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sábado, 16 de septiembre de 2017

Crítica de 'Barry Seal: el traficante'

Si hay algo en la película 'Barry Seal: el traficante' es que no tiene nada que ver con las actuales películas de Tom Cruise. Tanto 'La Momia' (2017), 'Jack Reacher' (2012), como toda la saga de 'Misión Imposible' nos tienen acostumbrados a ver a este famoso actor de dentadura perfecta y que nunca envejece escapando de persecuciones, viéndose rodeado de enemigos, pegando tiros o saltando del Burj Khalifa.
Pero en su último film, tenemos a un Cruise canalla, emprendedor, afortunado, pero dentro de lo que vendría a ser el mundo real, y más específico, el mundo político.


Lo primero que quiero destacar de todo esto es que, si ya se pusieron de moda las RayBan y la camiseta blanca de manga corta por culpa de Cruise en 'Top Gun' (1986), puede que ahora el actor, sin saberlo, ponga de moda las Randolph, puesto que las lleva en la mayoría de escenas, y cómo no, de manera muy acertada. Tal vez que en esta película lleve unas aviadoras y pilote un avión sea un bonito guiño a una de las películas que lo catalogaron como estrella.


Entrando en las carnes, la película trata la historia real de Barry Seal, un hombre que puso en jaque tanto al gobierno estadounidense como a los mayores líderes de la droga del mundo. Todo empieza cuando un piloto experimentado de aviones de pasajeros es citado para ejercer como espía de la CIA fotografiando a la guerrilla de Sudamérica durante las revoluciones de los 70. Durante este proceso Cruise se da de morros contra Pablo Escobar & Cía, quienes le ofrecen uno de los negocios más rentables del momento. Seal, queriendo saciar su sed de dinero, acepta, y pasa a convertirse en el mayor narcotraficante de la historia con un avión cedido por el gobierno al mismo tiempo que no deja de cumplir con los encargos de la CIA.
Puede que aquí tengamos uno de los puntos negativos del film: Seal se mueve mucho entre los buenos (el gobierno de EEUU) y los malos (los cárteles) y llega a ser confuso saber para quién trabaja. Aunque se llega de manera clara a una conclusión, Seal solamente quiere una cosa, satisfacerse a sí mismo y cuidar de su familia, trabaje para quien trabaje.


El gobierno de EEUU está representado como lo que era por esos años en los que se ambienta el film, personas que solamente se preocupaban por algo, combatir el comunismo. Les daba igual si sus aliados eran socios de los cárteles o no.

Por lo que respecta al ritmo, es lo más destacable, tenemos un montaje muy acelerado, dinámico, canalla, con zooms muy bruscos pero bien encajados y planos que a priori parecen saltarse algunas reglas de los más académicos, pero que le añaden picardía al film. 

Personalmente, lo que más he odiado ha sido el extraño perfil elegido para representar a Pablo Escobar (Muricio Mejía) y Jorge Ochoa (Alejandro Edda). Siendo los dos actores experimentados, los hubiera puesto al revés.



En definitiva, quiero añadir algo que pensé cuando la vi y que he contrastado en otros medios. Esta película está muy bien, tenemos acción, humor, gamberrismo y un Tom Cruise callando bocas a los que decían que estaba atascado, pero, si has visto la serie de 'Narcos' te va a parecer un rancio spin-off de algún personaje.

¿Os recomiendo verla? Sí, siempre y cuando tengas la virtud de entender cuando una película es para palomiteros. Y aunque ésta lo es, es de las buenas.

Lo mejor: La historia de un desconocido Barry Seal que puso en jaque a muchos.

Lo peor: Si has visto 'Narcos' no te impresionará.

Nota: 8

Tráiler: 



Iván Gregori

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