Ya tenemos el teaser del nuevo biopic de Paolo Sorrentino, el cual no tene fecha de estreno todavía. Sabemos que estará basada en la vida de Silvio Berlusconi al cual dará vida Toni Servillo, quien ya pudimos ver en la ganadora del Oscar 'La Gran Belleza' (2013) y 'Il Divo' (2008).
Ya se empieza a escuchar que será la película europea del año y que tendrá participación en el famoso festival de Cannes, aunque todo son rumores. Lo que sí sabemos es que el film contará la historia del polémico Berlusconi, magnate mediático y una de las figuras más importantes del populismo político contemporáneo.
Este fue un acontecimiento que dio mucho que hablar, tanto en Italia como al otro lado del charco, a finales del año pasado, y que en España fue empleado para promocionar el lanzamiento en nuestro país de la plataforma de HBO: el estreno de 'The Young Pope' (2016), la primera incursión televisiva del oscarizado director italiano Paolo Sorrentino.
Todo un acontecimiento por distintos elementos: el director, el elenco hollywoodiense y el que HBO estuviera implicada, cadena y productora que rarísima vez da un paso en falso; la realidad es que, a día de hoy y desde hace muchos años, se erige si no como la cadena mundial por excelencia, como una de las mejores.
Sorrentino llevaba tiempo trabajando en este proyecto, que escribe y dirige, y finalmente vio la luz el año pasado. Su idea era poner, como personaje protagonista, a un Papa que distara mucho del actual, que casi fuera su antítesis. Cuando Benedicto XVI salió elegido del Cónclave pensó en esbozar a un Papa progresista, dado el carácter conservador de Ratzinger. Cuando este renunció, las tornas cambiaron. Con la elección de Bergoglio, como el Papa Francisco, Sorrentino acabó por dar vida al Papa más joven de la historia, 44 años, siendo además ultraconservador, oscuro y peculiar como él solo. Jude Law es el encargado de interpretar al personaje, Lenny Belardo, conocido como Pio XIII, y ya desde el arranque de la serie (que fue concebida como una miniserie de diez episodios, y que ahora parece que contará con una segunda temporada) logra crear un fuerte impacto en el espectador.
Desarrollada prácticamente en las estancias del Vaticano, esta no es una historia sobre religión al uso. Tras una trama que se desarrolló bajo mano en las votaciones el Cónclave, Pio XIII se alza con el poder supremo de la Iglesia Católica, creyendo tanto el Cardenal Voiello (Silvio Orlando), Jefe del Estado, que urdió en plan, como el mentor de Lenny, el Cardenal Michael Spencer (James Cromwell), que lo tendrían bajo control; nada más lejos. Una vez comienza su papado, Lenny abandona el camino de rectitud que llevó toda su vida para representar un papel que parece querer decir "Aquí estoy yo, y las cosas se harán como yo diga"; insobornable, imposible de doblegar, con un tremendo atractivo, un carisma arrollador y un tremendo magnetismo, Pio XIII se muestra diabólico y Santo, como llegan a acuñarlo sus más allegados.
La serie nos cuenta su evolución como Papa, las tramas, conspiraciones y traiciones del Vaticano y las relaciones del Santísimo y del cardenalicio con los demás, tanto internos como externos a la ciudad en que la trama principal tiene lugar, y entre ellos mismos.
El foco de atención recae, durante la mayor parte del tiempo, en Jude Law, quien interpreta el papel de su vida, uno en el que se le ve tan holgadamente cómodo que la fusión con el personaje es total; tras los primeros minutos de metraje será imposible imaginar a cualquier otro actor en el papel de Pio XIII; lo hace suyo y lo lleva a un nivel estelar. Un Papa demasiado joven, con un pasado turbulento y que le perseguirá durante toda la serie, que fuma en las estancias papales, que no admite ordenes y apenas sugerencias, que pretende erigirse como la reencarnación de mismísimo Cristo; un hombre de una fe en Dios tan sólida que, en muchas ocasiones, llega a confundirse con la fe que tiene en sí mismo, un hombre de voluntad de hierro, hasta tal punto que por momentos se ve resquebrajada, mostrando al auténtico Lenny Belardo, aquel que todavía sigue siendo un niño abandonado y perdido.
Por si esto no fuera ya suficientemente atractivo, Paolo Sorrentino es quien está tras las cámaras, al mando de la operación. Si 'La Gran Belleza' (2013) fue un gusto para los sentidos, 'The Young Pope' es, salvando las distancias, una gran belleza de casi diez horas de duración; un celestial deleite. El estilo de Sorrentino es aquí tan palpable que parece abofetearnos en más de una ocasión. Los planos cuidados al milímetro, los personajes, las distintas tramas principales y las diversas secundarias que enriquecen las primeras; una elaboración altamente planificada, como ya veíamos en la película mencionada y en 'La Juventud' (2015), sus más recientes filmes, ambas obras de arte.
Sorrentino continua con la tradición de los últimos años de elaborar series y miniseries más cinematográficas que nunca, y se nota tanto en el reparto escogido como en el cuidado y el dinero invertidos en su gestación. El guión está cuidado al extremo, a pesar de las dificultades que una serie como esta conlleva, y cada vez que escuchamos a Belardo "hablar en público", sentimos un profundo gozo o una terrible ira, dependiendo de la ocasión. Hacía años que no me topaba como un personaje como este, tan bien construido, complejo y contradictorio como solo los seres humanos podemos ser. Oscuro, malvado, bondadoso, carismático, travieso en extremo, egoísta, vanidoso, vengativo, revolucionario, Santo... Parece tenerlo todo. Lo lógico sería que uno lo odiara, pero su magnetismo es tal y sus revelaciones tan perturbadoras, que es inevitable no acabar queriéndolo (a pesar de que, como ultraconvervador que es, se opone, por ejemplo, a la homosexualidad y al aborto, algo inconcebible hoy en día; pues sí, aun a pesar de esto; la trama evoluciona de forma inaudita). No veía un personaje tan potente desde Tony Soprano, Heisenberg o Rust Cohle y, recuperando al primero, parece como si Sorrentino, para la elaboración de su particular Papa, hubiera combinado a Soprano y a una especie de Hank Moody, dando como resultado a este Pio XIII tan cabrón, chistoso, auténtico y atractivo, que se pasea soberbio e impasible a ritmo de Jimi Hendrix.
La extravagancia con la que Sorrentino crea sus historias está en 'The Young Pope' más que presente, algo que encantará a sus fans y quizá eche para atrás a sus detractores, pues ambos encontrarán, seguro, argumentos para defender sus férreas posturas, pero objetivamente, esta serie es una delicia formal, potentísima audiovisualmente, y quizá solo flaquee en alguna de sus tramas secundarias, que pueden llegar a flojear. ¿Empaña el conjunto? El resto es tan sublime que perfectamente pasa desapercibido.
Mención especial a las labores de arte. Para los escenarios exteriores se emplearon palacios y localizaciones auténticas de Roma, pero los interiores del Vaticano, de todas sus estancias, son completamente recreadas y las secuencias fueron rodadas en plató. Todo un logro, teniendo en cuenta que tuvo que crearse una Capilla Sixtina y pintarse una Piedad de Miguel Ángel, entre otras muchas bellas salvajadas, manufacturar los ostentosos vestidos de todos los protagonistas y cuidar enfermizamente cada detalle para recrear toda esa atmósfera de forma magistral.
El reparto es otra gran baza de la serie. Además del mencionado Law, Silvio Orlando, prácticamente desconocido fuera de Italia, nos ofrece una interpretación antológica, dando vida a un personaje casi tan potente como el del propio Papa, haciendo gala de una variedad de matices impresionante. También Diane Keaton, la Hermana Mary en la serie, protectora de Belardo y la mujer que lo acogió en el orfanato durante su infancia, cumple más que sobradamente; y Cécile de France, encarnando a responsable de marketing del Vaticano. Por último, y no menos importante, la participación de nuestro Javier Cámara, que comienza con un personaje apenas relevante para terminar cobrando una enorme importancia, a medida que su relación con Pio XIII va estrechándose. Un papel inolvidable y una interpretación de diez.
En resumen: el guión, la puesta en escena, la dirección, el guión, las interpretaciones, la música (impactante opening, con una ruptura de la cuarta pared que condensa, en un solo guiño, la esencia del personaje)... Todo en 'The Young Pope' es destacable, todo es fuerza y brillo.
No hay mucho más que decir sin incurrir en el spoiler. Sinceramente, y ya como comentario más personal, hacía años que no me topaba con una serie tan potente e impresionante; quizá desde la primera temporada de 'True Detective' (2014); de obligado visionado para todos los cinéfilos; ya después, que cada uno saque sus propias conclusiones.
Lo mejor: Todo.
Lo peor: lo mencionado anteriormente respecto a las tramas secundarias, por ser exquisitos.
Valoración: 9'5 / 10
Trailer:
Y el mencionado opening, para los curiosos:
Sinopsis:
Retrata la historia de Pio XIII, un Papa ultraconservador, cercano al oscurantismo y muy valorado por todos, especialmente por los pobres. El joven pontífice, en esta historia, intenta encajar en un puesto en el que las conspiraciones están a la orden del día.
Entre variopintos personajes y un magnífico paisaje, Fred Ballinger(Michael Caine) y Mick Boyle (Harvey Keitel), director de orquesta y de cine respectivamente, pasan las vacaciones estivales en un hotel- balneario de los Alpes suizos donde rememoran el pasado y afrontan el presente.
Aviso, esto no es 'La gran belleza 2.0', pero sigue siendo bellísimo. Paolo Sorrentino no abandona ese estilo tan característico de escenas experimentales y un guión profundamente humano para filmar una película menos cohesionada y más caprichosa que la obra de culto que le hizo ganar su primer Oscar en 2013. Sus detractores lo tachan de grandilocuente, '¡Qué pomposo resulta este italiano!' dirán con desprecio. Lo que no dirán (porque no lo saben) es que lo pomposo y aparentemente hueco puede ser un producto excelente, puede estar muy lleno.
La acción se ubica en el mismo lugar en el que se inspiró Thomas Mann para escribir 'La montaña mágica', pero en esta película las cosas suceden más deprisa. Dos amigos de la infancia, Fred y Mick, asisten a un fabuloso espectáculo de fantasía con múltiples sorpresas pero sin giros inesperados, ya que no hay una trama preestablecida. Más que contar una historia, Sorrentino quire provocar sentimientos en el espectador, hacer que reflexione mientras éste se siente encantado por la combinación de imágenes que se proyectan en la pantalla. El director italiano pone en voz de Jimmy Tree (Paul Dano) lo que ya ha expresado en otras ocasiones: "He de elegir entre representar el horror y el deseo, elijo el deseo".
Además de escenas intrínsecamente bellas, el guión está plagado de interesantes pensamientos que se tambalean entre la tragedia y la comedia. Entre los personajes secundarios de este magnífico show se encuentra una desconcertante parodia de Diego Armando Maradona, una 'Miss Universo', una pareja mayor que no se habla, una scort y hasta la propia Paloma Faith haciendo de ella misma.
Entre los temas que más acaricia la película se encuentra el balance de vida, representado en la relación entre Mick y Fred, que como buenos amigos sólo se cuentan las cosas buenas, o lo complicado que resulta cuidar las relaciones personales, ejemplificado en la que mantienen Fred Ballinger y su hija Lena (Rachel Weisz). La película crea un universo en el que se mezclan lucidez y decadencia, mundanidad y fantasía por partes iguales.
Mención especial merecen las actuaciones: Michael Caine, sigue demostrando estar en forma a pesar de ser ya octogenario y se marca la que podría ser su mejor actuación de la década (y eso que es todavía de los actores más prolíficos de Hollywood), Harvey Keitel, otro mítico del cine americano, le acompaña al mismo nivel, y Paul Dano, que se siente como pez en el agua en papeles de anti-sistema y nadando a contracorriente, está espectacular haciendo de un encasillado actor cínico y sarcástico. En cuanto a la representación femenina, Rachel Weisz y ese coloso llamado Jane Fonda, brillan con luz propia a pesar de que sus escenas son pocas, sobre todo en el caso de la monitora de aeróbic y activista, que realiza un cameo.
Otro puntazo de la película es la música: cuenta con una magnífica banda sonora que le ha valido la única (y en mi opinión insuficiente) nominación a los Oscar a mejor canción con 'Simple song nº3' obra de David Lang. Excelente trabajo de fotografía de Luca Bigazzi. Es una obra imprescindible para amantes del arte y buscadores de lo trascendente.
Lo mejor: La fuerte atracción que suscita la película. Lo peor: La estructuración de la película decepciona un pelín.
Fred Ballinger (Michael Caine), un gran director de orquesta, pasa unas vacaciones en un hotel de los Alpes con su hija Lena y su amigo Mick, un director de cine al que le cuesta acabar su última película. Fred hace tiempo que ha renunciado a su carrera musical, pero hay alguien que quiere que vuelva a trabajar; desde Londres llega un emisario de la reina Isabel, que debe convencerlo para dirigir un concierto en el Palacio de Buckingham, con motivo del cumpleaños del príncipe Felipe.