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domingo, 6 de agosto de 2017

'Verano 1993'. Sentimiento, color y nostalgia

El debut de Carla Simón en la dirección es imponente. Diría envidiable si la historia de la pequeña protagonista no embobase lo suficiente como para olvidarnos de nuestro ombligo por hora y media, si la historia no fuese tan verdaderamente patética que una vez el embrujo hubiese terminado, no se sintiera una admiración sin parangón por la joven realizadora catalana, por esa naturalidad con la que rueda la infancia, las dudas, los juegos, las risas, los miedos, la vida y el choque con la muerte.


Simón rueda un relato ficcionado de su propia infancia, el primer verano tras la muerte de sus padres biológicos a causa del SIDA. A diferencia de 'Born positive', un documental de testimonios que la propia Simón realizó en una escuela de cine londinenese en 2012'Verano 1993' rechaza casi al completo las consecuencias sociales que el SIDA supuso en casi todo el mundo en los 80 y los 90 y se centra en el cambio que supone para una niña de seis años cambiar de familia, y en el trato hacia el recuerdo de su madre fallecida dejando de una lado los estigmas de la enfermedad.

Y lo hace desde el correcto punto de vista, es decir, con la cámara baja, a la altura de Frida (Laia Artigas), álter ego de Carla, y Anna (Paula Robles), su encantadora hermana; la cámara baja ayuda a acercarse a las chicas, a comprender a Frida, a disculparla de sus faltas. No había mejor forma para empatizar con la protagonista, la cámara baja, los contrapicados cuando se trata de enfocar a los adultos (excepto en el baile entre Esteve y Marga, no recuerdo otro plano que corte la cabeza de Frida o Anna), y los planos secuencia movidos y bellos que persiguen a Frida por los preciosos paisajes de la casa de La Gorratxa. Ni numeritos melodramáticos (la cinta es sobria y sólida), ni más música que la que Esteve (David Varaguer) pone en el tocadiscos o la que se escucha en la berbena del pueblo.


El trabajo de Simón no es excelente sólo en la composición de los planos (la secuencia en la que ella se despide de su abuela y el plano de la furgoneta amarilla alejándose es de una preciosidad inusual), sino también en ese tempo lento que contiene el sentimiento, que alarga la emoción hasta que comienza a diluirse, que dota de un suspense tranquilo. Mientras que los planos secuencias movidos -nada académicos- proporcionan a la cinta un toque de cierta inmadurez, de la ingenuidad del punto de vista escogido. Más sorprendente si cabe es la cinta en el plano de la actuación, ¿cómo diablos puede conseguir que dos niñas de cuatro y ocho años cautiven de tal forma? Simón confiesa que las niñas no leyeron el guión (Paula Robles lo más seguro es que ni siquiera sepa hacerlo), y que la clave del éxito estuvo en el juego y en la preparación de preproducción con las dos pequeñas, pero también con Bruna Cusí y David Verdaguer, los padres de las pequeñas en la película. Todo es naturalidad, ingenuidad y sentimiento en la interpretación de los cuatro. Si bien resalta el brillo en los ojos de Laia Artigas, es llamativo como Cusí, actriz de poco recorrido pese a su edad en grandes producciones, ha actuado en las dos grandes películas españolas de 2017 hasta la fecha, en 'Incierta gloria' de Agustí Villaronga y en esta, y en ambas interpreta de forma soberbia a 'mares patidoras', que se diría por las tierras de donde procede.


Un punto aparte merece la ambientación: vestuario, atrezzo, localizaciones, todo tiene ese vivo color de la nostalgia rebajado con el blanco, las camisas, los pijamas, las sábanas, ese magnífico sofá de escay de casa de la abuela; la ambientación te transporta a la infancia de los que creímos crecer en esa época, los que teñimos la nostalgia de esos llamativos colores. 

Mucho más se podría decir de esta película, que apunta a ser la gran ganadora de los Goya 2018, a pesar de haber sido estrenada en julio. La elaboración del guión, los pararelismos con la vida de la directora, los sentimientos encontrados. Esto es todo por mi parte, pero recomiendo leer alguna de las entrevistas que Carla Simón ha concedido.


Lo mejor: Carla Simón, Paula Robles, Laia Artigas y Bruna Cusí.

Lo peor: La sobriedad provoca que en ocasiones la película sea menos emotiva de lo que se merece.

Valoración: 8'5/10


Trailer


Sinopsis


Frida (Laia Artigas), una niña de seis años, afronta el primer verano de su vida con su nueva familia adoptiva tras la muerte de su madre. Lejos de su entorno cercano, en pleno campo, la niña deberá adaptarse a su nueva vida. 

lunes, 8 de mayo de 2017

Tráiler 'Verano 1993'. Viento de levante en Málaga.

Ráfagas de viento arrasador pero fresco sacudió hace un mes Málaga, poco antes lo hizo sobre el cielo de Berlín, como los ángeles en la película de Wim Wenders. Hablo de 'Verano 1993', la ópera prima de Carla Simón, un relato con un alto contenido autobiográfico, un ejercicio de retrospección en el que nos cuenta su primer verano con su familia adoptiva, tras la muerte de sus progenitores a causa del SIDA.


La critica habla maravillas de la película. Sólo el tráiler ya desprende una especie de belleza nostálgica, como si aquello que viésemos lo hubiésemos vivido también nosotros en nuestra infancia. Quizás sea porque todos tenemos algo que proviene del mediterráneo, y las desgracias y las alegrías compartan allí algún elemento común. Pero cuando echamos, cuando echo al menos yo, la vista atrás, imagino los recuerdos con los colores vivos pero desaturados del trailer de Simón. Encuentro incluso lugares comunes, como la poza que sirve de piscina o el mercado de productos frescos.


El reparto resulta interesante. Laia Artigas es Frida, la niña protagonista, en el brillo de sus ojos se advierte la inocencia, el miedo y la esperanza en apenas dos minutos de avance. David Verdaguer, al cual hemos visto en otras óperas primas como 10.000Km (2014), hace de padre, mientras que en el papel de madre encontramos a Bruna Cusí, que en este 2017 se está cubriendo de gloria con la elección de sus dos primeros largometrajes estrenados en salas: la última de Villaronga y el debut de Simón. Seguro que a la catalana le caerá alguna nominación en la próxima edición de los Goya a Mejor Actriz Revelación.

Tráiler


Sinopsis


Frida (Laia Artigas), una niña de seis años, afronta el primer verano de su vida con su nueva familia adoptiva tras la muerte de su madre. Lejos de su entorno cercano, en pleno campo, la niña deberá adaptarse a su nueva vida. 

 
 
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