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martes, 23 de febrero de 2016

‘Interstellar’: trascendiendo el espacio-tiempo

En 2014 llegó a nuestros cines la última película del afamado director Christopher Nolan, ‘Interstellar’, una ópera espacial de increíble factura que no dejaría indiferente a nadie.


Nolan ha sido sin duda uno de los directores que más han dado que hablar durante los últimos años. Hay fanáticos, tanto en su contra como a su favor. Algunos lo tildan de comercial, de “más de lo mismo”, añadiéndolo a un montón en el que residen decenas de realizadores más de segunda. Otros hablan de él como de un visionario, poseedor de una mente capaz de concebir obras que van más allá de lo que se puede ver cualquier mes en el cine. Y aun considerándome un seguidor de su trabajo, un amante de su cine, debe reconocerse desde un punto de vista más objetivo que ni mucho menos se trata de uno cualquiera. Ya desde sus inicios presentó películas originales, con guiones escritos por él mismo –y por su hermano Jonathan Nolan– que poseen elementos que logran desmarcar a las cintas que surgen de sus páginas. Dejando a un lado la trilogía de Batman, con la que hizo historia, toda su filmografía resulta más que interesante, pues como comentábamos, las piezas que la componen poseen siempre un grado de originalidad que lleva a la ciencia ficción que trata en sus tramas a otro nivel. 


Después de sorprender con ‘Origen’ (2010), hablando del misterioso y siempre fascinante mundo de los sueños, y contando con un reparto digno de una obra de tal calibre, llegó ‘Interestelar’, con la que repetiría algunas fórmulas. 

En esta ocasión se valió del reciente ganador del Oscar Matthew McConaughey, alguien por el que hace unos años nadie daba un duro, y que ahora se ha situado en el top de los actores de Hollywood, asombrando tanto al público como a la crítica con unas interpretaciones impresionantes, y con unas caracterizaciones que, sacrificando su físico, lo han llevado de ser más un modelo de perfumes y ropa interior masculina a un actor de primera. Llevó consigo a Michael Caine de nuevo, quien nunca ha defraudado en sus filmes, y también se valió de Anne Hathaway, Jessica Chastain y Casey Affleck, entre otros, para completar un gran plantel de actores. 


 Si ya nos habló de los sueños, en esta ocasión quiso que nos adentráramos en el espacio profundo, en el hiperespacio, para contarnos una historia de supervivencia, de desesperación, de peligro, misterio y amor. Con sus casi tres horas de metraje, la película logra una profunda inmersión, tanto a nivel intelectual como sensorial; es sin duda una experiencia para ser disfrutada en la pantalla grande. 

Una gran fotografía, una banda sonora excepcional –con un perfecto uso dramático de los silencios– de la mano del siempre infalible Hans Zimmer, actualmente uno de los mejores compositores del mundo, y unas interpretaciones a la altura de la enrevesada y chocante trama que se nos está contando, dan como resultado una película que no dejó indiferente a nadie. Fascinó a muchos, enfadó y decepcionó a otros. Demasiado larga, lenta, aburrida o liosa, solían decir algunos de los que salieron serios de la sala de cine. Creo que es una de esas cintas a las que amas u odias, es complicado hallar el término medio. A mí, personalmente, logró fascinarme.


 Me sumergí de lleno en esa aventura espacial, en esa impactante fotografía, en lo aterrador de la fuerza de la naturaleza, y lo abrumador y terrible del espacio exterior, vacío, oscuro y frío, implacable. Con la factura visual, con las técnicas cinematográficas empleadas para recrear todos los fenómenos que nos enseña Nolan, consiguió llamar la atención de los científicos, por el extremo realismo que ofrecía de objetos espaciales como los agujeros negros y sus devastadores efectos gravitatorios. La secuencia en que vemos, literalmente, el espacio –el plano físico– plegarse sobre sí mismo, es impresionante. Poco tiene de ciencia ficción o fantástica en realidad esta película, por difícil que parezca de creer, pues hasta el momento del agujero negro, todo lo que se nos muestra está probado científicamente –claro está, sobre el papel, en la teoría, pues ir más allá es imposible de momento– y es algo que también fue criticado sin base alguna.


 El amor es lo único que logra trascender al espacio y el tiempo, si no, ¿cómo es posible que sigamos amando a personas que ya no están, que han muerto? Así se nos plantea una de las más grandes cuestiones que poseen especial fuerza en la trama, pues el amor será lo que empujará a un padre a perderse durante años en el otro extremo del universo para poder salvar a sus hijos, y con ellos, al resto de la civilización. Una obra que siendo del agrado del espectador, logrará quebrar más de una cabeza al tratar de asimilar –ya no de entender, pues no es complicado– todo lo que estamos viendo, y al meternos mínimamente en la piel de los protagonistas. Agujeros de gusano que conducen a lejanas galaxias donde es posible que existan planetas habitables, similares a la Tierra, con la posibilidad de salvar a la raza humana, escapando de un mundo que se muere; distorsiones espacio-temporales y olas del tamaño de montañas, algo difícil de concebir pero que en la pantalla grande nos absorberá como si estuvieran al alcance de nuestra mano. Una película a la que se ha comparado con la obra maestra ‘2001: Una Odisea del Espacio’ (1968), de Stanley Kubrick, pero que sin duda ofrece un espectáculo único, uno de los más impactantes de los últimos años. 


Según se ha sabido hace poco, Nolan volverá el año que viene con ‘Dunkirk’, una película sobre la Segunda Guerra Mundial, basada en hechos reales, algo que se distancia totalmente de lo que ha venido caracterizando al director hasta la fecha, pues las historias siempre han sido originales, salidas directamente de su cabeza y la de su hermano, salvo ‘Insomnio’ (2002), remake de una cinta sueca de Erik Skjoldbjærg estrenada en 1997 y ‘El Truco Final’ (2006), basada en una novela de Christopher Priest. Esperemos que su próxima película brille tanto como sus mejores obras, en las que su talento como director está al servicio de sus novedosas ideas. 

Lo mejor: todo, destacando la factura audiovisual y la trama.

Lo peor: prácticamente nada, quizá un metraje algo excesivo

Valoración: 9'5 / 10


Trailer:



Sinopsis:

Al ver que la vida en la Tierra está llegando a su fin, un grupo de exploradores liderados por el piloto Cooper (McConaughey) y la científica Amelia (Hathaway) se embarca en la que puede ser la misión más importante de la historia de la humanidad y emprenden un viaje más allá de nuestra galaxia en el que descubrirán si las estrellas pueden albergar el futuro de la raza humana.

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