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sábado, 5 de agosto de 2017

Nolan explica su 'fetichismo' con Tom Hardy

Las colaboraciones entre el director Christopher Nolan y el actor Tom Hardy traspasan la barrera de la crítica cinematográfica. Desprenden tanto talento que en consecuencia adoración y la adoración (o al menos fenómeno fan) a la búsqueda de detalles, insignificantes o no. Tras compartir proyecto en 'Origen' (2010), repitieron éxito en 'El caballero oscuro: la leyenda renace' (2012) y 'Dunkerque' (2017): con la excepción de 'Origen' en las dos últimas cintas, Tom Hardy ha protagonizado un papel en que se le cubría la parte inferior de la cara -al igual que en 'Mad Max: furia en la carretera' (2015) de George Miller donde aparecía con una mascara a modo de bozal, e igual con Iñarritu en 'El renacido' (2015) donde una espesa barba cubre medio rostro del británico-. 


Preguntado por este 'fetiche', el director Christopher Nolan (el primero en tapar la boca al actor) desvelo el motivo durante una entrevista al diario Independent, que recoge la revista Fotogramas: “Estaba encantado con lo que hizo en ‘El caballero oscuro: La leyenda renace’ con dos ojos, un par de cejas y un poco de frente”, a lo que añadió: “Pensé, a ver qué puede hacer sin la frente, sin cejas reales y puede que con solo un ojo”. Y no le falta razón, ya que Tom Hardy que lejos de estancarse promete convertirse en un mito del cine, porque como reza el director Christopher Nolan el actor británico consigue con un solo ojo lo que muchos otros actores con todo su cuerpo. A lo que añade: "(Hardy) Es extraordinario"


Hasta el momento, Tom Hardy tiene previsto estrenar en 2018 'Venom', en que interpretara (¿esta vez con todo el cuerpo tapado?) a Venom un villano de los cómics de Spiderman y 'Mad Max: Wasteland' con George Miller.

 Pablo Rubio

lunes, 24 de julio de 2017

'Dunkerque': Nolan incrementa su universo

Durante la promoción de 'Dunkerque' (2017), Christopher Nolan aviso, a los periodistas presentes en Londres, que quería evitar ser repetitivo; que esa sensación de reiteración le produce hastió. Y por eso 'Dunkerque' es su obra cinematográfica más alejada de la ambición intelectual-filosófica, que presentaban 'Origen' (2010) e 'Interstellar' (2014). Se contiene Nolan en sus pretensiones con un guión donde los diálogos caen abatidos ante la angustia y el deseo de sobrevivir, pero que roza la perfección; por como le hace llegar al espectador el miedo que sienten los soldados. Una nueva forma de enseñar la guerra aunque son, pequeños o no, los detalles que reducen la explosión que comporta la experiencia 'Dunkerque'. 
Poco se sabe de la operación de rescate de los soldados británicos, que tuvo lugar en la playa de Dunkerque en 1940 -y no sabe mucho más con 'Dunkerque, ya que Nolan no hace de ella una lección de historia-. Acorralados y amenazados en tierra, mar y aire por el ejercito nazi que ha invadido Francia, más de 400.000 soldados ingles aguardan un milagro que les devuelva a su hogar para empezar la 'Batalla de Inglaterra'. Y es en este angustioso contexto, que muestra pocos signos de esperanza, que Nolan divide en tierra, mar y aire lo que resulta una mezcla, sensacional, del tiempo: una semana de espera en la playa, un día para llegar a Dunkerque desde los pueblos costeros británicos, y una hora para la RAFF. Una manipulación del tiempo explicita que evidencia que Nolan es un hábil maestro a la hora de entrecruzar diferentes tiempos en un mismo espació. Un ejercicio de montaje que hace aún más mayúsculo 'Dunkerque', que avanza con escasos diálogos signo que no significa que abunde el silencio, más bien todo lo contrario: pues Nolan diseña una obra llena de ruido bélico -gritos de soldados arrodillados ante el pánico, disparos y obuses alemanes-. Y sobretodo del trabajo musical más pragmático de Hans Zimmer que llena con musicalidad toda la obra sin caer en la heroicidad, sino la solemnidad y en los acordes necesarios para acompañar el terror. A pesar de la brutalidad sonora, no se puede entender 'Dunkerque' como una película de ruido y poco más -no deriva en 'mucho ruido y pocas nueces'-. Nolan hace de su última película un relato de la guerra sin centrarse en la batalla como los demás directores y dando un nuevo giro -como ya se vio en la aclamada antibélica 'Salvar al soldado Ryan' (1998)-. Mecaniza, su visión de la guerra, a partir de no hacer aparecer el enemigo de forma explicita, lo que aumenta la tensión y el nerviosismo del soldado y del espectador, a la vez que se centra en las vivencias del soldado y en todas las emociones que les rodean. Y toda esta vorágine de sentimientos que se diagnostica con el síndrome de pánico se ve camuflada en una paleta de colores fríos que hielan la atmósfera hasta hacer visible la tensión.
Se muestra en 'Dunkerque' una reflexión sobre la guerra, en que los soldados ante la oportunidad de sobrevivir abandonan la rectitud moral. La guerra no es un lugar para heroicidades y eso lo refleja Nolan, quien no centra su película en personajes sino en personas y vivencias a partir de la proximidad con que sitúa la cámara. No pretende que el espectador empatice con los soldados que cumplen su deber y que buscan salvar su vida, como director busca narra una gran historia que no se vea ensombrecida por nadie. Los sentimientos de temor por encima de la individualidad del valor de Tom Hardy como piloto de la RAFF, de Harry Styles  y Cillian Murphy como soldados que buscan ser evacuado o de Mark Rylance quien zarpa con su bote hacia la playa francesa para evacuar a los ingleses. Una idea de mostrar soldados, 'cobardes' por querer salvar sus vidas, alejados de la visión herculiana del personaje de 'Rambo', que se mantiene con firmeza durante todo el film, pero que se disuelve con algunas tramas que eluden a trucos simples y reiterativos estereotipos de suspense que empañan la gran obra de Nolan. Y esta sensación se incrementa, parece ser una norma general en la filmografía de Nolan, en el final de 'Dunkerque' donde el meticuloso director británico pone el piloto automático. Deriva la tensión, el nervio, el sufrimiento y el deseo del espectador no verse jamás en medio de una guerra -Nolan lo consigue con rotundidad- en un mensaje incoherente que demanda volver a luchar, a postergar el conflicto. El retrato bello y terrorifico de la batalla se transforma en un anuncio de zapatos deportivos extrapolable a cualquier enfrentamiento. Especificando una lucha contra el fascismo se hubiese entendido el final y no hubiese zozobrado, como en otras obras de su filmografía.

Christopher Nolan consigue con 'Dunkerque' hacer su obra más diferente, alejada de las pretensiones de sus anteriores trabajos, siendo un film estupendamente minimalista que retrata la guerra desde una visión diferente. Nola demuestra que su meticuloso trabajo sirve para hacer del cine una experiencia.

Lo mejor: como muestra de forma diferente a través de unos elementos muy concretos
Lo peor: una vez más en Nolan, el final
Nota: 9/10


Trailer:

Sinopsis: 
Año 1940, con las tropas alemans ocupando Francia, los soldados britanicos aguardan un milagro para regresar a casa y asi evitar caer en manos nazis. Por tierra, mar y aire, Nolan relata como se dio la operación de restace que sirvió más tarde para derrotar a las fuerzas del eje. 

sábado, 14 de enero de 2017

'Operación Anthropoid', aburrido profesor, interesante lección

Si por algo destacan las películas bélicas, más allá del ensordecedor 'pum-pum' de obuses y el violento 'bla-bla' de generales, es por la épica con la que los cineastas apuntan las historias. El director Sean Ellis, que recibió el encargo de dirigir 'Operación Anthropoid' (2016), se olvida, entre otras cosas, de la épica con la que cargar cada una de las escenas y en conjunto el film.



Ambientada en el atentado contra el General de la SS, Reinhard Heydrich, en la Praga de 1942, el film acentua la atención del espectador en la gestión de la intriga, del tempo: de la épica. Malgasta Ellis el primero de los actos con que diseña el film para explicar la planificación del atentado. De verdad, ¿hacia falta una hora? Se desmenuza, durante la primera parte del film, los entresijos del atentado contra  Heydrich, el carnicero de Praga. Carece de interés la elaboración de un plan, que más tarde se verá ejecutado y aún más, cuándo es en detrimento del clímax. El espectador observa como los protagonistas sobreviven de incógnito y en un estado de alerta que no concede descanso alguno, pero sin llegar a respirar tensión. Un thriller bélico sin tensión, con la pólvora mojada. El único acierto de Ellis en la primera parte es la breve pero feroz presentación con tintes de documental de historia de Reinhard Heydrich. Exhibe destreza al conseguir despojar de humanidad un execrable personaje, a la misma vez, que borra en el espectador cualquier sentimiento de empatía. Un acierto que inunda la pantalla de nervio, de tensión por unos instantes.


Si la primera parte roza el suspenso y el sueño la segunda consigue el suspense necesario para rozar la excelencia. Una vez ejecutado el plan, Ellis se centra en narrar las consecuencias del atentado: la supervivencia de los autores del atentado repeliendo la violencia nazi dentro de una iglesia. No es la violencia implícita en el encuadre lo que llene de tensión la escena, sino lo que despierta en los personajes, que esta vez Ellis si consigue captar y transmitir al espectador. Se captura el miedo y la valentía de los ideólogos del atentado, captando el interés del espectador. Un duro ejercicio, sobre el honor entre compatriotas que anteponen su patria a su propia vida, con el que relanza un film que ahora si despliega aptitudes de trepidante thriller. Se valora el esfuerzo final, aunque llega tarde e impide que se profundice en el ambiente de la Praga ocupada por los nazis durante el atentado y después del atentado. Falta el retrato de ciudad ocupada.


Si la dualidad es visible en el asimétrico interés que despiertan los dos actos de 'Operación Anthropoid', también es evidente en la plana actoral: en Cillian Murphy -'El viento que agita la cebada' (2006) 'Origen' (2010)- y en Jamie Dornan -'Cincuenta sombras de Grey' (2015) 'El asedio de Jadotville' (2016)-. Jamie Dornan se muestra insulso e incapaz de transmitir vibraciones al espectador. Cillian Murphy cumple y se engrandece por momentos, cuando comparte escena con Dornan, a pesar de interpretar un personaje demasiado sobreactuado en determinados momentos. A pesar de la incomodidad del personaje, Murphy consigue ser el rostro con el que el film expresa su intención y emoción.

Sobrevive la obra de Sean Ellis pese a los esfuerzos del propio director de 'matar' cualquier emoción con la insípida primera hora de película. Y se engrandece con la parte final donde se rescata el thriller bélico lleno de nervio y tensión, de suspense y emoción, de cine bélico. Un film interesante donde las virtudes y los defectos son demasiado visibles.

Lo mejor: las escenas de la iglesia.
Lo peor: la primera hora del film.

Nota: 6/10


Trailer:

 

Sinopsis:

Thriller bélico que narra el atentado que realizo la resistencia checoslovaca contra Reinhard Heydrich, en la Praga de 1942. Heydrich fue el artifice de la solución final y un General de la SS conocido como el 'Carnicero de Praga'.

sábado, 29 de noviembre de 2014

Peaky Blinders

Peaky Blinders, una serie de la BBC, lo cual ya da buenas vibraciones. El caso es que no es una serie precisamente popular, o al menos aquí en España. De hecho, que yo sepa, no ha sido doblada ni parece que vaya a serlo en un futuro próximo. Aún así, no deberíamos renunciar a estar al tanto de obras maestras como esta. Si estáis buscando algo nuevo a lo que engancharos, os recomiendo que sigáis leyendo y acabéis decidiéndoos por Peaky Blinders.

Peaky Blinders fue estrenada en el 2013 y cuenta con un característico rasgo de las series británicas: pocos capítulos por cada temporada. Para los enganchados a esta serie, sabe a poco y la espera a la próxima temporada se hace eterna, sobre todo si hablamos de otras grandes series de la BBC como Sherlock, que tiene tan sólo tres capítulos por temporada (aunque de unos 90 minutos en contra de los 40-45 habituales) y cuyos parones alcanzan los dos años. Sin embargo, estas largas esperas y el reducido número de capítulos nos garantizan una cosa: CALIDAD. Y viendo el resultado, merece mucho la pena.


En este caso, la primera temporada de Peaky Blinders tiene seis capítulos, vamos con lo importante, el argumento y los puntos fuertes de esta maravilla. Peaky Blinders fue una banda de crimen organizado asentada en Birmingham, formada por gánsters y mafiosos que controlaban a la ciudad durante el siglo XIX y XX. En esta historia real se basa esta serie, en la que conoceremos la historia de la familia Shelby, cabecilla de la banda, en los años 20, después de que los desastres de la Gran Guerra hicieran mella en la mayor parte de todos sus personajes.



Debido a la partida de los hombres a la Gran Guerra, las mujeres tomaron el mando de tareas cotidianas que, hasta entonces, habían sido sólo cosa de hombres. Es en ese momento cuando la tía Polly instaura su matriarcado, que ni siquiera su sobrino Tommy, el más ambicioso, temido y respetado de todos los hermanos Shelby, consigue debatir.


La relativa tranquilidad de la familia se ve gravemente perturbada cuando un gran cargamento de armas llega a manos de Thomas, y se convierten en su mayor baza y su mayor problema. Winston Churchill enviará a un hombre de confianza para pisar los talones de los Shelby mientras estos son absortos por la rivalidad con otra banda. La serie nos deja ver también el contexto de la época y los estragos, tanto físicos como psíquicos, que la guerra hizo en esta familia de curiosos valores sobre el honor y la valentía. En el contexto histórico veremos fogonazos del comunismo, el movimiento obrero o incluso la IRA (el ejército republicano irlandés).



Algunos de los personajes son:

Thomas Shelby, interpretado por Cillian Murphy (al que podéis haber visto en las películas de Batman u Origen). Es el protagonista de la serie, toda la trama gira en torno a sus acciones y su evolución como personaje. Asume el mando de las decisiones de la familia y los negocios, trayendo victorias y derrotas a partes iguales. Le veremos como un personaje aislado de todos aquellos que le rodean, solitario y a veces odiado, temido y respetado por todos sus vecinos. Su ambición le alejará incluso de su familia, pero, por suerte, encontrará el apoyo de una misteriosa y carismática camarera de la que poco sabe y a la que mucho le deja saber.

Grace, interpretada por Annabelle Wallis, es esa camarera de carismática personalidad y misteriosa vida que conseguirá abrir esa corteza que Tommy ha construido en torno a sí mismo, aislándose del mundo con el objetivo de evitarse un sufrimiento del que la guerra ya había abusado. Sin embargo, Grace no es lo que parece, hay algo que esconde con saña tanto a Tommy como a todos sus hermanos.

El Inspector Campbell, interpretado por Sam Neill (al que recordaréis de Jurassic Park), algo tiene que ver con ese oscuro secreto que Grace esconde a la familia Shelby. Llega a Birmingham con el único objetivo de recuperar unas armas extraviadas que están en manos de Tommy. Para ello, utiliza medidas poco ortodoxas y persigue a toda la familia, incluso a aquellos que la rodean.

La tía Polly, interpretada por Helen McCrory, es la matriarca de la familia Shelby. A pesar de que Tommy se hiciese con el control de todos los asuntos familiares, Polly siempre tiene la última palabra, y la dice siempre con la cabeza fría y los pies en la tierra, evitando así que se cometan más errores de los que Tommy y el resto de sus hermanos ya cometen por su cuenta sin consultarle.

Freddie Thorne, interpretado por Iddo Goldberg, fue en el pasado un gran amigo de la familia. Sin embargo, el contexto histórico y político ha roto ese gran lazo, ya que Freddie se convierte en un comunista perseguido por la IRA y un divulgador del movimiento obrero, lo cuál va a convertirse en un problema para la familia Shelby una vez sus intereses sentimentales se cruzan, por así decirlo.

Y por si la trama y los personajes en sí no os parecen suficientes, aún puedo seguir destacando puntos positivos de esta serie, como un guión perfecto. Personalmente me quedo con algunos diálogos entre Grace y Tommy, verdaderamente tiernos. Y un tratamiento de la imagen, el vestuario y los escenarios, impecable. Desde luego, te transportan a esos años veinte, a la humedad británica, a la posguerra... ¡Otra época! Y no sé a vosotros, pero a mí eso de que te transporte a otra época, me encanta.



Gaby Martinez
 
 
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