Con el fin de la Segunda Guerra Mundial, entre los intelectuales del momento se promovió la duda de si era posible hacer arte después de la guerra. Sam Garbarski, sin las pretensiones intelectuales de aquellos individuos del S.XX, no ahonda en la cuestión pero nos sumerge mediante la comedia'Bye, Bye Germany' en la Alemania posterior a la caída del III Reich, a través de un grupo de judíos. La película de Garbarski se estrena en España el viernes 22 de setiembre.
Basada en la novela de Michael Bergmann, 'Bye, Bye Germany' narra cómo un grupo de supervivientes judíos intenta por todos los medios trasladarse a Estados Unidos. Mediante artimañas, este variopinto grupo de judíos no dudará en engañar para lograr su sueño: decirle 'bye, bye' a Alemania. Entre los protagonistas destacan; Moritz Bleibtreu -'El experimento' (2001), 'Munich' (2005)-, Antje Traue -'El hombre de acero' (2013), 'El séptimo hijo' (2014)-, Mark Ivanir -'La lista de Schindler' (1993), 'Sr. y Sra. Smith' (2005)-, Anatole Taubman -'Quantum of Solace' (2008), 'Capitán América: El primer vengador' (2011)- y Jeanne Werner -'Colonia' (2015)- entre otros.
"Lo que ha sucedido es un aviso. Olvidarlo es un delito." Karl Theodor Jaspers. Lo avisó Jaspers y no lo olvidó el cine, que se dedicó a proyectar en pantalla diferentes episodios y prismas de un mismo cruel episodio de la humanidad. No se olvida Lászlo Nemes pero se desmarca de obras anteriores -'La vida es bella', 'La lista de Schindler' 'La llave de Sarah'-. Dota de independencia una historia al articularla sobre la crueldad que habitaba en los campos de exterminio nazis. El resultado es que'El hijo de Saúl' derive en una impecable y horrible descripción de Auschwitz incidiendo en tratar las relaciones entre los prisioneros judíos.
Tan pronto como empieza 'El hijo de Saúl' el espectador se invade por las sensaciones de desconcierto y sufrimiento que acompañan a los judíos recién llegados Auschwitz. Empieza la obra de Nemes con la llegada de un grupo de judíos a la cámara de gas. Se desenfoca el fondo y se opta por fuera de planos que ocultan el genocidio que se detalla en la nitidez de planos centrados en el rostro de Saúl Ausländer (Géza Röhrig). Se incomoda al espectador a través de lo que se vislumbra de forma borrosa y lo que intuye en su imaginación que sucede ahí donde la cámara no coloca el foco. Se refuerza la idea con silencios y breves diálogos que ceden espació a la reflexión. Sin caer en la recreación ahonda en la crueldad y irritación que produce la casa de los horrores en que se convirtió Auschwitz.
Se desentraña esa mecanización del exterminio al centrar la historia en Saúl, uno de los prisioneros judíos encargados de colaborar con el exterminio; desnudar a los judíos para la ducha de gas, quemar sus cuerpos gaseados y recoger sus pertenencias una vez ya están muertos. Se muestra así la industrialización del exterminio y la organización de los prisioneros judíos. Más allá del exterminio, Nemes muestra la muerte moral de aquellos que, obligados para vivir un día más, colaboraban con los nazis. Presenta las diferentes formas de lidiar con el ser partícipes de la masacre de los suyos. La sumisión para sobrevivir a pesar de la carga moral se contrapone a la decisión de Saúl de encontrar a un rabino para enterrar a un niño al que adopta como hijo suyo. En esa búsqueda de paz moral, Sául será la herramienta de Nemes para mostrar el horror.
Lo mejor: La descripción del campo de Auschwitz y de su protagonista.
Sinopsis: Auschwitz a finales de la Segunda Guerra Mundial. Saúl Ausländer (Géza Röhrig) un prisonero judío en el campo obligado a colaborar con los nazis busca recuperar la moral pérdida, en un lugar donde todos buscan sobrevivir.