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viernes, 8 de febrero de 2019

'Juego de Tronos', las religiones de Poniente

Para que la historia sea más realista, George R. R. Martin se fijo en el modelo de la Edad Media real donde la religión era muy importante. El mundo de 'Juego de Tronos' está muy bien concebido y es muy completo. No hay una religión antigua ni una nueva. Están los dioses antiguos a los que adoraba Ned Stark o los Siete a los que adoraba Catelyn Stark. Hay muchas religiones. 

Cuando se analiza la historia de los Siete Reinos, la historia de Poniente, se encuentran las raíces de las religiones y cómo se originó cada una. Originalmente, Poniente fue el dominio de varias razas no humanas, los hijos del bosque, que adoraban a los antiguos dioses. Los dioses de los árboles, las rocas y las piedras, de la montaña, de los riachuelos. No tenían nombre. No había iglesias ni templos, y tampoco había sacerdotes, y su símbolo eran los arcianos. Son unos árboles blancos con hojas y savia roja, así que cuando los cortas con un cuchillo, parecen sangrar. Se convirtieron en el centro de la religión de los antiguos dioses. 


Pero entonces los primeros humanos, llegaron a Poniente. Venían de Essos. Los primeros hombres aceptaron los dioses de los hijos del bosque. En el norte, donde los lores aún descienden de los primeros hombres, se sigue adorando a los antiguos dioses. Los Stark siguieron la antigua religión. En Invernalia, tienen el bosque de los dioses. Los Stark mantienen su dios antiguo. Incluso tienen un pequeño septon para los Siete, porque Lady Catelyn viene del sur y adora a los Siete. 

Durante muchos siglos ha sido una religión dominante. Es una religión traída por los ándalos hacía cientos de años. Toda la religión está construida en torno a la simbología de los Siete. Su símbolo es la estrella de siete puntas. Los siete dioses son vistos como los siete rostros de un mismo dios. Hay tres rostros masculinos: el Padre, el Guerrero y el Herrero. Tres rostros femeninos: la Madre, la Doncella y la Vieja. Y hay un séptimo rostro, el Desconocido, que no es masculino ni femenino, que representa la muerte. Cada uno de los siete rostros del dios está encargado, cómo no, de cosas concretas. Se reza a la Madre para que los niños nazcan sanos. Al guerrero si quieres fortaleza en la batalla. 


Ahora hay sacerdotes masculinos y femeninos, llamados septones y septas. También están los equivalentes de monjes y frailes, que son de varias órdenes. Una de las más importantes es la de las hermanas silenciosas, que toman el voto de silencio y se ocupan de los cuerpos de los asesinados.


"Lo que está muerto no puede morir". En las Islas del Hierro siguen a sus propios dioses. Los hijos del hierro adoran al Dios Ahogado. Es un lugar duro y una religión dura. Son marineros y sus dioses viven bajo el mar, y creen que ahí es donde está su cielo. No temen en absoluto morir en el mar, ni morir ahogados. Si se ahogan, serán llevados a la morada del Dios Ahogado bajo el mar, donde les esperan las sirenas, y festejarán y retozarán para siempre. 

Para los adoradores del Dios Ahogado, el agua bendita es el agua del mar. Cuando son jóvenes, casi como un rito bautismal, los ahogan realmente y después los resucitan. A Theon Greyjoy se lo hicieron cuando era joven, igual que a sus hermanos, a su padre y al padre de su padre. Cuando vuelve a las islas después de mucho tiempo fuera, les preocupa que no siga siendo un hijo del hierro. Cuando Balón ve a su hijo, no confía en Theon. ¿Honra a nuestro dios o le han convertido a esas religiones de las tierras verdes? Su padre insiste en que vuelvan a bendecirlo con agua de mar. Con ese bautismo está siendo reiniciado en la fe de sus antepasados. Está diciendo: "No soy un Stark", y vuelve al Dios Ahogado.


La fe del Señor de la Luz ha sido incapaz de introducirse en Poniente hasta hace poco. La religión extranjera del Señor de la Luz es la fe de Melisandre. Melisandre (Carice Van Houten), una carismática sacerdotisa de otro país, tiene poderes concedidos por alguna fuerza divina. Lleva allí algún tiempo y está intentando convertir a Stannis. Está muy centrada en la profecía y en visiones cercanas al éxtasis que recibe a través de la comunicación con las llamas. He visto en las llamas el camino de la victoria. Cree que Stannis es una figura salvadora. 

¡El dios verdadero es el Señor de la Luz! Así pues, todos los dioses a los que la gente de poniente adora, el Dios Ahogado en las Islas del Hierro, los Siete, los dioses antiguos, son demonios. Por tanto, bajo la visión del mundo de Melisandre, deben ser destruidos. En su visión del universo no hay término medio, lo que irrita mucho a la gente. Parte de aceptar la fe del Señor de la Luz es dejar a todos los otros dioses a un lado. Finalmente, Stannis cede a las súplicas de Melisandre y arroja al fuego a los siete imágenes de madera de los dioses, y su fe. Quemar los ídolos es deshacerse de los Siete y allanar el camino al nuevo dios. Y, claro, no es cualquier dios, es un dios de fuego. Está desechando los dioses a los que ha adorado desde la niñez y aceptando al Dios Rojo, entregándose al Señor de la Luz. A cambio, Melisandre hace que el Señor de la Luz le entregue un símbolo, de su papel como príncipe prometido por la antigua profecía, que es la espada, Dueña de Luz. Es capaz de usar la religión como medio para un fin. Y, por supuesto, el fin es conseguir el Trono de Hierro.


Aunque si algo hemos aprendido de 'Juego de Tronos' es que solo hay un Dios y su nombre es Muerte.

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