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martes, 18 de agosto de 2026

Crítica de 'Torrente presidente': España retratada

Después de 'Torrente 5: Operación Eurovegas' (2014), una especie de 'Ocean's Eleven' (2001) a la española, parecía que la saga había llegado a su final. Aquella entrega dejaba un cierre lo bastante abierto como para imaginar cualquier cosa, pero también transmitía la sensación de que José Luis Torrente (y Santiago Segura) ya había dado todo lo que podía dar. 

Doce años después, Santiago Segura recupera al personaje y lo coloca en un escenario que, en realidad, parece creado para él... la política. 'Torrente presidente' es la sexta película de la saga y convierte al expolicía en el líder del partido político NOX. 

Torrente siempre ha sido egoísmo, racismo, machismo, oportunismo y capitalismo puro y duro. Por eso su entrada en la política no obliga al personaje a transformarse, únicamente, le proporciona un altavoz donde exponer sus cualidades. 


La película funciona especialmente bien como crítica porque no se limita a señalar una ideología concreta. Tanto la izquierda como la derecha encuentran motivos para sentirse incómodas, y eso es la clave de la sátira. El arte también debe servir como espejo de las virtudes y los defectos de la sociedad. 

No siempre golpea con la misma fuerza ni con la misma sutileza, pero cuando el chiste encuentra el objetivo, acierta. Los cameos vuelven a convertirse en uno de los grandes atractivos de la película. En los momentos donde la trama parece perder algo de fuerza, aparece un rostro que hace que la película se vuelva a levantar. 

La trama no es muy compleja, pero funciona. En realidad, podría contarse en veinte minutos. Pero la película sabe estirar la premisa de la oportunidad política de Torrente mediante un ritmo ágil, una sucesión de situaciones cómicas y un Santiago Segura que conoce perfectamente cuándo debe introducir un nuevo personaje.


La gran pregunta es si ha cambiado el humor de la saga. La respuesta corta es sí, aunque no tanto como podría parecer. 

'Torrente presidente' sigue teniendo un humor ácido, escatológico y subido de tono, pero resulta bastante más limpio que las primeras entregas. Hay temas controvertidos que aparecen, pero que se tratan desde una distancia mucho más prudente. El Torrente de 'Torrente, el brazo tonto de la ley' (1998) no tenía ningún filtro. Por momentos, su humor se acerca más a las extravagancias de 'La que se avecina' (2207) que a la provocación salvaje del Torrente original. La película incomoda, aunque sin llegar a colocarse en una situación de riesgo de la que no pueda salir. 

Es verdad que 'Torrente presidente' es la Torrente que hay que ver y es la Torrente que hay que ver ahora. Porque puede que estemos ante una obra atemporal, muy ligada a este preciso momento. Ahora conocemos a las personas, debates y situaciones que está parodiando, por lo que muchos chistes funcionan de manera inmediata. Pero resulta complicado saber si dentro de diez años provocarán la misma reacción. 


En conclusión José Luis Torrente sigue siendo un personaje útil para retratar aquello que preferimos no reconocer de nuestra sociedad. 

Lo mejor: Los cameos y una crítica política que consigue molestar tanto a la izquierda como a la derecha. 

Lo peor: Puede envejecer rápidamente por su dependencia de la actualidad. 

Valoración: 6,5

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