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lunes, 15 de mayo de 2017

'Lady MacBeth'. La psicopatía sin cabos sueltos

Si Alice Birch ubica la acción de 'Lady MacBeth' en la época victoriana (1837-1901) no es, según creo, para mostrarnos los terribles efectos del sexismo institucionalizado como afirma el crítico Nando Salvá, sino para despistar al espectador y contrastar la psicopatía de la protagonista (Florence Pugh) con la rígida doble moral puritana, machista, desigual y tan aburrida como fue el reinado de Victoria I en Reino Unido, para que el impacto sea aún mayor. O quizás se deba simplemente a que este momento histórico es el equivalente decimonónico británico a la Rusia zarista de la novela corta en la que se basa la película, 'Lady Macbeth de Mtsenk' de Nikolai Leskov, que ya fue llevada al cine en 1961 por el polaco Andrzej Wajda.



A diferencia del personaje primigenio de Shakespeare, que era movido por la ambición y la 'necesidad' de trascendencia, e incluso separándose de la novela de Leskov, que al parecer (reconozco no haber leído el relato) se acercaría a un perfil más humano, similar al de los protagonistas de las obras más existencialistas de Woody Allen (véase 'Delitos y faltas' o 'Match Point'), en las que la persona se deja llevar por algo similar al amor (o al cariño que despierta la libido) pero acaba cometiendo un crimen ante el desengaño para poder mantener su condición social acomodada. A diferencia de estas motivaciones, Lady MacBeth de William Oldroyd se deja llevar por instintos mucho más básicos, quiere librarse de los corsés y de los madrugones porque es como los cuervos que sobrevuelan la campiña inglesa de tonos pardos, no quiere que nadie les moleste.


Pasear entre el aire fresco, dormir cuando le venga en gana y fornicar cuanto más mejor es lo único que busca Katherine (Pugh), no lo tiene fácil, porque pertenece a una familia de clase alta formada por un marido que la desprecia (Paul Hilton) y por un suegro autoritario (Christopher Fairbank) que trata de mantenerla a raya en todo momento. Ella es poco más que un objeto dedicado a la ostentación y la reproducción, de ahí que se pueda confundir sus deseos más primarios con elevados principios de libertad y amor. También es motivo de confusión el acertado pulso narrativo de Oldroyd y la interpretación de Pugh repleta de matices, en la que se puede advertir cierta evolución por la cual pase de víctima a verdugo, dejando a la interpretación individual a qué se debe su evolución mental y comportamiento, si es algo innato o está propiciado por el trato recibido.

Katherine acudirá a los recursos más viles para sortear todos los obstáculos. Maquiavélica más que vengativa, así es la Lady Macbeth de Oldroyd que en lo único que realmente se parece al resto de señoras Macbeth es que ella tampoco tiene el corazón en absoluto blanco. Los que hayan visto en el personaje de Florence Pugh a un correctivo a la moralidad varonil creo que erran. Katherine no es una protofeminista, es una psicópata, en ningún momento se atisba en su rostro arrepentimiento o duelo psicologíco, simplemente molestia física, insatisfacción de deseos básicos y humillación. Humillación que sólo siente cuando es hacia su persona.


William Oldroyd muestra como director novel un perfeccionismo de maestro, sin complicaciones y con apenas media docena de localizaciones cuida hasta el máximo detalle toda la puesta en escena: escenarios, atrezzo, actuaciones. Oldroyd escoge exteriores inmensos y anchos interiores para contrastar la opresión que siente la protagonista por los hombres de la película (y por su patología mental) con la sensación de comodidad y amplitud que hay en la pantalla, recordándonos que la mayor de las jaulas somos nosotros mismos. Y lejos de parecer una obra teatral, aporta un lenguaje cinematográfico que se deja ver en el juego con la iluminación y los planos secuencia, a pesar de que sí que hay una repetición considerable de planos y espacios, pero justificada por la psicología cotidiana de la que parece que trata de huir Katherine.

Las interpretaciones son sensacionales. La joven Florence Pugh está llamada a hacer grandes cosas, muchas ya la comparan con la enigmática Kate Winslet. Cosmo Harvis en el papel de amante plebeyo rudo y pasional da el pego a la perfección. Y tanto en la mirada del padre y el hijo antes citados (Hilton y Fairbanks) se atisba el desprecio y la superioridad que requiere su personalidad y condición social respecto a Katherine, la cual se convertirá en su posesión más problemática.


Al igual que hiciese recientemente el veterano Paul Verhoeven con 'Elle', Oldroyd nos sacude la conciencia con una historia camuflada de aparente feminismo, de lucha contra una moral salvaje dentro de su intención de civismo para dibujar bajo esa carcasa personajes exagerados que actúan con egoísmo absoluto y mucha malicia. Bien es cierto que en ambas películas la mujer se sitúa por encima del hombre en cuanto a fortaleza mental, pero no en el plano del bien (sin intención de parecer moralistas ni maniqueos), sino despojándose de su condición humana para pasar a ser algo más similar a una máquina o a un animal. Oldroyd es más moderado y plano que Verhoeven, pero ambos films permiten múltiples lecturas. Es curioso que dos películas tan diferentes posean un trasfondo tan similar, y que ambas producciones sean de 2016.

Lo mejor: La perfección y la sencillez formal.
Lo peor: Algunas dudas irresolubles que deja el personaje de Katherine.

Valoración: 7/10

Javier Haya

Tráiler


Sinopsis
La Inglaterra rural de 1865. Katherine (Florence Pugh) vive angustiada por culpa de su matrimonio con un hombre amargado al que no quiere y que le dobla la edad, y de su fría y despiadada familia. Cuando se embarca en un apasionado idilio con un joven trabajador de la finca de su marido, en su interior se desata una fuerza tan poderosa que nada le impedirá intentar conseguir lo que desea.

jueves, 5 de enero de 2012

Andrzej Wajda



Director de cine polaco. Nació en Suwalki (Polonia), el 6 de marzo de 1926.

Filmografía

1954: Polokolenie
1956: Kanal
1958: Cenizas y diamantes
1959: Lotna
1960: Los brujos inocentes
1961: Lady Macbeth en Siberia
1961: Sansón
1962: El amor a los veinte años
1965: Cenizas
1968: Gates to Paradise
1969: Cazando moscas
1969: Everything for Sale
1970: Paisaje después de la batalla
1970: El bosque de abedules
1973: La boda
1975: La tierra de la gran promesa
1976: La línea de sombra
1977: El hombre de mármol
1978: Sin anestesia
1979: Las señoritas de Wilko
1980: El director de orquesta
1981: El hombre de hierro
1982: Danton
1983: Un amor en Alemania
1986: Crónica de los accidentes amorosos
1988: Los poseídos
1990: Korczak
1992: The Ring with a Crowned Eagle
1995: Semana Santa
1996: Miss Nobody
1999: Pan Tadeusz
2000: La condena de Franciszek Klos
2002: The Lesson of Polish Cinema
2002: La venganza
2007: Katyn
2009: El junco
2013: Walesa, la esperanza de un pueblo

Walesa, la esperanza de un pueblo

Es una película de Akson Studio. El director es Andrzej Wajda.

Cartel


Sinopsis

La vida del ganador del Premio Nobel de la Paz y fundador del movimiento de Solidaridad de Polonia, Lech Walesa, a medida que los eventos de 1970 llevan a una revolución. Su increíble metamorfosis desde un simple trabajador, centrado en sus tareas del día a día, a un líder carismático. Este controvertido personaje, no exento de defectos, ayudó a millones de personas a liberar sus sueños de libertad, consiguiendo transformaciones más allá de la imaginación de cualquiera de la época.

Tráiler

 
 
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