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martes, 13 de septiembre de 2016

'Lejos del mar', muy cerca del pasado

Imanol Uribe, que en su momento comentó que iba a dejar de filmar películas sobre el conflicto vasco, posiblemente por las dificultades, los peligros y la quemazón que habrían supuesto el proceso de elaboración y el recibimiento de 'La fuga de Segovia' (1981)'La muerte de Mikel' (1983) o 'Días contados' (1994), estrena en salas 'Lejos del mar' (2015). Un melodrama perturbador sobre las heridas abiertas de ETA.

Me parece fenomenal que Uribe haya cambiado de opinión, cada cual debe contar las historias que crea oportunas o necesarias, un cineasta es un artista que muestra sus inquietudes, sus desencantos, sus encantos, sus miedos, sus filias... Y de hecho anunció que sus siguientes proyectos también tendrían como ingrediente el terrorismo de ETA. Ahora bien, ¿qué es una película necesaria?, cuestión que surgió durante el coloquio con el director el pasado martes 7 de septiembre en los Cines Babel, ¿es aquélla película que trata temas que debe conocer el grueso de una población? ¿Es aquélla que conciencia sobre asuntos sociales o ambientales de relevancia, capaces de cambiar en cierto modo las cosas? ¿Puede una película necesaria no ser una buena película?

Yo no puedo responder a esos interrogantes. En este momento pienso que no hay películas necesarias, sino más útiles y menos útiles, y el concepto es demasiado abstracto. Y en este momento, cinco días después de haber visto 'Lejos del mar', tampoco sabría decir a ciencia cierta si me ha gustado o no, si que sé que es una película que requiere reflexión, la reflexión requiere tiempo y concentración, quizás de aquí a un año escribiría una crítica radicalmente opuesta a las palabras que voy a juntar a continuación.

El comienzo de la película es prometedor: un ex preso etarra se reinserta en la sociedad española, pero en lugar de volver al norte, donde el pasado supone un lastre insoportable, decide asentarse en Almería, dónde vive un antiguo compañero de celda con el que mantenía una buena amistad. El planteamiento del conflicto (y de las dudas) surge cuando, casualmente, en la misma localidad andaluza, vive la hija del militar asesinado por el etarra, que tenía ocho años y caminaba de la mano de su padre cuando fue disparado en el paseo de la playa de la Concha.

Eduard Fernández hace de Santi (el etarra), y para no variar, está fantástico. Es uno de esos actores capaces de decir más con la mirada que con las palabras, esos ojos oscuros y ligeramente estrábicos transmiten la inquietud de su aparente calma, la vergüenza y el miedo por su pasado y por el futuro que le espera, el arrepentimiento, la sorpresa. 

El catalán, que está excelente hasta con acento vasco, hace de su personaje un ser por el cual no es difícil sentir empatía. Una bilbaína asistente levanta un interesante debate a raíz de esta averiguación, ¿han sido los artistas, escritores y cineastas principalmente, demasiado condescendiente con los antiguos terroristas vascos en los últimos tiempos?, se puede pensar eso de las películas de Imanol Uribe. Él se lava las manos, insiste en que es ficción, en que está convencido que no todos son como Santi, no todos se muestran arrepentidos, pero para la historia que necesita contar necesitaba que así fuese. También añade que de la herida de ETA queda mucho pus por sacar, pero anima a mirar hacia delante. En el fondo, 'Lejos del mar' trata de afrontar el perdón y el olvido, pero su mensaje no coincide casi nada con estas palabras del director.

La papeleta la tiene Elena Anaya, en la aceptación del comportamiento de su personaje radica que a cualquiera le guste o le disguste la película. A mí me resulta demasiado increíble, no me trago esa relación de atracción-repulsión que siente por su verdugo, de hecho me repulsa más que me atrae, por momentos me hace sentir muy incómodo, ¿cómo es posible ese debate entre la venganza y esa extraña forma de perdón? Uribe tiene razón, se trata de un caso extremo, límite; aún así, no me atrevo a preguntar si los hechos están inspirados en algún suceso real, una respuesta afirmativa me hubiese trastocado, prefiero asumir que es pura ficción, prefiero no creerme el personaje de Marina.

Pero sé que la mente humana guarda secretos completamente extraordinarios, por eso dudo y pienso sobre lo que veo. Además, Anaya está soberbia, por momentos te desquicia, por momentos te apiadas de ella. Te altera los nervios y la aceptas al mismo tiempo, aunque no termines de comprenderla. Quizás se necesita de una psicóloga para entender mejor la película.

En el aspecto técnico, es de agradecer enormemente que una película de estas características no tenga música extradiegética. La fotografía de Kalo Berridi es además muy bonita. Lo que no acabo de comprender es que en una película tan sobria, tan alejada del artificio para tratar de transmitir la mayor realidad posible a un asunto tan delicado, complejo e inverosímil, se empleen fundidos en negro tan largos e incluso alguna superposición de cuerpos.

Hubiese preferido una película menos atrevida, en lugar de la relación entre Marina y Santi, me resulta más interesante saber como la sociedad acepta a un preso de esas características, la convivencia con Emilio (Ignacio Mateos) y su familia. Un conflicto más común dónde se pueda ver de forma más transparente esas heridas que tanto tardan en cicatrizar, aunque sea alejado País Vasco.

Es posible que todavía no se haya hecho la gran película sobre el terrorismo de ETA, que explore y analize de forma admirable la evolución del conflicto o algún acontencimiento significante y paradigmático. A mí 'La muerte de Mikel' me parece innovadora y valiente, pero no la considero una película sobre el terrorismo ni los grupos extremistas, sino sobre el conflicto individual de un hombre con miedo por aceptar su identidad en una población donde la gente tampoco es lo que dice ser.

Y a pesar de que 'Lejos del mar' no me ha convencido hay que reconocerle el mérito a un Imanol Uribe muchas veces olvidado por el público y ninguneado por la crítica, aunque no tenga el nombre de los Almodóvar, Amenabar o Trueba no deja de ser uno de los grandes del cine español con una apuesta arriesgada por un tema tan delicado como criticado.

Lo mejor: Las interpretaciones de los dos protagonistas.
Lo peor: La falta de verosimilitud de la historia.

Valoración: 4/10

Javier Haya

Tráiler


Sinopsis
Santi sale de la cárcel y viaja al sur para visitar a Emilio, un antiguo compañero de celda que está enfermo. La casualidad hace que tropiece con Marina, la médico que atiende a su amigo. Con ella tuvo Santi un encuentro terrible hace muchos años que marcó la vida de ambos. Este reencuentro les hará enfrentarse al pasado. 

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