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lunes, 14 de marzo de 2016

'Carol', el amor en los tiempos del cambio.

Si expresar el amor de forma correcta es ya de por sí difícil, expresarlo cuando te juegas la aceptación en tu entorno y el cariño del resto de seres queridos se antoja un verdadero reto. 'Carol' es la bella historia de dos mujeres valientes y decididas que deben tomar importantes decisiones sobre su relación, que afectarán al modo de controlar sus sentimientos y encauzar sus vidas.


La obra de Patricia Highsmith vuelve por enésima vez a la gran pantalla, en este caso es la adaptación de su segunda novela 'El precio de la sal' (1952), conocida también como 'Carol'. En esta ocasión creo que la escritora norteamericana estaría satisfecha, incluso agradecida, por el resultado final, como debe estarlo Todd Haynes respecto al trabajo realizado por las dos actrices protagonistas que afortunadamente ha podido dirigir: Cate Blanchett y Rooney Mara.

Ambientada en el Nueva York de posguerra, 'Carol' cuenta sin trucos ni artificios el repentino amor que surge entre dos mujeres, en un contexto donde la homosexualidad era un tema completamente tabú, una conducta inmoral. Haynes opta por aplicar a su película una textura granulada que de alguna forma ayuda al espectador a sumergirse en la época y en la historia, al igual que la bonita banda sonora de Carter Burwell.



La historia es la de siempre: dos personas provenientes de distintas clases sociales, con una importante diferencia de edad y con personalidades contrarias se enamoran, pero su amor es difícil, porque Carol Aird (Blanchett) está tramitando su divorcio y la custodia de su hija pende de un hilo, y Therese Belivet (Mara) es una joven enganchada a una relación que le incomoda y un trabajo que le asfixia. Sin embargo, está narrada como nunca: es bella, triste y auténtica, luego triplemente bella. Haynes hace un uso comedido y sensato de los recursos del género dramático, y consigue no sólo hacer una ópera creíble, sino verdadera.

La película busca que el espectador trate de situarse cada momento en la mente de sus personajes, principalmente las dos mujeres, pero también sus respectivas parejas. Es un ejercicio de empatía que se consigue gracias a la colocación de la cámara, siempre mostrando las expresiones faciales con maestría, pero sin recurrir al plano subjetivo, ubicándose siempre detrás de la espalda de una de ellas cuando mantienen una conversación frontal.


Al drama romántico se le añaden matices del 'road movie' que proporcionan cierto dinamismo a la acción, que podía haber sido demasiado monótona si los personajes no hubiesen salido de Nueva York. Phyllis Nagy realiza un gran trabajo adaptando el guión de Highsmith.

Mientras que películas de este año pasado como 'Spotlight' o 'Mad Max: Furia en la carretera' caerán en un relativo olvido más pronto que tarde, excepto para los fanáticos de la saga australiana, 'Carol' aspira seriamente a convertirse en un clásico, por la precisión del rodaje y las interpretaciones, por los sentimientos que despierta, por su elegancia, por su compensación, por su belleza. Dense prisa si quieren verla en salas, yo lo recomiendo.

Lo mejor: Su belleza intrínseca.

Lo peor: Que 50 años después la homosexualidad siga teniendo tantos obstáculos a lo largo y ancho del mundo.

Valoración: 8'5/10

Javier Haya

Tráiler:



Sinopsis:


Nueva York, años 50. Therese Belivet (Rooney Mara), una joven dependienta de una tienda de Manhattan que sueña con una vida mejor, conoce un día a Carol Aird (Cate Blanchett), una mujer elegante y sofisticada que se encuentra atrapada en un matrimonio infeliz. Entre ellas surge una atracción inmediata, cada vez más intensa y profunda, que cambiará sus vidas para siempre. 

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