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lunes, 14 de noviembre de 2016

'Comanchería', un western contra viento y marea

Al wéstern muchos lo daban por muerto, como a John Ford o a Howard Hawks (los que verdaderamente le dieron prestigio tras Edwin S. Porter). Cosa de los albores del cine eso de los indios y los vaqueros, los asaltos a los trenes, los unionistas y los confederados. El wéstern, ese género inciático en el cine que ha pervivido, contra viento y marea, a través de avances, mezclándose con otros géneros tras el star system de John Wayne y compañía, innovando, parodiándose a sí mismo e inventando.

Sobrevivió incluso al wéstern crepuscular, aquellas películas románticas, nostálgicas, en las que al héroe clásico, al vaquero de pura cepa, no sólo le flaquean las piernas como a William Manny en 'Sin Perdón' (1992), sino también la moral, como al hombre sin nombre de la 'Trilogía del dolar'. El wéstern sobrevivió a Peckinpah, sobrevivió a Leone, y sobrevivirá al mismísimo Clint Eastwood, porque ya quisiera Hollywood poder vivir sin el wéstern, pero como no puede, pues éste se reinventa y nos deja películas tan interesantes como 'Bone Tomahawk' (2015), e incluso alguna obra maestra como 'Comanchería'. No estaba muerto, si acaso de parranda.

El medio oeste. Territorio Comanche. Allá donde la arena cubre las miserias del día a día, donde el desierto borra los recuerdos más cercanos y el minutero parece ir mucho más lento que en las grandes ciudades del país. Es allá, donde Tanner (Ben Foster) y Tobby (Chris Pine) diseñan un estratégico plan de robos a sucursales bancarias para evitar que sea el propio banco quien les embargue la antigua hacienda de su madre. El esquema de wéstern –véase, perseguidor y perseguido- se perfila cuando Jeff Bridges, en el papel de sheriff a punto de jubilarse, entra en escena.

Parece que a David McKenzie le haya ayudado a escribir el mejor de los literatos, como si William Faulkner hubiese resucitado para continuar retratando la crudeza del sur. Pero el británico incorpora a la violencia y el egoísmo buenas dosis de humor en la pareja (algo tópica) del sheriff blanco y su acompañante mestizo, al más puro estilo Hank Schrader y Steve Gómez. 
A un guión brillante le acompaña una brillante realización. La acción comienza con un travelling que se convierte en un espectacular plano secuencia. El resto del metraje es una sucesión de planos, de movimientos de cámara, de encuadres espléndidos. Muestra ejemplar de que se puede combinar la espectacularidad con la credibilidad. Peckinpah estaría orgulloso de ver un wéstern en pleno siglo XXI tan bueno como los suyos, en el que la principal diferencia es que los protagonistas conducen un Ford ranchera en lugar de ir a lomos de una yegua fiel. Los tiroteos y las escenas de violencia son grabadas con un cuidado inmenso por el más pequeño de los detalles, atraen y aterran a la vez, y un magnífico sonido directo ayuda a vivir la historia todavía más.
En el plano de las interpretaciones nadie desentona, pero más allá de Jeff Bridges (que es Jeff Bridges), Ben Foster, el hermano menor, arrasa en la pantalla interpretando a ese hombre a mitad camino entre el cariño y el puñetazo, entre la generosidad y la impulsividad. Una bomba de relojería encarnada a la perfección.

El colofón a esta gran película (o quizás sea el primero de sus elementos) es una banda sonora digna de ser escuchada en bucle. Canciones country (agredezco enormemente que se me haya descubierto a Townes Van Zandt, excelente cantautor al que nunca darán el Nobel) que aportan ese plus de sentimiento a una obra que combina los elementos del wéstern y el thriller con una denuncia al sistema económico imperante en un lugar donde ninguno se libra de ser sospechoso de haber votado al multimillonario Donald Trump.
Dio que hablar en Cannes y fue muy aplaudida en Sitges. En mi opinión, lo mejor que he visto de momento en todo el año. Aunque creo que no le llegarán las nominaciones a los grandes premios, vayan a verla, se estrena este viernes. La disfrutarán.

Lo mejor: Lo verdadera que resulta una historia tan espectacular, una obra casi redonda.
Lo peor: No creo que haga la taquilla que se merece.

Valoración: 9'5/10

Javier Haya

Tráiler


Sinopsis
Un padre divorciado y su hermano ex-convicto recurren a un desesperado plan para poder salvar la granja familiar, en el oeste de Texas.

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