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miércoles, 25 de junio de 2014

El espectador de cine de hoy

El espectador de hoy se ha cansado ya de mega producciones para películas de acción donde superhéroes o monstruos gigantes luchan entre sí, o contra la ciudad. Están cansados de fantasías típicas y poco verosímiles, un género que aún podría tenerse en cuenta salvado solo por los escritores.

Está cansado el espectador de hoy en día de no verse en una película identificado por ninguno de los personajes, no puede verse en un mundo normal y corriente puesto que estos términos están muy infravalorados en Hollywood donde todos los personajes son o ricos o han heredado una gran suma de dinero que los hace invulnerables a cualquier posible fallo de guion en el que saliese el personaje con una casa inmensa o en un deportivo. Mientras, el sujeto medio que va aún al cine a ver alguna película se digna a ir en zapatillas de deporte en un coche en el que con suerte llega en reserva sin gasolina a la siguiente estación de servicio.

Gojira es el nombre original del personaje traducido al inglés como Gozzila.
Ya no hay en pantalla películas familiares y acogedoras donde se pueda ver una estela realista de la situación que se vive hoy. No se habla de crisis, no se habla de oportunidad, se busca ensalzar la criatura de un héroe y haciendo esto se desmitifica todo y cada uno de ellos, incluídos los argumentos por los que el personaje tiene que luchar y defenderse. No veremos a héroes deprimidos no por amor si no por falta de valoración personal ni veremos monstruos reflexivos porque "no le va al personaje" a pesar de que esto pueda ser más realista aún si cabe.

Si es que ya lo decía la sabiduría popular, la realidad supera la ficción y si algún día viene Gojira a destrozar la ciudad entera, yo antes de mandar una oleada de ejércitos a acabar con el monstruo me preguntaría qué le pasa, por qué hace eso, qué le impulsa dirigirse a una ciudad y qué le motiva provocar tanto destrozo.

A la izquierda Superman, y a la derecha Ben Affleck
Tampoco pienso ir a ver Superman, no porque no me pueda parecer la más taquillera, ni porque me parezca lo más comercial ni porque crea que el buen cine que deja a un lado los efectos especiales para cuando lo pida la historia se esté perdiendo. No pienso verla por el simple hecho de preferir verla tranquilamente en mi casa, gratis, aunque para verla en buena calidad tenga que esperar...

Si es que el cine está muy mal últimamente, pocas películas habrán que me saquen de casa para ir a verla para disfrutar de una buena película. Fans de Marvel y Superman disfrutadla y gastaos el dinero en ver todas las sagas que explotarán pero consolaos porque el cine que se hace invierta por lo menos tanto dinero como sacan del gran negocio de los superhéroes. Aunque prácticamente hoy en día vayan mejor en el ámbito de los videojuegos, tanto es así que de Godzilla van a sacar uno para la PS3 en invierno.

Sin embargo, el negocio de las salas de cine va también de capa caída, por eso tantas inversiones en efectos como el 3D y, o nos espera un futuro con efectos caros y salas de cines baratas o os aseguro que podré ver en versión original y subtitulada (no porque no me guste el doblaje, sino por enterarme de inglés) con todo los efectos visuales de alguien que no sale de pantalla.
Solo espero que no se cansen de remakes y continuaciones de sagas, comics, y libros... porque lo que se trata de originalidad, en el cine, se ha perdido desde el primer nivel del escalafón creativo: el escrito.
Se esperan tres Avatares más, veremos si dará Cameron de qué hablar con el 3D 
Todo esto mientras el gigante reptil llora en pantalla grande porque ha tenido una baja acogida. Claro, si los productores de Hollywood están tan hartos de apostar por lo seguro no me extraña que luego lloren entre sus millones. Pero si hay algo les falla a todos ellos, bajo mi punto de vista como escritor, desde el más pulcro guionista hasta la última voz de una productora es: originalidad.

martes, 17 de junio de 2014

Television hasn´t killed the movies stars

                                   

Para hablar de cine, hoy hablaremos un poco de televisión. No os voy a engañar, la tele y yo no somos muy amigos... En muchas ocasiones, y durante nuestras discusiones más acaloradas, la he llamado "obra diabólica". Durante nuestros momentos más relajados, hemos llegado a la conclusión que ella no tenia la culpa pero que el uso que hacemos de ella es el verdadero problema. En efecto la televisión es una herramienta muy potente que podríamos aprovechar sin embargo este potencial se desperdicia en la mayoría de los casos. 

Parece que la basura televisiva sigue creciendo de manera exponencial en casi todos los canales y que los anuncios publicitarios ocupan cada vez más espacio, personalmente a mi me hacen hervir el cerebro... No obstante, cuando su uso se hace más informativo, cuando nos lleva hacia el descubrimiento histórico, cultural o artístico, yo veo algo de esperanza, algo de luz al final del tubo catódico... De hecho veo varias luces y una de ella se llama Sundance Channel.


Sundance Channel fue fundado en 1996 por Robert Redford para dar espacio al mejor cine independiente con trabajos de nuevos talentos, tanto de dirección como de interpretación. Tiene por meta celebrar la creatividad y satisfacer los telespectadores en búsqueda de algo diferente. Hoy en día Sundance, propiedad de AMC Networks Inc., se dedica a ofrecer una estupenda selección de películas, documentales y programas originales.

La verdad es que me llego por casualidad este canal a la hora de contratar un proveedor de acceso a Internet, así que no fue para nada planificado, lo cual fue una súper sorpresa. Os podría intentar vender la moto, y por algunos motivos oscuros míos, llevaros a mirar este canal porque sí. Pero no es el caso, además hay que recordar una cosa, estamos hablando de televisión, la obra diabólica, ¿recordáis?, no creo que tendría mucha credibilidad... En fin, lo que os quiero transmitir es que en muy pocas ocasiones había visto algo tan bueno y de tan alta calidad. Un canal que podría respetar, promocionar y sacar adelante corto y largometrajes independientes. Un canal capaz de suministrar un espacio reconocido como profesional y dedicado exclusivamente a la creatividad, a la audacia y a la experimentación cinematográfica. 


He llegado a querer más tiempo para mirar el canal más a menudo, de día o de noche siempre se echan cosas que no paran de sorprenderme, ya esta, ¡estoy enganchado! 

Os invito a echarle un vistazo, que sea desde vuestro televisor o directamente de la Web a través de la sección replay, es un canal estupendo para los amantes del cine, seguro que encontraréis vuestra felicidad. 

Abee

martes, 13 de mayo de 2014

"Algo fantástico como algo normal"


Esa es la idea clave del realismo mágico, o "lo real maravilloso" como también es llamado comúnmente, por Alejo Carpentier, allá en latino-américa, claro que como viene de allí pues también cabe una mención a este gran estilo literario.

Este tipo de recurso de "normalidad" permite una mayor velocidad sin necesidad de entrar en explicaciones inverosímiles o tan fantasiosas como pueda ser los propios fenómenos paranormales que sucedan. Por ejemplo, qué más daría que se pusiesen a explicarle a Pedro Páramo que los muertos pueden hablar o que La casa de los espíritus de Isabel Allende se parece misteriosamente a Cien Años de Soledad de Gabriel García Márquez. Son cosas superfluas que nadie quiere escuchar, por mucho que pueda parecer interesante una respuesta totalmente inventada. Pero esa carencia de explicaciones es lo que lleva directamente al desarrollo de la historia y que no tengas que preguntarte constantemente cómo es posible que un señor se comunique con las hormigas, con los muertos, con artistas famosos como podría ser Midnight In Paris (Media noche en París, de Woody Allen) o véase cualquier escrito de Julio Cortázar o incluso Jorge Luis Borges a ver si entendéis algo, porque yo no, aunque no sean explícitamente afines al género.




Como el propio Allen diría, no hay que imponerse barreras a la hora de crear, eso hace que te limites y que pierdas el tiempo teniendo que darle un sentido a algo que no quieres dárselo. La mejor explicación sería la que se hace uno mismo, yo lo interpreto como algo que le pasa a un señor borracho que le atrae la literatura tanto como París que fue capital del arte hace unos cuantos años... hasta mitad de película, más o menos.

Lo que te permite ver escenas tan fascinantes como podría ser ver a un Heminway darte lecciones de la vida para escribir mejor o incluso al mismísimo Dalí recurriendo a rinocerontes, algo casi más psicodélico y surrealista que cualquiera de las obras que pueda haber puesto aquí. Pero ya hablaremos del surrealismo.

A lo que quiero llegar, que aún no sé exactamente el qué es, es a que las explicaciones son un recurso con el que el lector que es más exigente pues diga "Ah vale" (Hay explicaciones de películas de viajes en el tiempo o similares que son verdaderamente apropiadas, aunque no se me ocurra un mejor ejemplo que la serie Futurama), pero claro, esto si no queda como mera información prescindible para la historia se convierte en algo pesado por tratar de encajarlo como se pueda. Si estás haciendo una película que trata algún tema, pues claro, tendrás que dar explicaciones, pero si simplemente quieres disfrutar de una buena película o libro sin que el personaje se esté sorprendiendo cada vez por ver fantasmas cuando la peli va de eso, pues seguramente cansa. Claro que si se hubiesen aplicado esto en Los Otros o El Sexto Sentido, pues no habría habido ni película.


Aaron J. Martin

miércoles, 30 de abril de 2014

Llegará un momento en el cine...

Llegará un momento en el que el cine se hará como fotografías, libros como si fueran películas y fotografías como si fuera la realidad aumentada. Es más, puede que ese momento haya llegado ya y se esté repartiendo en el tiempo. El cine aprovechará esos libros visuales, esas técnicas de fotografía y seguirá igual de vacío. Tratará de mezclarse con otras industrias como las del videojuego a las que cada vez les irá mejor, mientras las sales de los cines se irán quedando vacías porque no tienen nada nuevo ni mejor que ofrecer que simples efectos visuales que engatusen al espectador con el 3D. 


Y esto pasa cada vez más, el cine está estancado en un escalón, se queda atrás creativamente, no tecnológicamente. Hoy en día hay más recursos de los que se podrían disponer en una película genial hecha por un gran guionista y dirigida por un buen director. Considero que estas papeletas, este tipo de "inoportuna oportunidad", son un anticipo de lo que podrá haber en un futuro. Se han repartido demasiado pronto estas ventajas que, por supuesto, solo pueden contar unos pocos afortunados del cine americano. Pero, por otro lado, abren un mundo nuevo y totalmente distinto de lo anterior para las nuevas creaciones que vendrán. Los juegos visuales están muy bien para un espectador que no pide mucho más que mero entretenimiento, pero llegará el día en el que el cine usará las herramientas que tiene en alguna obra maestra que ha sido capaz de aprovechar las oportunidades que le han dado. Y es que del cine se aprende por una cosa o por otra. Un ejemplo realmente curioso es el de la televisión en blanco y negro, cuando salió, según un estudio, una gran cantidad de gente afirmaba tener sueños en blanco y negro. Cuando salió la televisión a color toda una generación cambio su respuesta en el mismo test. Sigo pensando que el ser humano como ser creativo tiene aún mucho camino por avanzar, tiene grandes caminos marcados por los que evolucionar, y cuando vaya subiendo escalones se dará cuenta de los recursos que podría aprovechar para una película, pero en lugar de verse obligado como un recurso que genere dinero, sea la propia inspiración la que pida esta tecnología adicional.


No sé vosotros, pero yo como escritor ya tengo mis ideas y mis sueños respecto a un mundo tecnológicamente innovador. Desde las gafas google hasta los e-book, hay un mundo por explorar antes de ser explotado, pero lo más curioso es que lo que verdaderamente valdría la pena ser explotado, no se podrá explotar. No se puede exigir creatividad ni cantidades industriales de originalidad en un período corto de tiempo, al fin y al cabo es lo que nos hace humanos, y lo que nos diferenciará de los robots en un futuro esperemos que no muy lejano. Si algunos aún esperan a que su monopatín volador de Regreso al futuro se haga realidad, yo sigo tumbado esperando a que mi mayordomo robot venga con la cena hecha a mi cama. 


Aaron J. Martin

martes, 15 de abril de 2014

Cuando no pasa nada en el cine

En el cine, cuando no pasa nada tiene que haber arte. Arte en una accidente donde los protagonistas de una historia le vuelan la cabeza a uno sin querer y tienen que limpiar los pedacitos de cerebro que se han esparcido por el coche. Arte en unos personajes peculiares o conversaciones que van desde lo corriente hasta lo surrealista pero eso siempre depende de la personalidad de los personajes, y cómo sean, de qué se preocupan, qué creen, cómo actúan y en qué piensan. Y cuando nadie esté actuando, cuando no hayan acciones ni transcurso de la historia o desarrollo del argumento, cuando no se sabe qué creen o qué piensan los personajes y solo puedes intuir qué irá después, entonces es cuando hay que poner arte. 


Creatividad, qué sucederá que no esperas, qué te enseñarán y qué interpretarás de lo que te digan los ojos o los oídos, el movimiento o el lugar es importante para un contexto, pero solo con las palabras y algunas imágenes puedes hablar de objetos, personas, lugares e ideas que son sencillamente arte.

Aaron J. Martin.

martes, 8 de abril de 2014

Aprender a leer cine y a ver literatura

Hay que saber ver el cine como imagen visual y como concepto artístico en el que se narran unos acontecimientos, en un orden y de cierta forma. En los libros, eres tú el que tiene que visualizar y/o entender lo que estás leyendo, lo que se quiere decir y lo que cuenta. También hay belleza en las palabras de la literatura, como añadido en voz en off o incluso las narraciones y pensamientos de los demás personajes. O, como muchos dicen, "las conversaciones de Tarantino".



El carácter, la personalidad, costumbres, manías, psicologías en general, y la filosofía que se quiere dar o la de los propios personajes son dos cosas muy distintas, ya que una dice de un personaje interpretado por un actor y otro es la idea global de la imagen que se quiere dar como director, guionista o escritor.

A mi me gusta llegar a jugar con ese lujo de detalles, con a propia persona (cámara al hombro) en primera, segunda o tercera persona. Pero tanto detalles visuales, como sonoros, efectos y demás, tienen que ser y formar parte de la historia, de lo que se quiere ccrontar indirecta o implícitamente. Tomar este tipo de mejoras tecnológicas como referencia revolucionaria visual, sobretodo cuando ya se ha hecho (como el 3D) tiene que ser algo independiente.

Por último os queremos comunicar, que en breves tendremos Facebook y Twitter oficial, que paséis buena semana y hasta el próximo martes.

Aaron J. Martin

martes, 1 de abril de 2014

Lo que le falta al cine no es más ficción, sino más realismo.

Si hace falta de algo en el cine no es una buena historia basada en una idea original. No es más ficción y drama por que sí. No se consiguen fans, solo atraer un público con el único fin de ver la película y no volver a verla, ni hablar más que a la salida del cine.

Hace falta, aunque no lo parezca, más realismo, sí. Realismo. Verosimilitud, una historia no es creíble si está llena de personajes más planos que cualquier protagonista de Matt Damon o menos expresivos que Kristen Stewart.  Y es un problema de raíz, de guión, ya no se tienen en cuenta las conversaciones y se va directamente a lo fundamental o se da aquello que permita avanzar la historia (paradójicamente sin avanzarla, solo previéndola).

Si en algo, como guionista y escritor, se me ha dicho que destaco es en la facilidad que tengo para (no solo crear) sino hacer hablar a personajes como si tuviesen una visión y personalidad propias, una pequeña parte sesgada de la mía o de lo que querría que hubiera en conjunto. No creo que sea difícil hacer un guión de Hollywood, lo que creo que es difícil es marcar la tendencia que pocas películas, guiones y directores han marcado entre las limitadas puertas de la censura que hay desde el momento en el que se trata una idea en las salas de creativos que tan poco soporto entre sus Brainstormings y los tiros que me daba yo si tuviese que debatir algún argumento o conversación entre otros.

Por el amor de dios, si no hay quién se crea esas conversaciones que no podría decir un ser humano ni en la época moderna, ni en la medieval, ni mucho menos en el futuro.
Me gustaría hacer una serie de listas de conversaciones más falsas, pero creo que no acabaría nunca,  si bien es verdad que dependen de la personalidad del personaje, ¡muchos no tienen ni pasado!


Aaron J. Martin
 
 
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