Este era un proyecto del que se llevaba años hablando y al que, ahora por fin, podemos echarle un primer vistazo.
'Galveston' es una adaptación de la novela homonima de Nic Pizzolatto, creador de 'True Detective', que ya conquistó a la crítica con su aparición. Se la catalogó como una obra magistral, un thriller trepidante que va más allá del género, un relato sórdido, poético, violento y lírico.
Finalmente ha sido la francesa Mélanie Laurent, quien ha estado delante de las cámaras en cintas como 'Malditos Bastardos', 'Enemy' o 'Perdido', entre otras, la encargada de llevar esta adaptación a la gran pantalla. Aunque en su día sonó fuertemente Matthias Schoenaerts para interpretar al protagonista, Roy Cady, han sido al final Ben Foster y Elle Fanning quienes han encabezado el reparto principal.
El filme, tas su exitoso paso por el South by Southwest el pasado mes de marzo, llegará a los cines franceses el próximo mes de octubre; falta saber cuándo podremos verla en nuestro país. Por el momento, el prometido (aunque corto) trailer, en versión original por ahora, eso sí. Viéndolo, uno se percata de que, al menos en cuestión de estilo, la cinta apunta bien alto:
Allá por el 2015, el cineasta (entre otras cosas) estadounidense S. Craig Zahler estrenaba su ópera prima, 'Bone Tomahawk', un western que le mereció el reconocimiento a Mejor Director en el Festival de Sitges.
Ya desde el inicio, desde el mismo primer plano, se nos anuncia que la película que vamos a visionar no es un western convencional. A parte de que no es clásico en cuanto a su desarrollo, como podría ser 'The Salvation' (2014), por ejemplo, aun presentando algunas similitudes, el director prefiere no hacernos esperar y enseñarnos muy rápidamente, solo con algunas pinceladas, dónde nos estamos metiendo.
Pronto nos percatamos también, a pesar de que el cartel del filme ya nos enseña a Kurt Russell a lo grande, de que el reparto está poblado de estrellas de lujo (Patrick Wilson, Matthew Fox, Lili Simmons y Richard Jenkins entre otros), que si bien suelen realizar papeles secundarios, es algo que se agradece en una obra que apunta más al anonimato, por desgracia, que a la gran taquilla.
El director de fotografía Benji Bakshi realiza un trabajo notable ofreciéndonos paisajes y planos en general preciosistas y terribles cuando han de serlo, haciendo que la inmersión en el universo del western sea total. Y aquí viene una de las grandes bazas de la película, y es que no solo se encasilla en un solo género, pues en todo momento va a caballo, nunca mejor dicho, entre el purismo de las cintas del oeste, con un estilo que la traslada a la actualidad, y el cine de terror. Craig Zahler logra crear una tensión ya desde el inicio que, paulatinamente, va gestando la atmósfera que será una de las claras protagonistas del filme. Es de admirar cómo, con tan pocos elementos en algunas secuencias, consigue generar esa inquietud terrorífica que brilla a la luz del día entre la arena, los arbustos y los guijarros.
Como dijo el crítico Jordi Costa, de El País, se trata de un western que hace gala de un terror sumamente explícito y (más sorprendente aún) de una comedia extremadamente sutil; una combinación de géneros nada sencilla que, sin embargo, el director logra llevar a muy buen puerto.
Y ya de cara al final y sin desvelar detalles, recalcar que la apoteósis que presenciamos (acertada para algunos, demasiado bizarra quizá para otros) no hace sino hacer eclosionar la burbuja que poco a poco nos va atrapando durante el metraje, ofreciéndonos aquello que esperábamos. De paso, Craig Zahler deja claro que lo bizarro (y habiendo visto su segundo filme, 'Brawl in Cell Block 99' (2017) parece confirmarse) estará bien presente en su filmografía futura.
Toda una sorpresa de filme y de director, al que sin duda habrá que seguirle la pista. Recuerda, en ciertas ocasiones, al tipo de películas que hacía Nicolas Winding Refn o a aquellas dos perlas que realizó consecutivamente David Cronenberg con Viggo Mortensen como protagonista; cine de género renovado cargado de quietud y violencia explícita.
Lo mejor: la combinación de géneros, la atmósfera de terror e inquietud que genera.
Lo peor: que no todo el mundo logre valorar sus múltiples puntos fuertes.
Tras ganarse al público y a la crítica con la aclamada 'The disaster artist' (2017), James Franco vuelve a situarse simultáneamente delante y detrás de las cámaras con el que es su nuevo proyecto, 'Future World', algo distinto a lo que nos tiene acostumbrados, y cuyo trailer podremos ver a continuación; eso sí, por el momento, en versión original.
Se trata de un thriller de ciencia ficción postapocalíptico, que en estética recuerda enormemente a la saga Mad Max, en el que la acción sigue a un niño que cruza áridos páramos en busca de una mítica medicina para salvar a su madre. Por el camino luchará contra el Señor de la Guerra (Franco) y el Señor de la Droga (Milla Jovovich), con la ayuda de un androide que busca encontrar su alma.
Además de los mencionados, Lucy Liu, Suki Waterhouse, Margarita Levieva, Method Man, Elisha Henig y Snoop Dogg completan principalmente el reparto de este filme que Franco dirige junto a Bruce Theirry Cheung, con quien ya ha colaborado en el pasado.
Por el momento se sabe que la película se estrenará en algunos cines estadounidenses el próximo 25 de mayo. Habrá que seguirle la pista.
El director Jeff Nichols, responsable de cintas como 'Mud' (2012), entregaba en 2016 dos cintas, 'Midnight Special' y la que nos ocupa, 'Loving', ganándose a la crítica y al público y elevándose como uno de los directores a tener más en cuenta. Arrancó en el cine independiente y poco a poco se va haciendo un nombre entre los más pesados.
La película sigue la historia del matrimonio Mildred y Richard Loving, desde su inicio y atravesando las problemáticas legales a las que tuvieron que hacer frente para poder seguir juntos. Claro está, tratando el tema que trata, que se trata de una historia basada en hechos reales.
La pareja se casó en 1958 en Washington, pero por aquella década, en el estado de Virginia, de donde eran, seguía prohibido por ley el matrimonio interracial, de ahí los problemas. Para abordar esta trama, el realizador contó con Joel Edgerton, quien también participó en 'Midnight Special', y Ruth Negga para encarnar a sus protagonistas. No podía quedar fuera del reparto el gran Michael Shannon, que hasta la fecha ha estado presente en los cinco largometrajes con los que cuenta Nichols.
La química entre los protagonistas crea una danza de perfecta sinfonía, de la que hacen gala durante todo el metraje. Esta es una de sus grandes bazas, la de las interpretaciones, pero quizá la mayor sea la gracia con la que Nichols rodó el guión que salió de su puño y letra. No hay grandilocuencia, no se tira de clichés para engrandecer la trama; es un completo ejercicio de sutileza, intimidad y cuidado por el detalle. De corte clásico, la cinta está filmada con un sencillo mimo que redondea el conjunto y la distingue de posibles películas similares.
Se consiguen el tono dramático y la emoción sin recurrir a los tópicos. Mención especial a Ruth Negga, quien, más que su compañero, lleva el gran peso de la película, lo que le valió unas cuantas nominaciones y el Satellite Award a mejor actriz.
Lo mejor: el estilo, la realización y las interpretaciones.
Lo peor: debido a las particularidades, el ritmo puede decaer en alguna ocasión, pero muy puntualmente.
Aun perteneciendo al 2017, hace poco nos llegó a España 'Tres anuncios a las afueras', la nueva cinta de Martin McDonahg, quien ya demostró su valía con 'Siete psicópatas' (2012) y 'Escondidos en Brujas' (2008). La película, que cuenta con 7 nominaciones a los Oscar, arrasó en los festivales, principalmente en los Globos de Oro, donde se llevó los premios a Mejor película de drama, Mejor guión, Mejor actriz y Mejor actor de reparto. Y, como veremos a continuación, no es para menos.
La trama sigue al personaje principal, Mildred, interpretada magistralmente por Frances McDormand. Mujer divorciada de un maltratador que debe cuidar del hijo con el que convive, al que da vida Lucas Hedges, al tiempo que, como bien indica el título de la obra, decide colocar tres enormes y vistosos carteles a las afueras de la población para luchar contra la policia, quien, según su criterio, no hizo mucho por encontrar al culpable del asesinato de su hija. Como se puede comprobar solo leyendo la sinopsis, el espectador se enfrentará a una dura historia.
Otros personajes importantes son Red (Caleb Landry Jones), el encargado de la empresa que posee las vallas de publicidad, el jefe de policía Willoughby (Woody Harrelson), sobre quien recae la mayor responsabilidad en el caso y, amén de otros interesantes personajes secundarios, el agente Dixon (Sam Rockwell), un tipo peculiar y fascinante que evoluciona enormemente y al que Rockwell hace brillar de manera insólita. Un personaje que roba protagonismo al principal.
No cuenta con efectos espectaculares, tampoco será una enorme innovación en cuanto a historia, pero nos preguntamos: ¿Para qué? No es en absoluto necesario. Aquí brilla la sencillez y la brutalidad de las interpretaciones se llevan gran parte de los aciertos del filme. ¿El resto? Innumerables.
El filme dura casi dos horas y, estando en la sala, uno no se percata de la duración hasta que prácticamente se está comiendo los títulos de crédito finales. Literalmente vuela. Todo en ella es gracia, balance, equilibrio, combinaciones idóneas y un fluir de los engranajes cinematográficos perfecto. La historia es tan dura que llega hasta el desgarro, y numerosas secuencias (que no solo atañen a nuestra protagonista) hacen hincapié en ello, meten dolorsamente el dedo en la llaga. Aun así el filme está plagado de momentos estúpidos, de personajes locos y extravagantes, de chistes, risas y hasta ternura. Y está muy alejada de ser una comedia. Es lo que ocurre cuando el guión está escrito con brillantez y los planos, escenas y secuencias ejecutadas con maestria. Esta película es como un turbulento, caótico, emocionante y hasta divertido recorrido de un rally en el que el piloto, al final, se quita el casco con el pelo alborotado y exclama "¡Dios, menudo viaje!".
En dos horas conocemos la historia de Frances, de su terrible y también curioso ex marido, del encargado de la empresa, del policía, del jefe de policía y hasta de unos cuantos personajes más. Nada le sobra y nada le falta. Podríamos seguir enumerando los aciertos e incurrir en spoilers, pero lo cierto es que, más que leer sobre ella, hay que ver esta cinta.
Hace poco, los redactores del blog hacíamos una votación de las que nos habían parecido las mejores películas del 2017. Lástima que esta llegara tarde, pues personalmente opinio que, quedando algunas que se han rezagado, gana y de calle. Una obra maestra.
Lo mejor: aun recalcando interpretaciones y equilibrio, todo.
Lo peor: No lo recuerdo. Quizá que la perfección sea algo casi inalcanzable.
Tras estrenarse con su ópera prima 'Kisha' (2015), el realizador de 29 años Trey Edward Shults nos presentó hace unos meses su segundo filme, 'Llega de noche' (2017), cinta que, ya con los trailers, prometía perturbar al espectador.
En su anterior película vimos que a Shults le gusta jugar con la psicología, y en la obra que nos ocupa quizá sea su mayor dimensión, su mejor baza. La premisa es sencilla: tras lo que parece ser una catástrofe producida por una especie de virus o pandemia, tan de moda estos últimos años, nos encontramos con Paul (Joel Edgerton), un hombre que tratará de defender a su familia, aislada en una gran casa en medio del bosque, a toda costa.
Desde el inicio asistimos a planos oscuros, perturbadores, en los que podremos comprobar cuan terribles son los estragos que causa la enfermedad de la que tratan de salir impunes los protagonistas. Silencio, soledad, oscuridad. Estas son las pautas que marcan el ritmo de los primeros minutos de metraje en los que observamos la rutina de la familia. Todo cambia cuando, de noche, escuchan sonidos provenientes del exterior de la casa (más bien de la entrada, en la que una puerta férreamente bloqueada impide el acceso al resto de la vivienda, cerrada a cal y canto). Dichos sonidos provienen de Will (Christopher Abbott), quien, creyendo que el lugar estaba deshabitado, se aventuró en él en busca de víveres para, también, poder mantener con vida a su familia, que reside aislada en otro punto del bosque.
A partir de este encuentro el transcurso de la trama, y de la vida de los protagonistas, sufre un gran cambio. Según la sinopsis del filme, Paul deberá proteger a su familia de una presencia maldita que les atemoriza desde el exterior de su casa. Sí, la enfermedad, pero este agente en la narración cobrará una nueva dimensión a partir de cierta secuencia en la que un suceso imprevisto altera el equilibrio de los personajes. Hablaremos de ello más adelante, advirtiendo previamente de la aparición de spoilers.
En cuanto a los aspectos técnicos, Shults juega con maestría con la cámara y los efectos sonoros, llegando a crear una atmósfera de tensión que, según que escenas, se volverá casi irrespirable. Con aparente sencillez, logra generar dudas, paranoia y desconfianza por doquier, impregnándonos al igual que a sus protagonistas.
El guión es más bien sencillo, y quizá el mayor logro sea que el texto cobre nuevas dimensiones beneficiándose de las virtudes técnicas. El director entremezcla géneros para hacernos dudar de si estamos ante un thriller, una película de terror convencional e incluso un rebuscado drama psicológico. Nada es lo que parece, o tal vez sí y la cosa no sea tan complicada como intentan hacernos ver.
Sigue con spoilers:
El mayor triunfo de Shults es, partiendo como hemos dicho de un guión algo flojo y una historia convencional y trillada, hacer que la trama siga por otros derroteros. ¿De qué se defienden realmente, de la enfermedad? Tras la secuencia en la que el perro, enfermo, regresa a la casa y siembra el terror y las dudas entre ambas familias, de nuevo, ¿a qué se enfrenta Paul? ¿A una posible contaminación o a sus propias paranoias? ¿Quién abrió la puerta maldita? ¿Fue el hijo de Will, estando sonámbulo, desatando así el caos? Se dice que, dada su baja estatura, no podía llegar al pomo de la puerta, pero lo cierto es que en alguna escena se intuye que sí...
Generando estas dudas entre los personajes y el espectador, se consigue que la película haga malabares entre distintos géneros, que emplee los clásicos trucos del cine de terror para profundizar en lo psicológico y en lo humano. Más que de una amenaza externa, los personajes luchan entre ellos y contra sus propias paranoias cuando se ven obligados a convivir en un espacio cerrado y bajo unas circunstancias y unas presiones extremas. He ahí la mayor baza de la película. Y así es como logran engañarnos, a través del trailer y de la primera mitad del metraje. No, no estamos ante una película de terror, y quizá ese sea el gran descubrimiento para con la cinta de Shults.
Una mención especial al final y, sobre todo, al último plano de la película. Terrible y perturbador, como poco.
Lo mejor: la tensión entre los personajes, la combinación de géneros y las dudas que genera.
Lo peor: el tipo de historia se ha utilizado más veces y con mayor maestria y, pese a sus virtudes, al final no logra sorprendernos del todo.
La realizadora Lynne Ramsay es, en nuestro país y en gran parte del mundo, una completa desconocida. Quizá en unos años, a partir de este filme, que muy probablemente dará un giro a su carrera, ya no lo sea tanto. Ha ocurrido en otros casos, como en el de Nicolas Windign Refn o Jeff Nichols, por ejemplo, directores que hoy en día ocupan elevadas posiciones en el cine independiente estadounidense. 'En realidad, nunca estuviste aquí' (2017), la cinta que nos ocupa, podría ser la primera gran obra indie de Ramsay.
La premisa es sencilla: Joe es un tipo del que apenas sabemos nada. Solitario, sombrío, extraño; un hombre que, a su avanzada edad, vive con su madre. El qué hace por las noches es lo que nos interesa: la búsqueda de niñas y adolescentes secuestradas para su prostitución será su cometido, que realizará de forma brutal abriéndose paso a martillazos. Sin embargo, que nadie espere nada parecido a un blockbuster, una película de acción, intriga, misterio... Nada de eso. El filme es puro cine indie y, por lo tanto, un total ejercicio de estilo, sutileza y, por qué no decirlo, violencia, que se presenta de distintas formas y a través de variados prismas.
La película mereció en Cannes los premios de Mejor Guión y Mejor Actor, para ese monstruo que es Joaquin Phoenix en la cinta. No por su aspecto (que, según ciertos planos, casi que también), sino por la gran interpretación que nos regala, comiéndose totalmente la película como ya hiciera Ryan Gosling en 'Drive' (2001), filme con el que se ha comparado este cinta y con la que comparte multitud de semejanzas. También con 'Taxi Driver' (1976), la mítica obra maestra de un primerizo Scorsese, aunque, todo hay que decirlo, 'En realidad, nunca estuviste aquí' no logra alcanzar la calidad y brillantez de ninguna de las dos, pero en ciertos momentos, se acerca gloriosamente a ellas.
Una cinta extraña, de una potencia audiovisual impresionante y de un estilo que atrapa los sentidos y no los deja descansar. Tanto la música y los efectos sonoros como la fotografía, durante la mayor parte del metraje, son soberbias. El ojo de la directora nos muestra perturbadoras secuencias intentando no caer en clichés y facilidades, sino dándole una vuelta de tuerca a lo establecido. La violencia es más implícita que otra cosa, nada que ver con el primer filme mencionado como referencia, y así consigue crear un efecto distinto, desmarcarse de la competencia. A esto ayudan las particularidades propias de la trama (un thriller en estado puro), caminando en dirección al cine de autor, algo que quizá actúe como una hoja de doble filo.
Del argumento no comentaremos nada para no incidir en posibles spoilers, pero solo por los aspectos mencionados, por el particularísimo estilo que desprende, merece la pena el visionado. Los vaivenes de la trama, el montaje y, una vez más, ciertas decisiones tomadas por Ramsay a la hora de encauzar la historia y, sobre todo, qué contar y qué no, serán las claves para distinguir esta película,bazas que, sin duda, promoverán más de un debate y unos cuantos análisis.
'En realidad, nunca estuviste aquí' es un ejercicio de estilo, cine independiente en estado puro, oscura y extraña como este tipo de filmes deben ser. Recalcar, de nuevo, el increíble trabajo de Joaquin Phoenix, que ofrece otra vez una actuación que es puro deleite.
Lo mejor: el estilo, Phoenix, la fotografía y la banda sonora.
Lo peor: el ritmo decae en ciertas secuencias y, por momentos, se torna quizá demasiado extraña.
Tras muchos rumores, especulaciones, marketing y cambios no previstos, el viernes pasado llegó a las carteleras 'La liga de la justicia', esperada continuación de 'Batman v. Superman' (2016) y nueva entrega de este nuevo universo de DC. Zack Snyder volvió a dirigir la cinta y también a los actores con los que ya trabajó en las anteriores entregas. A continuación haremos un repaso de la película con algunos comentarios, avisando previamente de cuándo comenzará la parte con spoilers para poder hablar de la trama.
Snyder no lo tenía nada fácil tras el supuesto fracaso de 'Batman v. Superman', filme que mostraba una atmósfera más oscura y profunda distinta a la que suelen tener las películas de superhéroes, cuya oscuridad estaba también presente en sus protagonistas, algo que gustó a algunos y que enfureció a otros, fueran o no aficionados a los cómics. Lo que quedó claro es que, prácticamente, la crítica especializada la destrozó, por lo que las esperanzas de cara a esta nueva entrega estaban algo marchitas.
Ya al comienzo del filme uno se encuentra con la estructura esperada. Aparecen los nuevos miembros que conformarán la liga, junto con Batman y Wonder Woman, con un tiempo dedicado para que se introduzca a cada uno y se narre un poco de su historia, como breves pinceladas para dibujar al personaje. Tras estas escenas, que se van entremezclando con lo que desembocará en la trama de la película, ésta va tomando forma y consistencia.
Es también muy notable desde el principio la nueva fórmula que se ha aplicado, por una parte por las demandas de algunos espectadores, y por otra viendo cómo una visión muy similar funciona bien para la competencia; la saga de Los Vengadores, la trilogía del Capitán América, etc. Menos oscuridad, menos profundidad y diálogos metafísicos, más sencillez, humor y color. Quizá no era la Liga que muchos esperaban, ni tampoco la secuela que Snyder tendría pensada, ni tampoco los superhéroes lucirían de esa manera en la cabeza de algunos espectadores, pero lo cierto es que ha funcionado y ha gustado a la gran mayoría (de espectadores, que no de crítica).
Sin ser un 'Batman v. Superman' ni caer en la pura comedia, como 'Thor: Ragnarok' (2017), el filme se sostiene en cuanto a coherencia de estilo y sortea los errores narrativos con la gracia suficiente como para llegar al espectador medio y convertirse en un filme más comercial (lo que querían y esperaban) sin decepcionar a los fans más acérrimos. De hecho, estos superhéroes lucen mejor que antes según los expertos en los cómics, y cabe imaginar que estos son los auténticos entendidos, ya que no hay que olvidar que se trata de un tipo de filme, el de superhéroes, que es en realidad una especie de subgénero y que, teóricamente, debería ir enfocado a un público concreto.
Dicho esto, a continuación deberemos introducir algún que otro SPOILER para poder comentar la película con mayor detalle, por lo que he aquí la advertencia.
Mucho se ha comentado sobre el argumento, y más todavía se ha especulado sobre la aparición (o no) de Superman, el supuesto regreso del hombre de acero tras morir al final de la anterior película a manos de Doomsday, y de cómo sería ese esperado retorno.
Al final se optó por seguir un poco la línea planteada en los cómics, lo cual está bien pero deja un vacío argumental respecto a BvS. Recordemos que al final de ésta y concluido el funeral de Clark Kent, durante medio segundo se podía ver cómo la tierra que Lois Lane depositaba sobre el ataúd comenzaba a levantarse o levitar, signo de que Superman no estaba muerto, sino solo "incapacitado" o temporalmente fuera de combate. En 'La liga de la justicia', al parecer, estaba muerto y bien muerto. No hay más remedio que obviar este hecho y tirar para adelante.
Respecto a cómo sigue, cabe decir que lo han hecho de forma acertada y tal y como se esperaba. Superman vuelve con sus poderes (atrás quedan las ansias de verlo debilitado para que visitera el traje negro) y totalmente desorientado, amnésico, y solo volver a ver a Lois hará que recobre su humanidad; que no su memoria, ya que al ver a Batman sí recuerda su enfrentamiento, pero no parece muy dispuesto a dialogar, sino más bien a vengarse. Esto conecta con la visita de Flash al pasado en BvS para advertir a Bruce Wayne de que Lois era la clave, el mencionado "armamento pesado" en esta película.
Tras este renacimiento vemos al Superman más auténtico que ha dado el cine desde... ¿Nunca? El más parecido a los cómics tanto en color como en carácter, personalidad, metodología de actuación... Y aquí cabe destacar otro acierto: que se dedique a salvar a los civiles en la lucha final en lugar de dejarlos a su suerte y enfrentarse a Steppenwolf (enseguida vemos cómo este villano, muy criticado también, no es rival para el kryptoniano, que fácilmente podría noquearlo con un par de puñetazos).
En cuanto al final, lo esperado. Acción a raudales con toques de humor, espectacularidad (mucho mejor tratado el primer combate contra el villano, ya que en el último el CGI, como comentaremos adelante, flaquea visiblemente en más de una ocasión) e impresionantes tanto Wonder Woman (Gal Gadot), de nuevo, como Aquaman (Jason Momoa), que ha sido de los preferidos para el público.
Hasta el momento hemos comentado los aciertos del filme, que son muchos, pero también tiene flaquezas, más o menos según lo crítico, duro o fan que sea el espectador. Algunos agujeros en la trama llaman la atención, pero sin duda los mayores errores, y también los más comentados, han sido el CGI y los recortes / reshoots.
Durante el rodaje Zack Snyder tuvo que abandonar la dirección por motivos personales, y fue Joss Whedon, responsable de 'Los Vengadores' (2012) y 'Vengadores: La era de Ultrón (2015)', quien tomó las riendas. A raíz de esto y con la ayuda un tanto censuradora y poco fan de la visión de Snyder de Warner, eliminó metraje, cambió algunas escenas, introdujo su mano y su estilo de forma notable y regrabó diversas tomas, lo cual es tristemente notable, y no en cuanto a su manera de abordar el filme, sino en lo referente al aspecto técnico. Severos fallos de rácord para con algunos actores (Ben Affleck), para con la iluminación, etc. No han sido pocos los fans que han saltado al ver esto y han pedido la versión de Snyder, una que, claro está, nunca tendrán. Quizá sí veamos material inédito en la versión extendida, pero es evidente que Snyder tendría otra película distinta en la cabeza, una que Warner y después las trágicas circunstancias no le han dejado llevar a cabo. ¿Quería que Superman regresara así? ¿Quería ese tono y ese humor? ¿Qué habría en el metraje para que regrabaran, cortaran y pegaran chapuzeramente algunas de las escenas que él filmó? Quién sabe; seguramente nunca lo sabremos.
Y en cuanto al CGI, vuelve a asaltarnos la misma duda: ¿Cómo es posible que en una película de cientos de millones de dólares de presupuesto se vean faltas tan evidentes? Muy probablemente debido a los cambios, recortes y copia y pega ya mencionados y a las prisas en el montaje y a la posproducción derivadas por los mismos. Que Henry Cavill firmara un contrato por el cual no podía afeitarse el bigote mientras durara el rodaje de 'M:I 6 - Mission Impossible', fechada para el año que viene, es comprensible; que se note tanto que lo han borrado por ordenador para 'La liga de la justicia', haciéndose visible esa sombra gris/negra sobre su labio superior, es algo casi vergonzoso, pero son cosas que pasan. Tal vez lo más lógico hubiera sido ponerse uno postizo para el rodaje de la primera.
Respecto a la crítica especializada, uno termina por cerciorarse de que confiar en su criterio para escoger ir o no al cine a ver la película es una soberana estupidez. La cosa ya venía cantando desde hace mucho, pero ha llegado a un punto escandaloso. Uno ve la película y puede encantarle, simplemente gustarle, aburrirle, etc, será mejor o peor, pero que algunos de estos supuestos profesionales la califiquen de "aberrante", "vergonzosa", "torpe" y "fea" es en sí una verguenza.
Curiosamente, alguno de estos críticos fueron los que pusieron por las nubes a 'Thor: Ragnarok'; casualidades de la vida. Algunos serían los que alabaron 'Capitán América: Civil War' (2016) como la mejor película de Marvel y castigaron duramente a 'X-Men: Apocalipsis' (2016) (cabe recordar que Marvel Studios no posee los derechos de X-Men, aunque en cómic sean igualmente de Marvel). La conclusión es que el panorama no podría resultar más escandaloso y desacreditador para la supuesta crítica especializada, pero a poco que uno investigue un poco se percata de que el tongo es más que evidente, por lo que puede directamente obviar estas críticas extremistas y sinsentido sin preocuparse por quién pagará a quién, qué compañía compra a qué o a quién y disfrutar al margen de que un filme, u otro, pertenezca a una marca o a otra.
'La liga de la justicia' es entretenimiento, espectacularidad, sencillez y da al aficionado y al no tan aficionado lo que quería o esperaba de este tipo de película, encauzando nuevamente al DC Extended Universe (DCEU). Con sus aciertos y errores (que no empañan el conjunto) y su nuevo tono, esta será para algunos otra película más y para otros la mejor película de superhéroes (que no comedia) filmada hasta la fecha (a excepción, quizá, de la también tristemente infravalorada 'Watchmen' (2009).
Lo mejor: la espectacularidad, el ritmo y los personajes, cómo funcionan como grupo y la vuelta de Superman, más auténtico que nunca.
Lo peor: la castración de la visión de Snyder, los recortes y regrabaciones y el CGI (tentáculos morados del final y el bigote fantasma)
La serie que nos ocupa, estrenada recientemente, ha supuesto otra de las grandes apuestas de Netflix, que llegó poco antes del lanzamiento de la segunda temporada de 'Stranger Things' (2017) y la avalancha de malas noticias relacionadas con Kevin Spacey y 'House of Cards' (2013).
Al igual que ocurrió con esta última, el archiconocido director David Fincher ha vuelto a supervisar (y dirigir más de un episodio) el proyecto junto al creador Joe Penhall, entre otros.
'Mindhunter' sigue los pasos del agente del FBI Holden Ford (Jonathan Groff) quien, tras un dramático suceso, es enviado a instruir a agentes en formación acerca de la negociación con rehenes. Es allí donde conoce a Bill Tench (Holt McCallany), que viaja de una comisaría a otra a lo largo del país dando charlas acerca de la psicología de los asesinos, campo en el que Ford comenzaba a interesarse mucho.
Tras esta premisa ambos agentes seguirán investigando y, tras hablar con el conocido asesino en serie Ed Kemper, descubren lo valioso de la información que éstos pueden proporcionarles para trazar patrones, esquemas y demás y tratar de entender cómo funcionan sus mentes, para así poder detener a otros piscópatas e incluso evitar que se conviertan en lo que, al parecer de forma inevitable, terminan siendo.
Tenemos así una serie que encaja en el thriller, en lo policíaco y criminal pero que da un paso más allá, empleando una fórmula distinta y efectiva que la distingue de posibles ficciones de la competencia. Recordará en ciertos aspectos a la primera temporada de True Detective(2014), y el espectador percibirá aquí una referencia de oro a la hora de abordar otra apuesta en el trillado mundo de la ficción policial.
Como decíamos, más que en la indagación, en la búsqueda de pistas o en la violencia que pueden contener otras series, 'Mindhunter' se centra en cómo nació y se construyó todo lo que a la investigación sobre asesinos seriales se refiere, desde la propia nomenclatura hasta los patrones, la clasificación y la forma de abordar psicológicamente a los psicópatas. 'Mindhunter' aborda la institucionalización más que cualquier otro aspecto, y sabe mantener la tensión y la intriga e introducir buenos giros de guión cuando es necesario.
El reparto principal, completado por Anna Torv, Cotter Smith y Hannah Gross cumple de sobra con lo que los personajes requieren y en cuanto al estilo, guión e innovaciones de la serie, parece que la ficción no flaquea en ningún aspecto. Un estilo visual muy cuidado (en un proyecto que, indudablemente, hará que nos sea imposible olvidar la implicación de Fincher) acompaña al espectador en este viaje a través de las más primarias entrañas del oscuro y macabro mundo de los asesinos en serie. Sin duda alguna, una opción más que interesante a tener en cuenta. Faltará ver cómo continúa tras su primera temporada, que ha dejado el listón en una muy buena posición.
Lo mejor: el estilo, los personajes y lo original de su propuesta.
Lo peor: en ocasiones se echa en falta un ritmo más rápido o una mayor profundidad en la trama.