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martes, 10 de enero de 2017

Crítica 'Silencio', el largo silencio de Scorsese

Es algo casi seguro que todo el mundo esperaba el retorno del maestro Martin Scorsese a la pantalla grande tras su vistosa, polémica y por qué no decirlo, genial 'El lobo de Wall Street', estrenada hace ya tres años. Con el lanzamiento del trailer de su nueva cinta, 'Silencio', mostrando una profunda historia desarrollada en el Japón feudal y con un elenco protagonista de lujo, creó enormes expectativas.


Esta era la película que Martin llevaba tantos años tratando de realizar, la que completaría su llamada trilogía de la espiritualidad, tras 'La Última tentación de Cristo' (1988) y 'Kundun' (1997). La historia de 'Silencio', adaptación de una novela de Shusaku Endo, ya había sido adaptada por el japonés Masahiro Shinoda en 1971, con una cinta de nombre homónimo, pero Scorsese seguía queriendo aportar su visión. Tras décadas de espera, logró su propósito.

Aquellos que han leído la novela aseguran que Martin la ha respetado como si de la misma Biblia se tratase, pues puede que estemos ante una de las adaptaciones más fieles y perfectas que se hayan hecho. La dura historia de esos dos padres jesuitas que viajan hasta el muy hostil Japón, por aquel entonces para con sus creencias y prácticas, para tratar de localizar al padre Ferreira, quien fue su mentor y maestro espiritual, ya que dejó de escribir hace mucho y, según dicen, apostató ante las terribles amenazas a las que se veía expuesto por seguir aferrándose a su fe y, más todavía, por tratar de expandir el cristianismo por las férreas tierras defensoras del budismo.



La película ha conseguido de forma generalizada un atronador aplauso de la crítica internacional, salvo contados casos, ya que la han alabado enormemente, llegando a tildarla de "nueva obra maestra". El público, sin embargo y, también de manera general, tiene una opinión bien distinta. Solo hay que pasarse por la ficha de la película en las páginas de cine más reconocidas para comprobar que, estadísticamente y según el público, nos encontramos ante la cinta de Scorsese más floja desde 'El Aviador', estrenada hace ya casi catorce años. Desde este punto de vista, toda una decepción para lo que nos tiene acostumbrado el maestro.


Personalmente, aunque en cierta manera podía entenderlo, no di crédito a lo que presencié en la sala de cine, cuando fui a verla el día del estreno. Jamás pensé que vería eso en una proyección de Scorsese: gente que, pasada la hora de metraje, comenzaba a abandonar la sala, aburrida, ofendida y sorprendida. Me rodeaban suspiros y bufidos que expresaban, evidentemente, unas tremendas ansias de que la cinta llegara a su fin. Y cuando aparece el negro y leemos el nombre del director en los créditos finales, una voz a mis espaldas: "En mi p**a vida vuelvo al cine a ver una película de Scorsese"; sin duda terribles declaraciones para tratarse de este director. No presencié tamaña decepción ni siquiera en la proyección de 'El Árbol de la Vida' (2011), de Terrence Malick, película tremendamente controvertida e incluso polémica que se ganó toda una legión de detractores, entre público y crítica.


Me pareció una buena película, pero creo que Martin se excedió en multitud de aspectos. No hablamos de un director cualquiera, por lo que es evidente que, lo que vemos en pantalla, es lo que el director ha querido exactamente que veamos. Un realizador de su talla no deja nada al azar, por lo que si algo es como es, es porque él así lo ha querido. Entonces nos encontramos con un metraje exageradamente largo para la tremenda lentitud con la que se narran los hechos (si decían que a 'El Renacido' le sobraba casi media hora de metraje, con lo que estoy de acuerdo, a 'Silencio' le podríamos recortar perfectamente casi una hora entera; al menos, en esta, durante esos planos vacíos y muy extensos, teníamos al mejor fotógrafo del mundo, Emmanuel Lubezki, regalándonos una fotografía de una belleza sin parangón; aquí ni eso). Como decíamos, lentitud y parsimonia extrema en un filme que traspasa las dos horas y media de duración y que mantiene, en todo momento, un ritmo equilibrado pero muy, muy bajo. 'El lobo de Wall Street' tampoco es que tuviera muchas variaciones rítmicas, pero se situaba en el otro extremo, ya que este estaba en todo momento a un nivel muy alto, sin dar tregua en el espectador.


Uno puede sacarse una cinta de la manga en la que apenas ocurra nada durante todo el metraje que nos haga saltar del asiento, véase la genial 'Paterson', de Jim Jarmusch, pero este, inteligentemente, dejó su obra en una duración que no llegaba a las dos horas. Cuando añadimos una hora más, todo el experimento puede desmoronarse. Si, como dicen, se ha respetado al máximo la obra original, entonces nos encontramos ante una excelente adaptación y, como decía, una buena película. Pero si la novela, puede que sí puede que no, ya distaba de ser una obra maestra, la cinta raramente lo será; y es lo que ocurre.


Lógicamente el planchazo de cara al público se veía venir, por lo que trataron de venderla de la mejor manera posible para hacer una buena taquilla el primer fin de semana, sabiendo que morirían en el boca a boca. Está claro que esto ya no concierne al director, pero sinceramente, me parece algo vergonzoso que, siendo una película de Scorsese, traten de vender la película mediante un trailer absolutamente engañoso. En el susodicho vemos movimiento, vemos acción, y nos ponen de fondo una canción movida, con un ritmo rápido; un hábil montaje que nos da a entender que veremos cierta épica en la cinta, sin que por ello se renuncie a la profundidad del argumento, y luego vemos una película totalmente opuesta. Añadir también que, todas las escenas que contienen un mínimo de acción, están presentes en el trailer (cómo no). Casi dos horas y media de un silencio prácticamente total, que va muy bien para con el título y lo que la trama pretende narrarnos, en la que, si no recuerdo mal, habrá unas dos canciones que sumarán una duración de unos escasos minutos de fondo musical; el resto, lo dicho, unas dos horas y media de silencio en la que veremos a los protagonistas desesperar ante lo que les acontece. El silencio de Dios, de sus oraciones y súplicas. El silencio ante lo incomprendido, ante la injusticia y la violencia: pura desesperación que logra transmitir con maestría al espectador, pues quiero suponer que este era su propósito.


Dejando a un lado el tremendo golpe bajo del trailer y el engaño en la publicidad, estamos ante una buena película con una gran historia, que abre multitud de lineas de debate y nos hará pensar, replantearnos ciertas cosas, que es lo que muchos buscamos en el cine, y que dará que hablar quizá más de la cuenta. Acertada profundidad en la trama y los diálogos que, en ocasiones, se antoja mayor de lo que en realidad es. Una historia bien llevada que, y esto ya es cuestión de gustos, casi muere en su lentitud y exagerada extensión para la manera que se ha escogido para contarla.



El dúo actoral protagonista brilla de forma acertada. Andrew Garfield nos demuestra que es mucho más que el último Spiderman, y esta cinta sin duda le supondrá un tremendo ascenso en su carrera, además de su colaboración al mismo tiempo también como protagonista en la última película de Mel Gibson. Y un Adam Driver que sigue en ascenso y continúa ganando fans cinta tras cinta, demostrando que está donde está por algo. Es lo que les digo a quienes me preguntan cómo discernir entre un actor o actriz bueno/a o malo/a; si no se sabe, solo hay que fijarse en qué directores les escogen. Si Scorsese ha empleado a estos dos jóvenes, por algo será; aunque bueno, respecto a esto, hay quien sigue diciendo que artistas como Matthew McConaughey o Leonardo DiCaprio son terribles actores. Premios al margen, si Christopher Nolan y directores independientes punteros han escogido a uno, y el otro, además de también con Nolan ha trabajado ya cinco veces con Scorsese, además de con otros grandes, por algo será. Mención especial también, claro está, a Liam Neeson, que aunque cuenta con pocos minutos para lucirse, aun siendo la imagen de la película, cumple sobradamente y logra recuperar al espectador en el último tramo de la carrera (excelentes diálogos entre su personaje y el de Andrew Garfield, por cierto).



'Silencio' se mantendrá como el cierre espiritual de Martin, una buena cinta con una gran trama y un buen elenco que cumple sobradamente, pero que para muchos decepcionará indudablemente, y es que podemos estar ante la película más floja del maestro en más de una década.

Lo bueno: los actores, la profundidad presente en gran parte de la trama y los diálogos.

Lo peor: la exagerada extensión y, unida a ella, la lentitud y vacuidad con que la historia avanza.

Valoración: 7 / 10

Salva Alberola

Trailer:



Sinopsis:

Segunda mitad del siglo XVII. Dos jesuitas portugueses viajan a Japón en busca de un misionero que, tras ser perseguido y torturado, ha renunciado a su fe. Ellos mismos vivirán el suplicio y la violencia con que los japoneses reciben a los cristianos.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Crítica 'Paterson', la poética de Jarmusch

Seguro que el estreno de esta película era algo que muchos esperaban, pues Jim Jarmusch, totalmente desconocido para algunos, es para muchos otros un director de culto y un autor único, y desde que estrenara su último filme, 'Solo los amantes sobreviven', allá por el 2013, aguardaban con ansia la llegada de su nueva película. 


De 'Paterson' (2016) pueden decirse muchas cosas, que para la mayoría de espectadores serán positivas, y es algo paradójico siendo una cinta tan simple como lo es. Simple, pero elaborada con un cuidado extremo, sencilla solo en apariencia, y quizá aquí radique su mayor baza. Será extraño encontrar detractores, ya que no se le ha dado una publicidad excesiva; entonces quien vaya a verla sabrá a lo que va, ya sea porque es fan del director o porque se ha visto arrastrado por uno. 



La película sigue la rutinaria y sencilla vida de Paterson, conductor de autobús en la ciudad de Paterson, New Jersey, pero no solo esto, pues nuestro protagonista, fantásticamente encarnado por Adam Driver, es también un poeta podríamos decir aficionado, que escribe sus pequeñas obras en sus ratos libres en una libreta que guarda con recelo, y cuyo contenido se niega a compartir con el mundo, esquivando los constantes intentos de su novia a que lo haga, pues según ella, los poemas son tan buenos que deberían ser compartidos con el resto de la humanidad. Puede que nuestro Paterson discrepe, ya sea porque para él no son tan buenos ni tienen tanta importancia, o porque su escritura es para él fruto de una necesidad interior que requiere ser expresada, y resulta tan intimista que lo ve como algo demasiado personal como para que tenga una repercusión o como para que deba ser compartido con las personas que residan fuera de las paredes de su humilde morada. 



Ya desde sus inicios la estructura del filme se asienta sobre la repetición para mostrarnos cómo es el día a día de su protagonista y de los que pueblan su vida, una de las más sencillas que puedan encontrarse, una que podría ser la de cualquier persona normal de este planeta. La única extravagancia que hallará el espectador será la que aportará Laura (Golshifteh Farahani), la novia de Paterson, una artista que explota con facilidad multitud de facetas y nos demuestra que posee un extraño talento, y si se me apura, encontrará también algo extravagantes los versos de Paterson si no está habituado a ese tipo de poesía. El resto es sencillez, simpleza y cotidianidad, pero Jarmusch ha querido exprimir estos aspectos para sacarle el jugo, para sacar a relucir la belleza de la realidad, de las pequeñas cosas, que al final suelen ser las más hermosas e incluso extraordinarias. Un claro ejemplo son las palabras de diversos críticos, que aseguraban que no sabían si la mayor poética de la película se encontraba en los versos de Ron Padgett (de quien son tomados los poemas para el filme) o la del propio Jarmusch a la hora de contar esta historia tan intimista desde su particular punto de vista. Ha filmado así la más sencilla y quizá hermosa película de su carrera, todo un logro para aquellos que, como decíamos, sepan y gusten de apreciar las pequeñas cosas. 



Poesía audiovisual y narrativa en una cinta en la que vemos brillar a Adam Driver, haciendo totalmente suyo el personaje. Un actor muy bien escogido que actualmente está indudablemente en auge, y demostrando que ha irrumpido en el panorama cinematográfico con fuerza y, sobretodo, para quedarse. Tras darse a conocer en 'Girls' (2012 - actualidad) de HBO, lo vimos encarnar al villano Kylo Ren en 'Star Wars: El despertar de la Fuerza' (2015) y en otras cintas de diversa índole, y muy pronto lo podremos ver como segundo protagonista en la nueva cinta de Scorsese, 'Silencio' (2016); nada mal y, sin duda alguna, un ascenso tremendo. 



Cada personaje incluido en Paterson tiene su por qué, su simbología y significado, y cada plano y secuencia han sido cuidados con un mimo increíble para mostrar esa sencillez que marca la obra, trascendiendo mucho más de lo que pueda parecer; este es el logro de Jarmusch, que deja su huella por todo el metraje y firma una cinta de autor que se convierte, inmediatamente, en una pequeña gran obra, alabada tanto por la crítica como por la mayoría del público. 

Lo mejor: la mano de Jarmusch, el jugo que se le puede exprimir a la sencillez, la poesía que impregna toda la película.

Lo malo: prácticamente nada, quizá que el inicio pueda volverse algo lento.

Valoración: 8'5 / 10


Trailer:



Sinopsis:

Historia sobre un conductor de autobús y poeta aficionado sobre las pequeñas cosas llamado Paterson, que vive en Paterson, New Jersey.
 
 
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