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sábado, 27 de mayo de 2017

DOCS València, fin del capítulo primero

Once días de festival, de documentales, de historias desconocidas que han visto la luz en La Filmoteca, en la Plaza del Colegio Mayor del Patriarca y en la sede Octubre. Once días de clases magistrales, de aprendizaje y profundización sobre el cine documental. Once días de DOCS València.


El pasado domingo terminó la primera edición de un festival que promete alzarse como estandarte del cine documental en la capital del Turia. Con 37 producciones de diferentes países (aunque de procedencia principalmente nacional), los asistentes han podido disfrutar y conocer diversas realidades, como todos las tragedias que se esconden tras el tráfico marítimo en 'Freightened. El precio real del tráfico marítimo' o 'El crazy che', sobre un extravagante agente del gobierno cubano y posteriormente de la CIA.

A ritmo de Rock’ Roll se abrió el pasado jueves 11 el nuevo festival de cine que ha tomado el centro de la ciudad de València: DOCS Valencia. El tranquilo claustro románico del Centre Cultural del Carme vio alterada su habitual naturaleza en la inauguración del festival con la obra de Paul Dugdale 'Olé, olé, olé: un viaje a través de América Latina', un documental que narra el viaje de los Rolling Stone por Iberoamérica el pasado año y que terminó con el regreso de la banda británica a La Habana, cincuenta años después. También se cerró con las melodías de Mck Jagger y Keith Richards, esta vez en la carpa improvisada de La Plaza del Patriarca. En ambos casos un éxito, lleno absoluto.


En el programa del festival había documentales para todos los gustos:  musicales (la ganadora 'Omega'), en clave de comedia, falsos documentales (como el corto '2000 maníacos. 20 años de serie B' de Manuel Valencia) y tremendos dramas narrados de forma sincera como 'Cantos y crónicas de una barriada olvidada') . Pero mención especial merecen los documentales de Erik Gandini, que poseen elementos de todos ellos, desde la crítica con el régimen televisivo y la congregación de medios de comunicación de Berlusconi en 'Videocracia' (2009) hasta la hermosa historia del doctor Erichsen en Etiopía, 'El cirujano rebelde' (estreno mundial en Valencia fuera de Escandinavia), un documental indispensable sobre la concepción de la vida lejos del materialismo occidental. 
El documentalista sueco fue el invitado de honor de esta primera edición, Gandini pasó el primer fin de semana de festival en Valencia, recorriendo el centro de sede a sede para presentar sus documentales, siempre sonriente y cálido (mostrando así su vena latina, nació en Italia), respondiendo a todas las preguntas de los espectadores y mostrándose encantado con la ciudad y sus gentes. “Hacer documentales es formar parte del gran proyecto cultural de cambiar las cosas, de intentar construir un mundo mejor”, ha declarado el cineasta en una clase magistral impartida en el Colegio Mayor Doctor Peset.


El cartel se dividía en varias secciones que entraban a concurso. La sección Mirades, dedicada a los documentales valencianos, en la que la ganadora ha sido 'Sara Baras. Todas las voces', sobre la vida de la bailaora flamenca [en la imagen de abajo, los directores Rafael Molés (centro) y Pepe Andreu (derecha)]. En Fragments, donde competían loscortometrajes valencianos, se alzó con la estatuilla 'El cuarto reino', del documentalista alicantino Adán Aliaga. Mientras que el premio Panorama, en el que competían las producciones nacionales, la cinta ganadora ha sido 'Omega', el documental de José Sánchez Montes que ya estuvo nominada a los Goya a Mejor Documental el año pasado, y es que la producción de Telecinco hizo posible la distribución en salas del documental del granadino, en el que cuenta el proceso de creación del disco de sus paisanos Enrique Morente y Lagartija Nick. Con ritmos del flamenco y del rock se versiona a genios de la talla de Federico García Lorca y Leonard Cohen en una cinta llena de sentimiento, arte y buena música.




La acogida por parte del público ha sido buena, pero la asistencia a las salas podría haber alcanzado porcentajes mucho más altos. Sobre todo teniendo en cuenta que la entrada a todas las salas, excepto a la sala Luís García Berlanga de la Filmoteca, era libre y gratuita. Cierto es que es la primera edición y que la mayoría de valencianos aún no eran conscientes de la existencia del Festival, pero no olvidemos algo vital: la supervivencia de DOCS Valància no depende sólo de las subvenciones públicas, sino mucho más de la respuesta de su público, al igual que la cultura valenciana, que no sólo requiere de escritores, intelectuales y artistas, sino de millones de ciudadanos que tienen la responsabilidad de preservarla. Si además esta es disfrutable, emocionante, de calidad y asequible, ¿qué esfuerzo supone? Os esperamos el mayo que viene (a espera de cambios) en DOCS València.

Javier Haya

 


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