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jueves, 18 de julio de 2019

Recordando 'El Rey León'

El proyecto de 'El Rey León' iba como 'Rey de la Jungla'. El plan inicial era hacer una película sobre leones en África, pero no se sabía cuál sería la historia. Se escribió una historia original, algo que no se había hecho antes. Normalmente se usaban cuentos de hadas o novelas. Pero 'El Rey León' fue distinto. Se elaboró de cero, si bien cuenta con elementos de 'Hamlet', y un poco del Viejo Testamento, como la historia de José o Moisés.


El ciclo de la vida es el gran inicio de la película, un hermoso himno de cuatro minutos compuesto por Elton John y Tim Rice, que define el espíritu y el tema de la misma. Después de esta gran presentación, la primera frase que se oye en toda la película es de Scar, cuando atrapa a un ratón: "La vida no es justa, ¿verdad?" Además, en esta misma escena se presentan varios personajes que hablan por primera vez.


En 'El Rey León' se usaron por fin grandes técnicas del cine en una película de animación: planos secuencias, dolly, movimientos de cámara dramáticos, el cambio constante de perspectiva...

Siempre que hay una escena con luces y sombras, Scar permanecerá oculto en la penumbra, mientras que al otro personaje lo bañará la luz de la sabana, simbolizando así en todo momento la maldad del villano.


'Yo voy a ser el Rey León' es una de las primeras canciones de la película. Con ella se quería ofrecer el punto de vista vital y alegre de un niño. Vemos una imagen y dirección artística diferente del resto de la película. Colores más vivos y unas formas y diseños más llamativos para darle un aire más infantil. Se marca la división entre realidad y fantasía. Por eso hay cambios bruscos de ritmo, de tono y de idea. Todas las texturas y los animales de esta canción se inspiran en estampados africanos.

Justo al acabar la canción, cuando Simba y Nala despistan a Zazú, Nala se pone encima de Simba. Este momento tendrá más significado cuando avance la historia, ya que hacen lo mismo cuando son adultos y así Simba reconoce a su amiga.


'El Rey León' está lleno de momentos simbólicos. Antes de tener una gran charla con Mufasa, Simba mete su pata en la huella más grande que ha dejado su padre. Es lo que resume toda la película: algún día seguirá sus pasos. En la escena de las generaciones pasadas, las estrellas forman la constelación de Leo, aunque en realidad Leo no se ve desde el este de África.


'Preparaos' es la gran canción del villano. En la primera versión que mandaron Elton y Tim, la canción se titulaba 'Gracias a mí'. La letra era: "Gracias a mí, adios a Mufasa, gracias a mí a Simba le irá mal". Pero según evolucionó la historia, la canción se dirigió hacia la idea de que Scar conspiraba contra Mufasa. De hecho, originalmente la canción estaba pensada para después de la muerte de Mufasa, y no para antes. En la canción se trata a Scar como un dictador fascista dentro de la dinámica de la película. La idea del color amarillo sucio y negro era emular los colores de un noticiario antiguo. Fue una de las escenas más polémicas de la película, y se discutió hasta el final si quitarla o mantenerla en el corte final. Porque es un desfile al estilo fascista.


La escena de la estampida fue muy complicada porque los ñúes estaban hechos por ordenador. Fue la primera vez que se animaban animales por ordenador, ya que si no esta escena habría sido imposible. En cambio, Simba, Mufasa y Scar estaban animados a mano. Fue un trabajo muy duro para que todo quedara coherente y del mismo universo. Además, los efectos de las sombras, las nubes de polvo sobre todo ello, y el fondo pintado a mano producen un efecto asombroso. Y de fondo, la intensa música compuesta por Hans Zimmer culminada con gran pánico en la muerte de Mufasa.


Posteriormente llega la escena emotiva de Simba con su padre muerto. Un cachorro desesperado, corriendo de un lado a otro y que quiere que su padre despierte. No emite rugidos tristes. No sabe qué hacer y pide ayuda gritando, pero no hay nadie. Siempre es delicado el tratamiento de la muerte en los dibujos animados. En 'Bambi' (1942) la muerte no sale en pantalla, pero aquí Simba tiene que hacer frente a la realidad de un modo auténtico, personal y muy inmediato. Sobre todo porque este trauma define el resto de la historia.


En un principio Timón y Pumba iban a ser niños que crecían con Simba en el territorio de la manada, pero  finalmente son unos mentores y amigos de Simba que le guían en su destierro. En las primeras conversaciones de los tres amigos se recalca la idea de culpabilidad: "Siempre hay que dejar el pasado atrás". Lo que nos conduce a la idea de la canción 'Hakuna Matata' y la filosofía de vida de Timón y Pumba.


La idea era que Simba diera la espalda a sus responsabilidades con un tono divertido y positivo. 'Hakuna Matata' es a 'El Rey León' lo que 'Bibidi Babidi Bú' a la 'Cenicienta' (1950) o el 'súper-califragilistístico-espialidoso' a 'Mary Poppins' (1964). En Disney hay una tradición de palabras que no significan nada, pero esta sí que tiene un significado en Kenia: "Sin problemas". La primera estrofa sin estribillo es sobre Pumba, pero al principio no era así. Todo empezaba con una estrofa de Timón. Cantaba sobre por qué no vivía con otros suricatos, porque eran animales sociales que trabajaban muy duro y a él eso no le cuadraba.  En medio de 'Hakuna Matata', Timón y Pumba enseñan a Simba lo que comen. Al principio, toda la canción iba a ser sobre larvas, la canción del jabalí sobre divertirse y comer en la jungla. El otro cometido de esta canción era acompañar el crecimiento de Simba. Se muestra una sola escena por medio de fundidos en el tronco más largo del mundo. Y podemos ver por solo unos segundos a Simba de adolescente, siendo única vez que lo veremos así.


'La noche del amor': La escena de amor comienza con colores vivos y va pasando a tonos de atardecer. Y en los dibujos del fondo, el color va poco a poco cambiando, cada vez es más rosado. La canción la empiezan Timón y Pumba, que después se quedan fuera, y nos quedamos con la hermosa letra cerca de Simba y Nala enamorándose. Es de las mejores escenas románticas que se ha hecho en una película de Disney. Queda muy dulce, las miradas entre ellos y cómo juntan sus cabezas, todo en una toma. Y se termina con los lagrimones de Timón y Pumba.


Simba inicia su camino de regreso en la escena en la que persigue a Rafiki. Es la contrapartida de cuando huye del reino por los árboles de espinas. Cuando Simba regresa a su casa, vemos que el reino está desequilibrado. No hay colores alegres, no queda agua ni comida, las hienas han roto el ciclo de la vida. La música en esta escena aporta gran parte del mensaje emocional. Con el buen rey, llega el buen tiempo; con el malo, viene la sequía. Cuando el Rey se va de su reino, sus tierras se secan y mueren. Y las nubes cubren todo el reino desde entonces.


En la escena en la que Simba se enfrenta a Scar, la acción se vuelve más oscura. En el momento en que empieza la pelea, la tormenta está justo sobre ellos, como para enfatizar la lucha. Scar anuncia que Simba es el responsable de la muerte de Mufasa. Esta parte es como una escena en un tribunal, el juicio de Simba, y Scar es el juez, caminando de un lado a otro y acosándolo a preguntas. Y llega un gran paralelismo. Simba a los pies de Scar intentando subir a la Roca del Rey, justo lo que le pasó a Mufasa durante la estampida. Hay un incendio debajo de Simba provocado por los rayos. El fuego se desplaza de izquierda a derecha, igual que la estampida. De este modo se crean un montón de mensajes visuales acerca de la relación entre Scar y Simba, igual que se había hecho antes entre Scar y Mufasa. Cuando Scar le confiesa a Simba que mató a Mufasa, el verdadero Rey se abalanza sobre su tío y todo se vuelve totalmente rojo, hasta que finalmente Scar es atacado por sus propios esbirros, todo muy shakespeariano. Finalmente llega la lluvia para la era de un nuevo reino.

La película se cierra como empezó. Con el ciclo de la vida, presentando a la próxima generación. Y como curiosidad, el hijo de Simba y Nala se llamó Fluffy en el guión de 'El Rey León'.

miércoles, 25 de octubre de 2017

Crítica de 'Blade Runner 2049'; decadencia cyberpunk

A principios de este mes llegó a las carteleras la esperada 'Blade Runner 2049', secuela de la aclamada cinta dirigida por Ridley Scott y protagonizada por Harrison Ford, estrenada hace más de tres décadas. Algunos tendrían miedo, otros, expectativas muy altas. Sabíamos que Dick Deckard regresaría encarnado por el mismo actor y que la dirección correría a cargo de Dennis Villeneuve, algo que parece ya una garantía, pero aun así no dejaba de ser una apuesta arriesada. A continuación damos un breve repaso a la esperada secuela.

El primer filme era una adaptación parcial de la mítica novela del reconocido escritor de ciencia ficción Philip K. Dick '¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?' publicada en 1968. En esta ocasión, sin novela de por medio, la historia ha venido de la mano de Hampton Fancher, quien ya escribió el guión de 'Blade Runner' (1982) junto a David Webb Peoples, solo que esta vez ha sido Michael Green quien le ha ayudado con el libreto. Por lo tanto no ocurría como en otros casos de secuelas tardías como 'T2 Trainspotting' (2017), que de nuevo se basaba en una novela. En este caso, uno no sabía qué esperar.


En esta segunda entrega el protagonismo recae sobre K (Ryan Gosling), un replicante de nueva generación que actúa como blade runner retirando a los modelos antiguos y clandestinos, en un mundo en que los replicantes más avanzados, fabricados por Wallace, empresa sucesora de Tyrell Corporation (la que creara a los famosos Nexus 6 de la primera entrega), están integrados en la sociedad. Bajo esta premisa, veremos una trama en la que la investigación y el misterio serán los puntos fuertes narrativos de este thriller que, como su predecesora, está a caballo entre el neo-noir y el cyberpunk.

Sin entrar en más detalles acerca del argumento, para evitar posibles spoilers, cabe destacar ciertos aspectos de la cinta que la relacionan con la original y la llevan más allá. Dejando a un lado el reparto, que, mencionados los actores protagonistas, incluye a Ana de Armas (Joi), Jared Leto (Niander Wallace), Robin Wright (Lieutenant Joshi) y Sylvia Hoeks (Luv) en roles también protagonistas, los puntos fuertes de la película son los que ya vimos en la cinta de los 80. El apartado audiovisual sigue siendo de una factura impecable y es, seguramente, lo más destacable de la película. Tanto la música como la fotografía logran un impacto en el espectador que lo mantiene pegado a la pantalla e inmerso en los bellos fotogramas que la componen, logrando hipnotizarle de manera continuada. Roger Deakins es el responsable, junto con el director, de la mencionada belleza plástica, y el genio Hans ZimmerBenjamin Wallfisch hacen lo propio con la banda sonora.


Pasando por alto la parte más puramente técnica cabe decir que, como algunos críticos y aficionados han apuntado, el guión puede antojarse algo vacío o, incluso, carente de un ritmo más movido que acelere la narración. ¿Puede ser algo negativo? Es posible, pero no en extremo. Si recordamos qué era lo que se nos quería transmitir en la primera entrega, es comprensible que esta secuela siga sus mismos pasos. El ritmo pausado, la primacía de las secuencias y escenas lentas y reflexivas, de admiración y profundización, frente a las de acción, no hacen sino invitarnos al recogimiento, a que nos sumerjamos tanto en el filme como en nuestros pensamientos para, como los propios personajes, meditar acerca de las distintas dimensiones psicológicas y dilemas morales y éticos que plantea la historia. El estado de la sociedad que visualizamos, la hegemonía de una empresa todopoderosa en una sociedad en extremo decadente (que a nadie engañen las luces brillantes, los anuncios a todo color y la extrema conglomeración publicitaria que pretende crear la ilusión de una realidad que no es la que viven los ciudadanos) en la que la pobreza, la dejadez, el abandono y la acumulación de basura están a la orden del día, tal y como sucedía en la primera película. El término 'posmodernidad' vuelve a resonar tan fuertemente como en aquella y hoy, si cabe, puede tener un impacto todavía mayor. Los sentimientos y emociones, el vacío interior y qué significa la palabra 'humanidad' son otros de los temas que Villeneuve nos trae a coalición. Las interpretaciones, la trama, la fotofrafía y la música están de nuevo y totalmente al servicio de estas premisas. Aun así no deja de ser cierto que el guión bien podría haber sido más profundo, elaborado y complejo de lo que es; carencias de importancia que, ya según la opinión de cada uno, no llegan a empeñar el conjunto.


En la trama hay intriga, hay buenos giros de guión, se rescatan importantes preguntas de la cinta original que pueden o no quedar resueltas, y hay claros guiños a la primera entrega que el espectador no pasará por alto. Sin caer en spoilers, diremos que las actuaciones de los actores hacen hincapié en una evolución un tanto irónica o paradójica de los personajes, cuyo juicio residirá en las impresiones que recabe el espectador tras el visionado.

'Blade Runner 2049' es sin duda una digna secuela, una aparentemente salida de la nada pero en la que tanto el director como el resto del equipo han respectado el material original, y quizá aquí radique su éxito a pesar de los defectos. Pese a los cuarenta y cinco minutos adicionales que posee esta segunda entrega respecto a la primera, se ha respetado la estética, el ritmo, el universo planteado y se ha continuado la historia de forma coherente; bazas que quizás sean las más importantes a la hora de alumbrar la continuación de una película de culto.


Para concluir y, como curiosidad, destacar que tanto Villeneuve como el guionista Hampton Fancher revelaron que esperaban que pudiera haber una secuela de esta cinta, la que sería la tercera entrega, y Harrison Ford dijo que, de gustarle el guión, no le importaría volver a interpretar a Deckard. Por el momento solo son rumores, y no nos quedará más que disfrutar de las cintas y los cortometrajes que conforman el material existente.

Lo mejor: el apartado audiovisual, el estilo y la coherencia respecto a la cinta original.

Lo peor: el guión podría haber sido más profundo.

Valoración: 9 / 10

Salva Alberola

Trailer



Mejor (o igual) que: la primera entrega.

Peor que: cintas del mismo director que, sin coincidir en género o estilo, presentaban una mayor profundidad, como 'Prisioneros' (2013).

jueves, 29 de junio de 2017

Crítica con Spoiler de 'Wonder Woman', la Trinidad de DC completada con éxito

El primero en llegar al nuevo universo cinematográfico de DC Comics fue Superman, que disfrutó de su película en solitario y se dio a conocer al mundo. Su director, Zack Snyder, también nos presentó al caballero oscuro en la película 'Batman v Superman: El amanecer de la Justicia' (2016). El murciélago lo tenía fácil para enganchar al público, la razón es sencilla: es Batman. En esa misma cinta llegamos a ver un poco de Wonder Woman y nos quedamos con ganas de más, hasta ahora. Gracias a la película en solitario de la mujer maravilla, el universo cinematográfico de DC tiene a sus tres pilares en boca de todos: La Trinidad. Y Diana Prince es la que más brilla.


Así como sus compatriotas citados anteriormente tienen varias versiones y secuelas, el personaje de 'Wonder Woman' es la primera vez que se traslada al cine, un aire fresco que DC necesitaba como el comer. Todos sabemos la tragedia que sufrió Bruce Wayne en cierto callejón de Gotham, pero poca gente conocía los orígenes de una de las superheroínas más famosas de todos los tiempos. Hollywood debería aprender de una vez por todas que hay buenas historias esperando a ser contadas. Wonder Woman se convierte en la primera película de DC que agrada a partes iguales a fans y críticos de todo el mundo. 


La directora Patty Jenkins por fin podía contar una historia que llevaba tiempo buscando, tenía una gran arma para poder cambiar la visión de todos. Y lo ha hecho. No ha ido a lo fácil, poner a Wonder Woman (Gal Gadot) dando mamporros y destruyendo grandes tanques como puede hacer Superman. Al contrario, logra transmitir una historia única e inspiradora, esquivando el gran espectáculo de efectos visuales del que suelen hacer gala  las películas de superhéroes. Vemos a Diana Prince como un personaje muy humano, que a pesar de ser una Diosa siempre se mantiene al mismo nivel que cualquiera de los personajes. Conectas con Gal Gadot desde que comienza la película en Themyscira hasta su lucha final, un guion limpio que favorece al desarrollo del personaje. Gracias a la gran dirección de Patty Jenkins y su magistral uso de los  primeros planos, podemos apreciar cada mirada de Gal Gadot, unas expresiones y gestos que llegan hasta el corazón del espectador, que sufre y sonríe a su lado.


En la película encontramos más humor que en las anteriores, pero dejando un excelente sabor de boca. Valgan como ejemplo las escenas de una tierna Gal Gadot comiendo helado o viendo por primera vez a un bebé. Dejando de lado las grandes dosis de humor de su competidora, Marvel, haciendo un humor coherente y más adulto. No es una historia enrevesada como podría ser 'Batman v Superman: El amanecer de la Justicia' (2016), pero es lo que el personaje necesitaba. Una historia simple pero con unos diálogos de diez, que te entretienen a lo largo del largometraje, queriendo escuchar más y ver menos efectos especiales.


Una película que lucha por la igualdad, tanto fuera como dentro de la pantalla. Igualdad pura y dura, Diana Prince y Steve Trevor (Chris Pine) están al mismo nivel. Los dos protagonistas hacen sacrificios y los superan. A pesar de que Steve Trevor no salte acantilados, su acto heroico al final de la película hace que la mujer maravilla se replantee su percepción de la humanidad, perdonándole la vida a la Doctora Veneno (Elena Anaya) y enfrentándose a Ares. Buenos villanos a los que le sobra la risa malvada, pero mejor construidos. Lo mejor, que se dejaran la transformación de Ares para el final, ocultándolo, ya que en este tipo de películas se abusa del CGI en los villanos principales y eso muchas veces no suele favorecer a la película, como pasó recientemente con Oscar Isaac en 'X-Men: Apocalipsis' (2016) o en el 'Escuadrón Suicida' (2016). Gran banda sonora, toda las piezas están bien entrelazadas pero sin llegar al nivel de Hans Zimmer en las anteriores películas de DC.


Grandes escenas de acción, la mejor posiblemente en Themyscira con las imponentes amazonas descendiendo a la playa. Bien utilizada la cámara lenta sin llegar a ser excesiva como en '300' (2006). Secundarios de lujo, aunque con breve aparición como Robin Wright y Connie Nielsen. Y en la guerra nadie cree que Ares exista, que es una locura. Pero a pesar de ello, todos caminan al lado de Wonder Woman debido a la integridad y fuerza que representa.


Para terminar, un punto débil en España esta vez ha sido el doblaje. Casi siempre destacamos por esto, pero es recomendable verla en versión original. Grandes valores de la mujer, en la esencia de Wonder Woman, en su manera de ser. En su directora, que sabe poner la mirada en las expresiones de Gal Gadot y no en su vestuario como Angelina Jolie en 'Lara Croft: Tomb Raider' (2001). Y un gran guión, que hace que estemos ante una de las mejores películas de superhéroes. 

Lo Mejor: Diálogos. Igualdad. Dirección. Gal Gadot y Chris Pine.

Lo Peor: Que Steve Trevor y Diana Prince no tengan más tiempo.

Valoración: 9 sobre 10



Sinopsis:

Antes de ser 'Wonder Woman', era Diana, princesa de las amazonas, entrenada para ser una guerrera invencible. Habiendo crecido en una apartada isla paradisíaca, cuando un piloto americano se estrella en sus orillas y le advierte de un conflicto masivo que sacude el mundo exterior, Diana abandona su hogar, convencida de que puede detener la amenaza. Luchando junto a los hombres en una guerra para acabar con las guerras, Diana descubrirá el alcance de su poder... y su verdadero destino.

viernes, 25 de marzo de 2016

‘Batman v. Superman: el amanecer de la justicia’: el hombre contra Dios

Hace solo dos escasos días que ‘Batman v. Superman: el amanecer de la justicia’ llegó a las salas de cine, y en tan breve lapso de tiempo ha logrado levantar ya una considerable polémica. Sitios web y redes sociales plagadas de opiniones, comentarios, críticas y, cómo no, artículos envenenados cargados de ira, unos para tratar de derribar a la competencia ensalzando a la película que nos ocupa y otros intentando hundirla. Pero bueno, fanatismos de DC y Marvel aparte, aquí nos centraremos en la cinta; todo sea dicho, desde el punto de vista de un fan –que no fanático–, así que quien aborrezca a los superhéroes que la protagonizan, o a la compañía que les dio vida, puede dejar de leer en este mismo párrafo, que nadie se lo echará en cara.


Hace nada hablamos de ‘El Hombre de Acero’, y por fin ha llegado el momento de abordar esta nueva película que, como su predecesora, funciona como cinta independiente a la vez que como precuela o introducción de algo mayor y también, en cierta medida, como secuela más espiritual que directa de aquel reinicio de Superman del 2013. Esto nos lleva a pensar que tal vez no veamos una continuación directa de ‘Man of Steel’ o incluso veamos completada una posible trilogía, pues toda la atención parece centrada ahora en ‘La Liga de la Justicia’ y en el nuevo Batman, algo que entristecerá a algunos, pues el universo de Superman ofrece tramas y villanos para llenar de sobra tres películas, pero si los productos que nos ofrecen a continuación son como este ‘Batman v. Superman’, creo que no habrá demasiadas quejas.


Y creo que ya, desde el inicio del análisis, advertiré de que en mayor o menor medida y para poder comentar la película en mayor profundidad, este artículo incluirá más de un spoiler, aunque intentaré no ser muy explícito, pero no está de más dar el aviso. 

Es obvio que era jarto complicado juntar a estas dos insignias del mundo de los superhéroes en una misma película, hacerlo con acierto al tiempo que se cuenta otra historia y se sientan las bases para próximamente narrar unas cuantas más, y también tratando de solucionarse algunas de las partes más flojas de ‘El Hombre de Acero’, pues aun no siendo una continuación, el espectador quería ver subsanados dichos errores que para muchos empañaron el conjunto, y creo que pocos podrán poner discrepancia sobre el hecho de que estamos ante uno de esos casos en que, al parecer, los grandes estudios han escuchado la voz de los fans, pues sí he notado muchas mejoras.


La película arranca con dos secuencias que han sido hasta la fecha de las más comentadas. Nos presentan al nuevo Batman de forma breve y eficaz, pues ya lo vimos anteriormente y nadie quería ver demasiado metraje al respecto, pero era algo necesario, y Zack Snyder se sacó de la manga unas escenas que, más que a su anterior película, recordaban directamente a ‘Watchmen’ (2009) por su factura –como también una de las secuencias finales, de las que no hablaré abiertamente por no hacer un fuerte spoiler–, película de la que no se suelen acordar algunos que critican el director en las redes, haciendo alusión únicamente a cintas como ‘Sucher Punch’ (2011), considerada un fracaso. Repito, ¿nadie se acuerda de ‘Watchmen’? ¿Nadie se acuerda de ‘300’ (2006)? Pues eso, todos damos pasos en falso, pero el potencial está ahí.

Junto a esta secuencia, la otra; Bruce Wayne observando a pie de calle la feroz y destructiva batalla entre Superman y el General Zod, viendo el caos que resulta de la misma, el pánico de la gente, sufriendo la impotencia al no poder hacer nada, solo observar, ante dos titanes que reducen todo a cenizas. Muy buena introducción tanto para la historia en sí como para que podamos entender mejor el sentimiento que se apoderará del Caballero Oscuro a la hora de tachar a Superman como un alienígena con poderes de Dios que debe ser detenido por el inconmensurable poder que alberga.


Algo general y que logró sorprenderme: que en una sola película, bastante larga sí, dos horas y media de metraje, hayan logrado introducir tal cantidad de cosas sin llegar a aburrir o hacer que el conjunto resulte pesado. Sí, algunos discreparán, pero es lo que hay. Tuvieron tiempo de mostrarnos rápidamente al nuevo Batman desde el principio, de hacernos ver cómo ha cambiado, cómo ahora opta más por provocar terror a sus enemigos, viéndose como un justiciero más oscuro que nunca, alejado de la auténtica y pura justicia e imponiendo la suya propia. También vemos qué pasó con Superman después de que el mundo lo conociera, cómo se ha adaptado y sigue haciéndolo, seguimos viendo a los personajes de la primera cinta, vemos a un extraño y psicótico Lex Luthor –también uno de los puntos más criticados–, los primeros retazos de Wonder Woman antes de verla en todo su esplendor, las relaciones que se van tramando entre los tres personajes principales, los múltiples guiños –unos obvios, otros dedicados a los seguidores de los comics y que se le escaparán al espectador medio– y una rápida visión a los superhéroes que llegarán para formar la Liga. Y también una caótica y terrible visión de un futuro aparentemente casi posapocaliptico –¿más que posible, quizá, en las secuelas? Teniendo en cuenta a qué hace alusión (la llegada de Darkseid)–, y también vemos el esperado enfrentamiento entre ambos, la mayor lucha de gladiadores de la historia, otra batalla todavía más grande y espectacular, y un más que digno desenlace. Posiblemente me deje algo pero… ¿Todo ello en dos horas y media? No está nada mal.


Como ya sucedió con Christian Bale antes de enfundarse en el traje del Caballero Oscuro, y también con el tristemente difunto Heath Ledger previamente a encarnar el mejor Joker de la historia, la gente se lanzó a degüello a por Ben Affleck en cuanto se anunció que sería el nuevo Batman. Ahora, tras el visionado, aunque la opinión de algunos persista, muchos han tenido obligatoriamente que cambiar de parecer, porque lo cierto es que se ve increíble como el Batman abatido y cansado y como un Bruce Wayne que ha fascinado a muchísimos. Se puede ser mejor o peor actor, pero algunos logran sorprender contra todo pronóstico –véase Ryan Reinolds como Deadpool–, y en esta ocasión creo que el ¿milagro? ha vuelto a repetirse. Me encantó Bale y me encantó la trilogía de Christopher Nolan, y me atrevo a decir sin miedo que son las mejores películas de superhéroes hasta la fecha, pero este Affleck me ha dejado muy buen sabor de boca. Para mí ha cumplido con creces con su cometido, y ha ofrecido a un Batman distinto –porque lo son, están sacados de comics totalmente distintos, éste y el que encarnó Bale, y entre ambos, se dice en la película, han pasado un buen puñado de años– y lo borda. Es sin duda uno de los grandes aciertos, y protagonistas, de esta nueva película.


En cuanto a Superman, algo que ha desagradado a muchos, personalmente me sigue gustando, y como fan del personaje, de hecho es mi superhéroe favorito –algo que la inmensa mayoría de la población no logra entender y te mira mal cuando lo dices en voz alta– me ha faltado ver más de él, verlo recabando más protagonismo y adquiriendo una mayor profundidad y trama dedicada –de ahí a que deseara un ‘Man of Steel 2’, pero aun así salí de la sala más que satisfecho en este aspecto. 

En cuanto a qué ha sido adaptado en esta cinta, sin ser lector de los comics me atrevo a decir que, principalmente, se han basado en ‘El regreso del Caballero Oscuro’ y ‘Superman: Doomsday’. Lo último lo sé porque vi la espectacular película de animación que adapta el extenso comic, y lo primero porque un amigo que vio esa cinta, también de animación, sí la vio y quedó muy satisfecho con este port a la gran pantalla. Dos grandes historias plasmadas en una sola película, y con gran acierto; poco más se puede pedir. Y el que tenga cualquier queja respecto a los personajes, a los trajes o cualquier tema de debate similar, que se asome a las páginas impresas. ¿En cuanto a las mejoras respecto a ‘Man of Steel’? Se han centrado más en la trama, en los personajes y en las relaciones entre ellos, dedicando a esto más metraje que a las secuencias de pura y espectacular acción, que me pareció más bestia e impresionante que en ‘El Hombre de Acero’ y además de mayor calidad, viéndose más realistas. En este punto, se ve que han sabido escuchar las demandas de los fans.


Batman no tiene aún su nueva adaptación, que llegará próximamente; Superman sí. Quizá por ello cobre más protagonismo en esta película, y hablando de la banda sonora del enorme Hans Zimmer y Junkie XL, con la música logran que ambas películas, esta y su espiritual predecesora, se entremezclen magistralmente. Cuando solo vemos a Superman y suenan de fondo esas notas de piano del tema “What Are You Going to Do When You Are Not Saving the World?”, de ‘El Hombre de Acero’ que lograban ponernos los pelos de punta en los momentos más emotivos de la cinta, creemos estar viendo metraje de la misma, pero de pronto la música cambia de rumbo y vemos a Batman en escena y sabemos que estamos visionando una mezcolanza entre ambos; una simbiosis increíble entre ambas historias.


Wonder Woman obtiene aquí su primera aparición cinematográfica, uno de los puntos fuertes de la película según la inmensa mayoría, pues Gal Gadot interpreta a un personaje atractivo y enigmático que no revelará su auténtica forma hasta que la amenaza de un Doomsday desatado ponga a todos en jaque. Principalmente se trata también de una introducción para la que será su próxima película en solitario, pero nos han regalado algo más que dos escenas fugaces, dándole su parte del pastel, y ha sido todo un acierto. Respecto a las múltiples quejas sobre Jesse Eisenberg y el nuevo Luthor, sí, es diferente y arriesgado, y guste más o menos nadie sabe a dónde llegará este personaje, mostrado desde el inicio como un psicótico nervioso en pos de la psicopatía; solo el tiempo y las adaptaciones futuras lo dirán.


En cuanto al final, sin entrar en detalles, teniendo en cuenta el comic / película de ‘Doomsday’, me pareció impresionante. Cierto es que hay algunas diferencias, intuyo que para dar parte del protagonismo a los compañeros en batalla de Superman, y que dejaron fuera a personajes como Bizarro, que hubiera supuesto tal vez demasiado, pero aun así sigue siendo fiel en cuando a los sucesos, y mucho más, y es lo importante, en cuanto a la esencia y a las emociones que transmite esa historia, sobre el espectador y sobre el mundo. Mención especial a la frase de Luthor cuando el monstruo está a punto de liberarse: "Ahí tienes tu juicio final"; increíble. Genial esa titánica lucha de a cuatro y genial el enfrentamiento entre los dos verdaderos protagonistas, en el que se aprecian las cualidades de cada uno de manera casi palpable; la predisponibilidad al diálogo de Superman, la bondad que representa al ser un signo, una metáfora de un Dios en la Tierra, y la hostilidad y violencia de un Batman cegado por la ira y también manipulado que solo quiere acabar con aquello que él cree que es una amenaza, imponiendo su propia justicia. El hecho de que Batman se aproveche de esa cualidad / debilidad de su enemigo es lo que posibilita el fiero duelo, y ofrece una espectacularidad sin precedentes. Solo después, al ver lo que Superman realmente representa, se verá “afectado” por su luz y aceptará su guía, el motivo por el que realmente está en la Tierra.


Para finalizar, y sin intención de entrar en polémica, esto es lo que yo quiero cuando veo a superhéroes en pantalla, algo que no veo en otras cintas, sean o no de la misma compañía. Aquí veo dilemas humanos, profundidad en los personajes –algo que muchos tildarán de inexistente, pero para gustos colores–, y observo las dudas existenciales y las debilidades morales que hacen a estas bestias de la acción verdaderos seres humanos. Veo los tonos grisáceos, la oscuridad palpable tanto en ellos como en la historia, la rabia, la ira, el sacrificio, la impotencia y la emotividad que me llevan a pensar que, salvando la trilogía del Caballero Oscuro, esta es una de las mejores – y auténticas– películas sobre superhéroes que he visto. Esto es épica, no solo espectacularidad, que no es lo mismo.


Y en cuanto a la nota que le pongo a la película, aun siendo la misma que le otorgué a ‘El Hombre de Acero’, lo hago a la espera de qué nos ofrecerá ‘La Liga de la Justicia’, aunque admito que esta cinta me ha parecido bastante superior a su predecesora. Podría extenderme mucho más hablando de ‘Batman v. Superman’, pero me ha parecido suficiente. Quien quiera más, y me incluyo, que revisione la cinta, algo que haré sin dudarlo cuando se lance al mercado. 

Lo mejor: la combinación de las historias, la cantidad de detalles y la oscuridad y autenticidad de los personajes.

Lo peor: no haber tenido tiempo para extenderse en algunas partes y no ver más desarrollado al Hombre de Acero.

Nota: 9 / 10

Salva Alberola

Sinopsis:

Ante el temor de las acciones que pueda llevar a cabo Superman, el vigilante de Gotham City aparece para poner a raya al superhéroe de Metrópolis, mientras que la opinión pública debate cuál es realmente el héroe que necesitan. El hombre de acero y Batman se sumergen en una contienda territorial, pero las cosas se complican cuando una nueva y peligrosa amenaza surge rápidamente, poniendo en jaque la existencia de la humanidad.

Trailer:

martes, 15 de marzo de 2016

'El Hombre de Acero': el reinicio de un mito

En tan solo una semana podremos asistir al estreno de una cinta más que esperada, una que ha dado mucho que hablar por múltiples razones y que sin duda logrará llenar las salas de cine sin problemas. Es un hecho de sobra sabido y hablado en multitud de sitios que las películas de superhéroes están teniendo actualmente un tremendo boom, y, por si no quedaba claro, hablábamos de ‘Batman v. Superman: El amanecer de la Justicia’. Hemos estado acostumbrados a que Marvel tome las riendas en esta nueva moda, pues la gran mayoría de las cintas pertenecen a esta compañía, pero, como decíamos, en escasos días podremos disfrutar de la gran apuesta de DC para hacerle frente, "la mayor lucha de gladiadores de la historia". Pero no vamos a hablar de este nuevo y prometedor filme, aún no, sino de la película que marcó –tras la magistral trilogía de El Caballero Oscuro de Christopher Nolan– el origen de esta especie de secuela y de las muchas películas de DC que vendrán a continuación. Dado el estreno, es oportuno dar un repaso a la cinta que significó la entrada de Detective Comics en esta batalla: ‘El Hombre de Acero’ (2013).


Estrenada hace tres años, la película, por casi todos los aspectos analizables, estuvo acompañada de una gran polémica –claro está, también, de una gran expectación–. Es indudable que Superman, guste más o menos, es el rey de los superhéroes, el primero y más emblemático, que no tiene por qué significar querido, y lo hemos visto en multitud de adaptaciones, facetas, e interpretado por muy distintos actores; como sucede también con Batman y algunos otros de los más conocidos. 

Quizá todos esperaban que Christopher Nolan tomara las riendas de este nuevo reinicio, algo que casi seguro habría dado como resultado un producto de mayor calidad y muy diferente, pero al parecer el director ya había dejado su huella en este mundillo sacado del cómic con su Caballero Oscuro, y desechó la opción de encargarse de revitalizar a otro; una decisión muy respetable, pues significa estar años ligado a un mismo personaje. Al final fue el realizador Zack Snyder quién se encargó del ambicioso proyecto, y es por ello que lo impregnó de su estilo. Es conocido por este aspecto, por utilizar una estética muy particular, fácilmente comprobable en, por ejemplo, dos de sus mejores películas, ‘300’ (2006), y ‘Watchmen’ (2009). Era predecible, sabiendo quién la dirigiría, que el argumento de ‘El Hombre de Acero’ no sería en exceso profundo ni complejo –lo cual no tiene por qué ser algo negativo–, y también podíamos intuir que habría acción a raudales y efectos especiales de sobra para satisfacer a los amantes de la espectacularidad desmedida: todo se vio cumplido, y quien se quejara de las carencias en este aspecto, que se hubiera informado un poco más acerca del director. Aun así, Chris Nolan no se alejó del todo del proyecto, pues escribió la historia de la película junto a David S. Goyer, quien después la convertiría en el guión cinematográfico, y actuó también como productor, tareas que obviamente no le suponían tanto tiempo como dirigir la obra. 


Analizado este aspecto, debemos tener también en cuenta que no era nada fácil adaptar, de nuevo, a Superman a la gran pantalla. Un reinicio siempre conlleva un enorme riesgo, y más si se desea innovar y evolucionar al personaje. Dichas decisiones satisfarán a unos y serán aborrecidas por otros, como es lógico. Cuánta gente se quejó de que el personaje llevara esos calzoncillos rojos tan míticos y llamativos por fuera –algo ridículo en la actualidad–, pues bien, Snyder decidió dejarlos fuera –por mi parte, gracias–, y cuánta gente se quejó después por ello, por haber modificado un traje tan emblemático; la historia de siempre. Hemos visto al Superman clásico, al sensible adolescente de ‘Smallville’, y a otras encarnaciones que, directamente, sería mejor olvidar; véase ‘Lois & Clark - Las nuevas aventuras de Superman (Serie de TV)’, y, apurando, ‘Superman Returns: El regreso’ (2006). Sí, no era difícil superar estas adaptaciones, pero el público no esperaba ya gran cosa de un nuevo Hombre de Acero, por lo que era también complicado. 


Cuando fui a ver la película, aun teniendo una ligera esperanza de ver algo de la visión y estilo de Nolan en la cinta, salí satisfecho de la sala. No era una obra maestra, para nada, pero sí me pareció una buena adaptación, y un gran y renovado Superman superior a todos los que había visto con anterioridad. Es un personaje que trae ya consigo, de serie, unas dificultades inusuales, y es que nada puede dañarlo –excepto lo que todos sabemos, lo que da lugar a combates predecibles, y cuando no, injustos–, erigiéndose más como un dios, como dicen en la propia película, que como un superhéroe al uso. Esto no se puede cambiar, si no la esencia del personaje se perdería, y algo que también ha sido criticado muchas veces es el hecho de que sea, dicho de forma fácil, un trozo de pan. Un dios que baja gatitos de los árboles y ayuda a las ancianas a cruzar la calle. Queremos algo más, queremos ira, rabia y, por qué no, oscuridad y violencia. Los tiempos han cambiado muchísimo desde que nació este personaje, y por ello las demandas del público han ido evolucionando. 


Debemos tener en cuenta que Superman nació en 1938, apareciendo por primera vez en el Action Comics nº1. Sí, es el primero, y ello traía consigo una gran responsabilidad para el mismo. Era otra época, y la gente no quería ver a un héroe matando gente, empleando vulgar violencia y actuando como podría hacerlo cualquier criminal, incluso cualquier hombre de carne y hueso, no. La gente, más que a una persona, quería a un símbolo, a un ejemplo a seguir –un dios en la Tierra–, cosa que muy acertadamente también se recuerda en la cinta de Snyder, y eso es lo que DC ofreció en aquel momento. Superman no es uno más, es el origen de los superhéroes, es el líder al que siguen los demás, y por ello no podrá actuar como el resto; pero por suerte, para agrado o no de la mayoría, este es un aspecto que puede también verse evolucionado. 


Muchos hicieron hincapié, por los aspectos repasados al principio de este artículo, que iba a ser una película de acción, algo que algunos espectadores parecieron no comprender. Dicho todo esto, sabíamos qué íbamos a ver, y a quien no le gustara, que se hubiera abstenido de echarle un ojo al nuevo Superman.

Pasando al reparto, algo nada fácil tampoco, y después de multitud de candidatos, fue el actor británico Henry Cavill el encargado de enfundarse en el legendario y modernizado traje, una decisión más que correcta, pues no escogieron a alguien que ocupara habitualmente las portadas de las revistas de cine, ni tampoco a un completo desconocido, sino a un actor que bailaba en la frontera entre la fama mundial y el anonimato, y que físicamente era más que adecuado. Un reparto de lujo lo acompañaría en su aventura, contando con estrellas de la talla de Amy Adams, Russell Crowe, Michael Shannon, Kevin Costner, Laurence Fishburne y Diane Lane; una reunión más que interesante. 


Zack Snyder no ofrecerá dramas que pasarán a la historia por su profundidad, pero sí es un curtido director en dar al espectador acción a raudales y unos efectos que deben ser disfrutados en la pantalla grande, y en esta ocasión llevó sus dotes al límite, ofreciendo incluso, quizá, demasiado. En algunas secuencias las luchas parecen estar sacadas de Dragon Ball, pues que dos tipos dándose puñetazos en el aire logren reducir a cenizas gran parte de una ciudad es algo que no se ve todos los días, pero los que disfruten de la espectacularidad no opondrán mucha queja. 


En el inicio del filme ofrece algo también interesante; Krypton, el planeta natal del superhéroe, algo que no estábamos acostumbrados a ver, y pese a no alargarse en dichas secuencias, muchos alabaron la calidad con que ese mundo está elaborado, y la riqueza que, efímeramente, puede observarse, alegando que incluso hubieran deseado un poco más de metraje para verlo en mayor profundidad y detalle. Estas secuencias sirvieron para hacer un rápido reinicio del personaje –algo que tampoco se demandaba en demasía por estar más que visto–, consiguiendo hacerlo de forma muy acertada, narrando desde el origen sin extenderse ni convertirlo en algo tedioso. Lo que sí se saltó fue la infancia del personaje, también de sobra conocida, introduciendo solo algunos flashbacks que ayudan mucho a la historia, otro gran acierto. Después, básicamente, ya llega más de una hora de golpes, explosiones y barbaridades audiovisuales casi sin descanso, pero no podemos por ello obviar la intensa emotividad de algunos breves momentos de la historia, que se ven enormemente potenciados por la maestría de Hans Zimmer, que por suerte, como ya hiciera con el Caballero Oscuro, se encargó de la banda sonora. Siempre recordaré aquel último tráiler, que podrá verse abajo, en que solo en el inicio, con la canción de Zimmer acompañando a las imágenes, lograba instantáneamente ponerme los pelos de punta. 


Repasando un último hecho que levantó polémica, y atención, pues es un spoiler sobre el final, nos centramos en el General Zod al final de la titánica lucha. Estábamos acostumbrados a que Superman no matara ni a una mosca, y aquí sucede algo insólito, pues contra todo pronóstico, y con gran pesar del mismo héroe, eso sí, para evitar que calcine a una familia acorralada, nuestro protagonista acaba con la vida del villano rompiéndole el cuello. Cuántos se quejaron de esto también, sí, y lo más gracioso: lo hicieron los supuestos expertos en el personaje por las redes sociales, hecho que hizo que el propio Snyder, al final, saltara diciendo que si tan en desacuerdo estaban con su decisión, por favor dieran un vistazo al cómic de donde se sacó la secuencia. ¿El hecho? Ocurre tal cual, por lo que es una adaptación más que fiel y un buen final que ayudará a que dejemos de verlo con los inocentes ojos con los que lo hemos visto durante casi ya 80 años. 


Tras haber analizado todos estos aspectos, concluiremos en que Zack Snyder nos brindó a un gran Superman, realizando un muy buen reinicio en forma de película de tremenda acción y creando así el inicio de una nueva trilogía y de más adaptaciones, como la que veremos en breves, y que sentarán las bases para La Liga de la Justicia, de la que el director se hará cargo también, y que pretende combatir con fiereza a la exitosa Los Vengadores de Marvel. 


Quizá con el superhéroe en la historia suceda como para con el público, algo resumido en las palabras de su madre (Ayelet Zurer): “Le marginarán, le matarán”. Y por ello, recordemos las de su padre, Jor–El (Russell Crowe): "¿Cómo? Para ellos será un Dios."

Lo mejor: la evolución del personaje y la calidad de la historia y la película, siendo principalmente de acción.

Lo peor: se echa en falta más profundidad, y aunque los tiene, mayor emotividad, en lugar de tanta acción.

Valoración: 9 / 10

Salva Alberola

Trailer:



Sinopsis:

Desde Krypton, un lejano planeta muy avanzado tecnológicamente, un bebé es enviado en una cápsula a través del espacio a la Tierra para que viva entre los humanos. Educado en una granja en Kansas en los valores de sus padres adoptivos, Martha (Diane Lane) y Jonathan Kent (Kevin Costner), el joven Clark Kent (Henry Cavill) comienza desde niño a desarrollar poderes sobrehumanos, y al llegar a la edad adulta llega a la conclusión de que esos poderes le exigen grandes responsabilidades, para proteger no sólo a los que quiere, sino también para representar una esperanza para el mundo.

martes, 23 de febrero de 2016

‘Interstellar’: trascendiendo el espacio-tiempo

En 2014 llegó a nuestros cines la última película del afamado director Christopher Nolan, ‘Interstellar’, una ópera espacial de increíble factura que no dejaría indiferente a nadie.


Nolan ha sido sin duda uno de los directores que más han dado que hablar durante los últimos años. Hay fanáticos, tanto en su contra como a su favor. Algunos lo tildan de comercial, de “más de lo mismo”, añadiéndolo a un montón en el que residen decenas de realizadores más de segunda. Otros hablan de él como de un visionario, poseedor de una mente capaz de concebir obras que van más allá de lo que se puede ver cualquier mes en el cine. Y aun considerándome un seguidor de su trabajo, un amante de su cine, debe reconocerse desde un punto de vista más objetivo que ni mucho menos se trata de uno cualquiera. Ya desde sus inicios presentó películas originales, con guiones escritos por él mismo –y por su hermano Jonathan Nolan– que poseen elementos que logran desmarcar a las cintas que surgen de sus páginas. Dejando a un lado la trilogía de Batman, con la que hizo historia, toda su filmografía resulta más que interesante, pues como comentábamos, las piezas que la componen poseen siempre un grado de originalidad que lleva a la ciencia ficción que trata en sus tramas a otro nivel. 


Después de sorprender con ‘Origen’ (2010), hablando del misterioso y siempre fascinante mundo de los sueños, y contando con un reparto digno de una obra de tal calibre, llegó ‘Interestelar’, con la que repetiría algunas fórmulas. 

En esta ocasión se valió del reciente ganador del Oscar Matthew McConaughey, alguien por el que hace unos años nadie daba un duro, y que ahora se ha situado en el top de los actores de Hollywood, asombrando tanto al público como a la crítica con unas interpretaciones impresionantes, y con unas caracterizaciones que, sacrificando su físico, lo han llevado de ser más un modelo de perfumes y ropa interior masculina a un actor de primera. Llevó consigo a Michael Caine de nuevo, quien nunca ha defraudado en sus filmes, y también se valió de Anne Hathaway, Jessica Chastain y Casey Affleck, entre otros, para completar un gran plantel de actores. 


 Si ya nos habló de los sueños, en esta ocasión quiso que nos adentráramos en el espacio profundo, en el hiperespacio, para contarnos una historia de supervivencia, de desesperación, de peligro, misterio y amor. Con sus casi tres horas de metraje, la película logra una profunda inmersión, tanto a nivel intelectual como sensorial; es sin duda una experiencia para ser disfrutada en la pantalla grande. 

Una gran fotografía, una banda sonora excepcional –con un perfecto uso dramático de los silencios– de la mano del siempre infalible Hans Zimmer, actualmente uno de los mejores compositores del mundo, y unas interpretaciones a la altura de la enrevesada y chocante trama que se nos está contando, dan como resultado una película que no dejó indiferente a nadie. Fascinó a muchos, enfadó y decepcionó a otros. Demasiado larga, lenta, aburrida o liosa, solían decir algunos de los que salieron serios de la sala de cine. Creo que es una de esas cintas a las que amas u odias, es complicado hallar el término medio. A mí, personalmente, logró fascinarme.


 Me sumergí de lleno en esa aventura espacial, en esa impactante fotografía, en lo aterrador de la fuerza de la naturaleza, y lo abrumador y terrible del espacio exterior, vacío, oscuro y frío, implacable. Con la factura visual, con las técnicas cinematográficas empleadas para recrear todos los fenómenos que nos enseña Nolan, consiguió llamar la atención de los científicos, por el extremo realismo que ofrecía de objetos espaciales como los agujeros negros y sus devastadores efectos gravitatorios. La secuencia en que vemos, literalmente, el espacio –el plano físico– plegarse sobre sí mismo, es impresionante. Poco tiene de ciencia ficción o fantástica en realidad esta película, por difícil que parezca de creer, pues hasta el momento del agujero negro, todo lo que se nos muestra está probado científicamente –claro está, sobre el papel, en la teoría, pues ir más allá es imposible de momento– y es algo que también fue criticado sin base alguna.


 El amor es lo único que logra trascender al espacio y el tiempo, si no, ¿cómo es posible que sigamos amando a personas que ya no están, que han muerto? Así se nos plantea una de las más grandes cuestiones que poseen especial fuerza en la trama, pues el amor será lo que empujará a un padre a perderse durante años en el otro extremo del universo para poder salvar a sus hijos, y con ellos, al resto de la civilización. Una obra que siendo del agrado del espectador, logrará quebrar más de una cabeza al tratar de asimilar –ya no de entender, pues no es complicado– todo lo que estamos viendo, y al meternos mínimamente en la piel de los protagonistas. Agujeros de gusano que conducen a lejanas galaxias donde es posible que existan planetas habitables, similares a la Tierra, con la posibilidad de salvar a la raza humana, escapando de un mundo que se muere; distorsiones espacio-temporales y olas del tamaño de montañas, algo difícil de concebir pero que en la pantalla grande nos absorberá como si estuvieran al alcance de nuestra mano. Una película a la que se ha comparado con la obra maestra ‘2001: Una Odisea del Espacio’ (1968), de Stanley Kubrick, pero que sin duda ofrece un espectáculo único, uno de los más impactantes de los últimos años. 


Según se ha sabido hace poco, Nolan volverá el año que viene con ‘Dunkirk’, una película sobre la Segunda Guerra Mundial, basada en hechos reales, algo que se distancia totalmente de lo que ha venido caracterizando al director hasta la fecha, pues las historias siempre han sido originales, salidas directamente de su cabeza y la de su hermano, salvo ‘Insomnio’ (2002), remake de una cinta sueca de Erik Skjoldbjærg estrenada en 1997 y ‘El Truco Final’ (2006), basada en una novela de Christopher Priest. Esperemos que su próxima película brille tanto como sus mejores obras, en las que su talento como director está al servicio de sus novedosas ideas. 

Lo mejor: todo, destacando la factura audiovisual y la trama.

Lo peor: prácticamente nada, quizá un metraje algo excesivo

Valoración: 9'5 / 10


Trailer:



Sinopsis:

Al ver que la vida en la Tierra está llegando a su fin, un grupo de exploradores liderados por el piloto Cooper (McConaughey) y la científica Amelia (Hathaway) se embarca en la que puede ser la misión más importante de la historia de la humanidad y emprenden un viaje más allá de nuestra galaxia en el que descubrirán si las estrellas pueden albergar el futuro de la raza humana.
 
 
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