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Mostrando entradas con la etiqueta Michael Caine. Mostrar todas las entradas
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miércoles, 25 de mayo de 2016

'Las normas de la casa de la sidra', ¿a dónde irá toda la realeza de Nueva Inglaterra?

¿Se puede hacer un alegato a favor del aborto a la vez que se defiende la vida con cabeza y hermosura? John Irving lo hizo en 1985, y casi quince años después y para cerrar el primer siglo íntegro de cine, adaptó su novela 'Príncipes de Maine, reyes de Nueva Inglaterra' para que Lasse Hallström, con gran maestría, nos mostrase las vidas de los huérfanos de Nueva Inglaterra. Pero 'Las normas de la casa de la sidra' no es sólo la historia de estos ángeles no deseados, plantea dudas sobre las relaciones amorosas, sobre cuestiones éticas, con personajes imperfectos, con situaciones emotivas hasta las lágrimas, con mucho más de los que podemos esperar de una temática y narrativa tan convencional.

Revisando la película llego a la misma conclusión que la primera vez que pude disfrutarla, 'Las normas de la casa de la sidra' es algo más que la típica película bonita de Hollywood, algo más que el melodrama eficaz. Es una película tierna, pero no blanda; poliédrica, pero no contradictoria; ambiciosa, pero no excesiva.

Es posible que la película quiera abarcar más contenido de lo que un recipiente de dos horas de metraje permite, por eso alego que es ambiciosa: a la polémica y el debate abortista, se abren a mitad película dilemas sobre las relaciones personales y las decisiones vitales, frentes abiertos tras la salida de Homer Wells (Toby Maguire) del orfanato en el que ha vivido siempre para conocer otras realidades y para evitar así la práctica de abortos. Es entonces cuando se establece un curioso triángulo emocional entre Homer, el doctor Lanch (Michael Caine) y la bella Candy (Charlize Theron), con el teniente Wally (Paul Rudd), el esposo de Candy, en fuera de juego. Y para colmo, surgen otros conflicto entre el señor Rose (Delroy Lindo) y su grupo de recolectores de manzana entre los que trabaja Homer. Es una película apta para alérgicos al cine lento, puesto que a pesar de su cariz de cine clásico, siempre hay una acción desarrollándose.

El mayor acierto de la película es que no muestra a personajes planos ni estereotipados, todos incluyen una parte positiva y una cara más oscura: todos, el Buster (Kieran Culkin) rencoroso y el Buster leal y protector; un doctor Lanch con su corteza de cínico y frío, y un doctor Lanch tremendamente humano y solidario (este personaje adopta más roles al ser el más complejo de la película, mérito que le valió a Caine su segundo Oscar a Mejor Actor de Reparto); una Candy amable con todo el mundo, cariñosa y preocupada, y una Candy confundida por sus propios sentimientos. John Irving y Lasse Hällstrom redimen incluso al señor Rose, culpable de pecados que la mayoría considerarían imperdonables, con su actitud evidente de arrepentimiento.


Un melodrama sin malos pero con mucho mal, donde se muestra de forma brillante que la mayoría de veces las faltas son cometidas por personas inconscientes, confusas, ya sean los padres que abandonan a sus hijos, las niñas que acuden a la mala praxis, el señor Rose que malinterpreta sus sentimientos y pasiones, Candy y Homer que juguetean con los de los demás o el doctor Lanch que se lamenta de la pérdida de su hijo adoptivo. El ser humano es irreflexivo e imperfecto aunque intenta por todos los medios no serlo.

Es una película que te transporta a los tiempos y los lugares que nos enseñan, que permite empatizar fácilmente con los personajes, no creo que sea cursi ni sensiblera, quizás esté sazonado con especias naifs, pero es algo natural, los personajes son niños, y sin embargo, no se esconde la crudeza en ningún momento. Lo que la hace tan sentimental es su belleza, un guión ágil y limpio, detalles acertadísimos, y un retrato de la orfandad sincero, reflejado magnífícamente en los papeles de Buster y Mary Agnes (Paz de la Huerta). Tiene razón Sean Maguire cuando le dice a Will Hunting  que no puede saber lo que siente sólo por haber leído Oliver Twist, pero esta película te aproxima bastante a esa sensación, es la magia del cine.

En resumen, una película apta para todos los públicos, entretenida y bella. De esas obras que se dejan ver anualmente sin provocar el hastío en el fan. Merece estar en todas las bibliotecas de cine.

Lo mejor: La complejidad de los personajes, imposible de predecir sus acciones o sus palabras
Lo peor: Echo en falta algo de conflictividad entre los huérfanos, no me creo tanto buen rollo.

Valoración: 9/10

Javier Haya

Tráiler



Sinopsis


Homer Wells (Tobey Maguire) ha vivido durante toda su vida entre las paredes del aislado orfanato de St Cloud. Cuando llega a la adolescencia, el director del centro, el doctor Larch (Michael Caine), lo prepara para ser su sucesor. Pero el joven siente la necesidad de abandonar el orfanato y conocer el mundo. Cautivado por la belleza de una chica (Charlize Theron) que visita el orfanato, Homer decide que ha llegado la hora de partir. 

lunes, 29 de febrero de 2016

'La juventud', un delirio inclasificable

Entre variopintos personajes y un magnífico paisaje, Fred Ballinger (Michael Caine) y Mick Boyle (Harvey Keitel), director de orquesta y de cine respectivamente, pasan las vacaciones estivales en un hotel- balneario de los Alpes suizos donde rememoran el pasado y afrontan el presente.



Aviso, esto no es 'La gran belleza 2.0', pero sigue siendo bellísimo. Paolo Sorrentino no abandona ese estilo tan característico de escenas experimentales y un guión profundamente humano para filmar una película menos cohesionada y más caprichosa que la obra de culto que le hizo ganar su primer Oscar en 2013. Sus detractores lo tachan de grandilocuente, '¡Qué pomposo resulta este italiano!' dirán con desprecio. Lo que no dirán (porque no lo saben) es que lo pomposo y aparentemente hueco puede ser un producto excelente, puede estar muy lleno.

La acción se ubica en el mismo lugar en el que se inspiró Thomas Mann para escribir 'La montaña mágica', pero en esta película las cosas suceden más deprisa. Dos amigos de la infancia, Fred y Mick, asisten a un fabuloso espectáculo de fantasía con múltiples sorpresas pero sin giros inesperados, ya que no hay una trama preestablecida. Más que contar una historia, Sorrentino quire provocar sentimientos en el espectador, hacer que reflexione mientras éste se siente encantado por la combinación de imágenes que se proyectan en la pantalla. El director italiano pone en voz de Jimmy Tree (Paul Dano) lo que ya ha expresado en otras ocasiones: "He de elegir entre representar el horror y el deseo, elijo el deseo".


Además de escenas intrínsecamente bellas, el guión está plagado de interesantes pensamientos que se tambalean entre la tragedia y la comedia. Entre los personajes secundarios de este magnífico show se encuentra una desconcertante parodia de Diego Armando Maradona, una 'Miss Universo', una pareja mayor que no se habla, una scort y hasta la propia Paloma Faith haciendo de ella misma.

Entre los temas que más acaricia la película se encuentra el balance de vida, representado en la relación entre Mick y Fred, que como buenos amigos sólo se cuentan las cosas buenas, o lo complicado que resulta cuidar las relaciones personales, ejemplificado en la que mantienen Fred Ballinger y su hija Lena (Rachel Weisz). La película crea un universo en el que se mezclan lucidez y decadencia, mundanidad y fantasía por partes iguales.


Mención especial merecen las actuaciones: Michael Caine, sigue demostrando estar en forma a pesar de ser ya octogenario y se marca la que podría ser su mejor actuación de la década (y eso que es todavía de los actores más prolíficos de Hollywood), Harvey Keitel, otro mítico del cine americano, le acompaña al mismo nivel, y Paul Dano, que se siente como pez en el agua en papeles de anti-sistema y nadando a contracorriente, está espectacular haciendo de un encasillado actor cínico y sarcástico. En cuanto a la representación femenina, Rachel Weisz y ese coloso llamado Jane Fonda, brillan con luz propia a pesar de que sus escenas son pocas, sobre todo en el caso de la monitora de aeróbic y activista, que realiza un cameo.

Otro puntazo de la película es la música: cuenta con una magnífica banda sonora que le ha valido la única (y en mi opinión insuficiente) nominación a los Oscar a mejor canción con 'Simple song nº3' obra de David Lang. Excelente trabajo de fotografía de Luca Bigazzi. Es una obra imprescindible para amantes del arte y buscadores de lo trascendente.

Lo mejor: La fuerte atracción que suscita la película.
Lo peor: La estructuración de la película decepciona un pelín.

Valoración: 9/10

Javier Haya

Tráiler



Sinopsis
Fred Ballinger (Michael Caine), un gran director de orquesta, pasa unas vacaciones en un hotel de los Alpes con su hija Lena y su amigo Mick, un director de cine al que le cuesta acabar su última película. Fred hace tiempo que ha renunciado a su carrera musical, pero hay alguien que quiere que vuelva a trabajar; desde Londres llega un emisario de la reina Isabel, que debe convencerlo para dirigir un concierto en el Palacio de Buckingham, con motivo del cumpleaños del príncipe Felipe. 

martes, 23 de febrero de 2016

‘Interstellar’: trascendiendo el espacio-tiempo

En 2014 llegó a nuestros cines la última película del afamado director Christopher Nolan, ‘Interstellar’, una ópera espacial de increíble factura que no dejaría indiferente a nadie.


Nolan ha sido sin duda uno de los directores que más han dado que hablar durante los últimos años. Hay fanáticos, tanto en su contra como a su favor. Algunos lo tildan de comercial, de “más de lo mismo”, añadiéndolo a un montón en el que residen decenas de realizadores más de segunda. Otros hablan de él como de un visionario, poseedor de una mente capaz de concebir obras que van más allá de lo que se puede ver cualquier mes en el cine. Y aun considerándome un seguidor de su trabajo, un amante de su cine, debe reconocerse desde un punto de vista más objetivo que ni mucho menos se trata de uno cualquiera. Ya desde sus inicios presentó películas originales, con guiones escritos por él mismo –y por su hermano Jonathan Nolan– que poseen elementos que logran desmarcar a las cintas que surgen de sus páginas. Dejando a un lado la trilogía de Batman, con la que hizo historia, toda su filmografía resulta más que interesante, pues como comentábamos, las piezas que la componen poseen siempre un grado de originalidad que lleva a la ciencia ficción que trata en sus tramas a otro nivel. 


Después de sorprender con ‘Origen’ (2010), hablando del misterioso y siempre fascinante mundo de los sueños, y contando con un reparto digno de una obra de tal calibre, llegó ‘Interestelar’, con la que repetiría algunas fórmulas. 

En esta ocasión se valió del reciente ganador del Oscar Matthew McConaughey, alguien por el que hace unos años nadie daba un duro, y que ahora se ha situado en el top de los actores de Hollywood, asombrando tanto al público como a la crítica con unas interpretaciones impresionantes, y con unas caracterizaciones que, sacrificando su físico, lo han llevado de ser más un modelo de perfumes y ropa interior masculina a un actor de primera. Llevó consigo a Michael Caine de nuevo, quien nunca ha defraudado en sus filmes, y también se valió de Anne Hathaway, Jessica Chastain y Casey Affleck, entre otros, para completar un gran plantel de actores. 


 Si ya nos habló de los sueños, en esta ocasión quiso que nos adentráramos en el espacio profundo, en el hiperespacio, para contarnos una historia de supervivencia, de desesperación, de peligro, misterio y amor. Con sus casi tres horas de metraje, la película logra una profunda inmersión, tanto a nivel intelectual como sensorial; es sin duda una experiencia para ser disfrutada en la pantalla grande. 

Una gran fotografía, una banda sonora excepcional –con un perfecto uso dramático de los silencios– de la mano del siempre infalible Hans Zimmer, actualmente uno de los mejores compositores del mundo, y unas interpretaciones a la altura de la enrevesada y chocante trama que se nos está contando, dan como resultado una película que no dejó indiferente a nadie. Fascinó a muchos, enfadó y decepcionó a otros. Demasiado larga, lenta, aburrida o liosa, solían decir algunos de los que salieron serios de la sala de cine. Creo que es una de esas cintas a las que amas u odias, es complicado hallar el término medio. A mí, personalmente, logró fascinarme.


 Me sumergí de lleno en esa aventura espacial, en esa impactante fotografía, en lo aterrador de la fuerza de la naturaleza, y lo abrumador y terrible del espacio exterior, vacío, oscuro y frío, implacable. Con la factura visual, con las técnicas cinematográficas empleadas para recrear todos los fenómenos que nos enseña Nolan, consiguió llamar la atención de los científicos, por el extremo realismo que ofrecía de objetos espaciales como los agujeros negros y sus devastadores efectos gravitatorios. La secuencia en que vemos, literalmente, el espacio –el plano físico– plegarse sobre sí mismo, es impresionante. Poco tiene de ciencia ficción o fantástica en realidad esta película, por difícil que parezca de creer, pues hasta el momento del agujero negro, todo lo que se nos muestra está probado científicamente –claro está, sobre el papel, en la teoría, pues ir más allá es imposible de momento– y es algo que también fue criticado sin base alguna.


 El amor es lo único que logra trascender al espacio y el tiempo, si no, ¿cómo es posible que sigamos amando a personas que ya no están, que han muerto? Así se nos plantea una de las más grandes cuestiones que poseen especial fuerza en la trama, pues el amor será lo que empujará a un padre a perderse durante años en el otro extremo del universo para poder salvar a sus hijos, y con ellos, al resto de la civilización. Una obra que siendo del agrado del espectador, logrará quebrar más de una cabeza al tratar de asimilar –ya no de entender, pues no es complicado– todo lo que estamos viendo, y al meternos mínimamente en la piel de los protagonistas. Agujeros de gusano que conducen a lejanas galaxias donde es posible que existan planetas habitables, similares a la Tierra, con la posibilidad de salvar a la raza humana, escapando de un mundo que se muere; distorsiones espacio-temporales y olas del tamaño de montañas, algo difícil de concebir pero que en la pantalla grande nos absorberá como si estuvieran al alcance de nuestra mano. Una película a la que se ha comparado con la obra maestra ‘2001: Una Odisea del Espacio’ (1968), de Stanley Kubrick, pero que sin duda ofrece un espectáculo único, uno de los más impactantes de los últimos años. 


Según se ha sabido hace poco, Nolan volverá el año que viene con ‘Dunkirk’, una película sobre la Segunda Guerra Mundial, basada en hechos reales, algo que se distancia totalmente de lo que ha venido caracterizando al director hasta la fecha, pues las historias siempre han sido originales, salidas directamente de su cabeza y la de su hermano, salvo ‘Insomnio’ (2002), remake de una cinta sueca de Erik Skjoldbjærg estrenada en 1997 y ‘El Truco Final’ (2006), basada en una novela de Christopher Priest. Esperemos que su próxima película brille tanto como sus mejores obras, en las que su talento como director está al servicio de sus novedosas ideas. 

Lo mejor: todo, destacando la factura audiovisual y la trama.

Lo peor: prácticamente nada, quizá un metraje algo excesivo

Valoración: 9'5 / 10


Trailer:



Sinopsis:

Al ver que la vida en la Tierra está llegando a su fin, un grupo de exploradores liderados por el piloto Cooper (McConaughey) y la científica Amelia (Hathaway) se embarca en la que puede ser la misión más importante de la historia de la humanidad y emprenden un viaje más allá de nuestra galaxia en el que descubrirán si las estrellas pueden albergar el futuro de la raza humana.
 
 
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