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sábado, 13 de octubre de 2018

Crítica doble con spoilers de 'Venom'

Llega a nuestras pantallas un nuevo "héroe" de Marvel, el simbionte 'Venom'. Como suele ser habitual, las películas ajenas al tándem Disney-Marvel cosechan muy malas críticas en la prensa especializada. Los espectadores a veces están de acuerdo y otras muchas no. Entonces, la pregunta es... ¿'Venom' es tan mala como se pinta? Por ello os mostramos dos críticas, una a favor y otra en contra, ¿con cuál estáis más de acuerdo?

A Favor

Si hay algo en lo que tienen razón todos los críticos de Estados Unidos, es en que 'Venom' no es la película de superhéroes que cambiará el panorama de éstos. De ahí, a ponerla al nivel de 'Cuatro fantásticos' (2017) o 'Catwoman' (2004), hay años luz de distancia. 

El principal problema de esta producción sobre el villano de Spider-Man es su falta de riesgo en la trama. Podían haberse distanciado de la factoría Disney y hacer un 'Venom' más oscuro y sangriento, pero la falta de valor... ha hecho del simbionte una película más de héroes con chascarrillos. Aun así, mucho mejor metidos y con más sentido que en 'Thor: Ragnarok' (2017), 'Doctor Extraño' (2016), 'Iron Man 3' (2013) y un largo etcétera. 

A pesar de tener un guión predecible y sin sorpresas, cuentan con la baza de uno de los grandes actores de la época, Tom Hardy. Por primera vez, encarna al personaje más "bobo" de toda su carrera, y es aquí donde vemos todo su potencial. Hardy hace grandes papeles en su estado más dramático y violento, pero, como hemos comprobado, a Eddie Brock le viene de perlas el bueno de Tom. Es un personaje que tiene que ser más tonto de lo habitual para que la relación con Venom choque y sea más potente. El actor lo solventa con la gran clase que le caracteriza. 

Es la primera película individual del villano y por tanto tiene que explicar su origen. Para ello, en gran parte de la película seguimos al periodista Eddie Brock, lo que la hace algo más pesada. Aun así, en cuanto Venom entra en escena, llega la acción y la película se vuelve muy entretenida, destacando la secuencia de la casa de Brock. 

El punto fuerte de la película es la relación de Eddie con el simbionte. La escena de debajo del puente, en la que vemos a Venom hablar cara a cara con Brock, es de lo mejor. Un gran CGI del villano y una espeluznante voz, hacen que se coma la pantalla (aparte de un par de cabezas). Aun así, la unión con el parásito es demasiado light, ya que en los cómics Venom no suele ser tan pacifista. Una de los momentos más chocantes es cuando Anne Weying (Michelle Williams) se conecta con él y le arranca la cabeza a uno de los malos. Ella prácticamente ni se sorprende, algo que no tiene ninguna lógica. 

En definitiva, 'Venom' cumple lo que busca: entretener. Y no cumple lo que no busca: innovar. 

Lo Mejor: La envolvente voz de Venom.

Lo Peor: La decisión de eliminar las escenas más violentas.

Valoración: 6,5 sobre 10

Álvaro M. Ballester
En Contra

Pocas veces acudes al cine a ver una película del campo de los blockbusters y te vas a casa peor de lo que has entrado. Pues eso es lo que pasa con 'Venom'. 

Empezamos fuerte con la interpretación de Tom Hardy. Puede que sea lo peor que ha hecho en toda su carrera como actor. Está demasiado histriónico, como si interpretara para teatro y no para cine. Gestos, muecas, chistes sin gracia... lo vemos acercarse al tipo de interpretación que maneja Jim Carrey ('Dos tontos muy tontos', 1994).  Está totalmente fuera de lugar, en ningún momento consigue encajar con su personaje. Tom Hardy no conecta con Eddie Brock, lo que conlleva que el espectador no conecte con el personaje principal. 

En segundo lugar, el gran problema del film en rasgos generales es que se nota demasiado dónde está metida la tijera para quitar escenas. Con el miedo que tiene el cine actual a hacer películas para adultos, se ha buscado la eliminación de escenas para conseguir el tan ansiado 'apto para mayores de 12 años', y se nota a la legua que en un principio se quería hacer una película con calificación R. Esto es algo que incluso el propio Tom Hardy comentó. 

La batalla final no tiene ningún sentido, es muy frenética, solo ves dos manchas negras pegándose con un desenlace metido con calzador. La persecución en moto es de las más aburridas y largas que se pueden ver en cines, y las escenas en las que ocurren actos que se deberían explicar y no se explican son incontables. 

En tercer lugar, los villanos. Siempre se dice que el villano tiene casi más peso que el héroe, y que para tener una buena película se necesita un buen villano. En este caso, tratándose de una película de anti-héroes (al estilo 'Deadpool', 2016), podríamos aceptar que el propio villano fuese Venom y la trama se centrara en Eddie Brock, tratando de enderezar al personaje y dándole un motivo para hacer el bien. Pero no... tenemos un villano interpretado por Riz Ahmed ('Jason Bourne', 2016) que ni tiene carisma, ni aterroriza. Se le ha intentado dar un aura de terror con las actividades ilegales que realiza dentro del laboratorio, pero no se ha conseguido. Es un villano flojo y sin construcción. 

En definitiva, estamos ante un filme donde no se han cuidado los detalles, no se ha tenido cariño por el producto y nada justifica que se vaya a ver la película. 

Lo mejor: El diseño de Venom. Está logrado.

Lo peor: Toda la película en sí. 

Valoración: 2 sobre 10

lunes, 19 de febrero de 2018

'Todo el dinero del mundo'. La banca casi siempre gana.

Como casi siempre cumplo los pactos cuando es entre caballeros, tenía que escribir esta crítica. 'Todo el dinero del mundo' llegará a las salas españolas salpicada de polémica, y antes de dejarla de lado para hablar de cine (parafraseando, aunque sea una temeridad por mi parte, a Arturo Valls) expondré mi teoría sobre la expulsión de Kevin Spacey del reparto: Ridley Scott se aferró al pretexto del acaso para reemplazarlo por Christopher Plummer, arrepentido de su elección primigenia al ver a Spacey convertido en un personaje de 'Lazy Town' (2004) más que en un señor mayor 'muchimillonario'. Ahora sin sonar frívolo, la rectificación es excelente, porque no sólo el papel de Paul Getty no parecía hecho para el actor de 'American Beuty' (1999) y su horrenda máscara de maquillaje, Plummer es el lúcido ejemplo de que "más sabe el diablo por viejo que por diablo", cerca de cumplir los noventa, el canadiense efectúa otro recital de interpretación que le ha servido para otra nominación a los Oscars. De ganarlo sería el actor más mayor en hacerlo, ¡qué coño!, ya lo es por 'Beginers' (2010).


Ridley Scott no llega a deslumbrar como los flashes de las cámaras que persiguen a Gail Harris (Michelle Williams) por las calles de Roma, pero sorprende gratamente con un ejercicio de cine clásico conciso y contenido. La historia (nada del otro mundo) sirve de pilar para perfilar a tres interesantes personajes, a los ya citados Gail y Paul, se suma un peculiar Cincuanta (interpretado sin demasiada convicción, aunque con romanticismo, por Romain Duris). El personaje de Marky Mark, perdón Mark Wahlberg, se pasea por la historia pasando bastante desapercibido, lo cual ya es un logro.

Se echa en falta de hecho, un mejor desarrollo de la relación entre Cincuanta y Paul Getty III (Charlie Plummer, con un registro algo sosainas y sin guardar relación con su abuelo en la ficción) que explique ese síndrome de Tombuctú, es decir, lo contrario al síndrome de Estocolmo atendiendo a la canción de Javier Krahe. También se hubiese agredecido quince o veinte minutos más de metraje que mostrase el desmoronamiento de Paul Getty II (Andrew Buchan) y la disolución de la familia, con tal de definir los polos de la historia.


La película gana color tras la media hora, cuando se deja de lado la facilona voz en off y ese recurso tan propio de Oliver Stone de ir y venir del blanco y negro a toda la gama cromática. Cuando la trama se asenta en el secuestro en sí, y comienza a perfilar la psicología del magnate del petróleo. La guerra entre Gail y su suegro, entre Cincuanta y su mafioso contratador son dos caras de la misma moneda: los ricos siempre tienen el poder, los pobres parecen partir con la moral y las buenas intenciones. Toma y daca por ambas partes que dotan al argumento de una coherencia interna muy beneficiosa.

Ahora bien, Scott, compinchado con su guionista David Scarpa (habrá que leer la novela de John Pearson) no se olvida de darle un palo a los comunistas, de profundizar en el estereotipo del italiano (si es sureño con más motivo) corrupto, de mostrar como el huracanado poder de la prensa sensacionalista es capaz de convencer a la masa engañada, no a los que la manejan (aunque en ocasiones juegue en su contra). Ideas más o menos polémicas y discutibles que acaban conformando un relato algo tradicional, tanto en forma como en contenido, pero hermoso en la forma que propone su tesis: el precio de la felicidad y el dinero como vicio y prisión.


Esa es la máxima central, Paul Getty como persona que lucha por decidirse entre sus dos entes más queridos: el dólar y su nieto, dos cosas que pueden ser materiales o no, según se mire. La decisión parece estar tomada desde el principio, pero eso no impide que Paul Getty sea también la persona que sufra, que se de cuenta, cuando las ciruelas podridas de su árbol comienzan a quedar ocultas bajo tierra, que todo lo inmutable que lo rodeaba no hacía sino recordarle a ese nieto que un día tuvo, y que su codicia, su estúpida codicia, lo separo de él. Este análisis se basa siempre en la historia de ficción, no olvidemos que la película está basada en un acontecimiento real y que el perfil del magnate y sus motivos para no pagar el rescate pueden no ajustarse a lo que esta muestra.


Lo mejor: El confrontamiento entre Williams Plummer.
Lo peor: La muy innecesaria escena sangrienta, moralmente digna de supresión que empaña en parte un relato pulcro y poco sensacionalista.

Valoración: 7/10

Javier Haya

Tráiler


Mejor que: 'Marte' (2015)
Peor que: 'Blade Runner' (1982)

lunes, 29 de enero de 2018

Por mucho menos que todo el dinero del mundo

Hace un par de semanas, USA Today publicaba una información que volvía a poner la última película de Ridley Scott en el ojo del huracán: Mark Whalberg había cobrado 1'5 millones de dólares frente a los 10.000 dólares de su protagonista, Michelle Williams, por el mismo trabajo realizado. Si en noviembre 'Todo el dinero del mundo' (2017) se convirtió en noticia (tiempo antes de su estreno) por causas ajenas al producto, ahora lo vuelve a hacer por la hipocresía de su director.

   Fotograma de 'Todo el dinero del mundo', Scott debe sentirse como Williams en  esta imagen tras el         destape de la última polémica

El debate sobre si Kevin Spacey debía o no debía ser eliminado del reparto una vez se dieron a conocer las distintas denuncias contra el artista de New Jersey por acoso sexual admite varias posturas. La mía distingue entre la labor como actor y el comportamiento humano. Spacey es uno de los mejores actores de su generación, y eso es inmutable, aunque en su vida privada se dedicase a devorar bebés. Su vida delictiva es responsabilidad del fiscal y del poder judicial. Aunque es compresnsible que se relegue al temible Keyser Socer al ostracismo profesional como consecuencia de estas acusaciones, cómo ya hiciesen en 'House of Cards', nadie quiere trabajar con un pervertido que abusa de su posición de poder. Menos comprensible resulta que se le expulse una vez ya se ha grabado la película (es un concepto casi propio del universo Black Mirror, imagínense que en unos años en lugar de ver a Kevin Spacey veamos un borrón gris y una voz distorsionada en 'American Beuty' (1999) o en 'L.A Confidential' (1997)), sobre todo por los costes que esto implica.

Sobre los costes de producción precisamente deriva la segunda polémica. La elección en un primer momento valiente de Ridley Scott ha acarreado, finalmente, más abucheos que aplausos. Tras la sustitución de Spacey por Christopher Plumber (a simple vista mejor opción desde un primer momento, ya que parte con la edad del personaje que le toca encarnar, y porque el canadiense, casi nonagenario, está viviendo su época más fructífera en la gran pantalla), el director anunció que ningún miembro del antiguo reparto cobraría por repetir las escenas. Afirmación desmentida por las informaciones del USA Today.

   Caracterización de Kevin Spacey en 'Todo el dinero del mundo', quizás el escándalo protagonizado           estos últimos meses le haga envejecer tan rápido

En esta ocasión, peor le va a sentar el remedio que la enfermedad a Ridley Scott. El caballero de la corte de Isabel II no se ha comportado como tal, es más, la etiqueta de mentiroso difícilmente se la va a quitar de encima, como la de acosador Kevin Spacey, que por cierto, está ya en rehabilitación tratando su adicción al sexo. Sin embargo, esto no será tampoco impedimento para ir a ver la película, ni para menospreciarla. Película que tiene una pinta muy atractiva, y casi todos los ingredientes para tratarse de un buen thriller, a pesar de que Mark Whalberg forme parte del reparto.

Mark Whalberg, ese hombre que ha demostrado tener más dotes como sindicalista que como actor. Al igual que a mí (y a diferencia de Michelle Williams), a él no parecía importarle que Spacey saliese en la película, ventaja que tomó para condicionar su permanencia en el elenco a una mordida salarial que no le correspondía. Las amenazas parecieron surtir el efecto deseado, pero tras el destape del USA Today, la presión del movimiento Time's Up y de personalidades del mundo del cine como Jessica Chastain (una de las primeras en hacerse eco de la noticia), Whalberg ha tomado de su propia medicina y le ha tocado donar ese kilo y medio precisamente al movimiento Time's Up. Lo más curioso de todo  es que ambos actores están representados por la misma agencia: William Morris Endeavor Enterntainment.

Más de uno apuntaba por ahí que si hay un actor que merece ser mileurista, ese era precisamente Mark Whalberg. Pero como se dedica a hacer blocksbusters de medio pelo como 'Transformers: El último caballero' (2017) o 'Día de patriotas' (2016), resulta que es uno de los mejores pagados de la industria, que como dijo Lauren Bacall: "Es una mierda".  Pero hablemos de cine, no del mercado. Por lo que respecta a uno y otro, Michelle Williams hizo llorar hace poco a más de uno (un servidor se incluye) con su interpretación en 'Manchester frente al mar' (2016),  y la otra cinta en la que apareció el año pasado, 'Certain Women', apenas exhibida en nuestro país, es un relato de historias cruzadas sobre mujeres trabajadores bello y desolador, otra gran demostración de buen cine de la directora indie Kelly Reichardt. Mientras que la única aparición significativa que recuerdo de Whalberg en un film de mi agrado (lamento que 'Infiltrados' (2006) me parezca una obra sobrevaloradísima donde Scorsese nos cuenta por enésima vez la misma historia ya gastada y artificiosa) es 'The Fighter' (2010); película de David O.Rusell en la que un protagonista Whalberg se queda sin protagonismo por culpa de dos magníficos secundarios:  un moscardón anoréxico aunque energético que no para de revolotear al rededor de la pantalla llamado Cristian Bale y una majestuosa Melissa Leo, de hecho, al salir del cine da la sensación que el director le ha dedicado demasiado tiempo al personaje equivocado. 

Ya la forma en la que cada uno llegó a ser estrella de cine dice mucho. Whalberg era un pijo gamberro con un cuerpo bonito que se dedicaba a rapear sin camiseta y a ganar pastizales como modelo de gayumbos. Diré más, hasta hace poco pensaba que Whalberg era de esos luchadores de la WWE reciclados al celudoide como Dave Bautista o Dwayne Johnson (perdonen mi ignorancia), quizás la culpa sea de David O. Rusell o quizás de su medio registro actoral: al menos The Rock tiene carisma. 
Williams se emancipó con quince años para poder alcanzar una meta: dedicarse a la actuación. Williams es de las que ha hecho más teatro que publicidad. 

Menos mal, que al final el dinero no lo es todo en este mundo. Y sinceramente espero que 'Todo el dinero del mundo' me fascine. Mientras esperamos, les dejo con este magnífico videoclip de Whalberg cuando se hacía llamar Marky Mark. E



Javier Haya

miércoles, 5 de julio de 2017

Tráiler de 'El Gran Showman' con Hugh Jackman

'El Gran Showman' es un audaz y original musical que celebra el nacimiento de la industria del espectáculo y la sensación de asombro que nos domina cuando los sueños se hacen realidad inspirado en la ambición y la imaginación de P.T. Barnum, "El Gran Showman" narra la historia de un visionario que salió de la nada para crear un fascinante espectáculo que se convirtió en una sensación mundial.


'El Gran Showman' está dirigido por un realizador novel y apasionante, Michael Gracey, con canciones de los ganadores del Premio de la Academia Benj Pasek y Justin Paul (La La Land, 2016), e interpretado por el candidato al Premio de la Academia Hugh Jackman, acompañado por Michelle Willians, Zendaya, Zac Efron y Rebeca Ferguson. La película se estrenará el 29 de diciembre de 2017. Os dejamos con el tráiler:


miércoles, 19 de abril de 2017

Crítica de 'Manchester frente al mar'; la crudeza de una realidad sin filtros

La nueva cinta de Kenneth Lonergan, estrenada unos meses atrás, consiguió ganarse un merecido hueco entre las grandes apuestas, a pesar de tener un ineludible corte de película independiente. El tercer largometraje del director catapultó su nombre a las más altas esferas hollywoodienses, pues sus dos anteriores trabajos, a pesar de contar con nombres de peso en su reparto, pasaron sin pena ni gloria, cosechando críticas dispares y sin llegar a calar en el público.


Con ‘Manchester frente al mar’ Lonergan apostó fuertemente, e indudablemente ganó. El filme nos trae a primer plano a un Casey Affleck que realiza la mejor actuación de su carrera. Bien es sabido que es, de largo, mejor actor que su hermano, quien funciona mucho mejor detrás de las cámaras, pero por si quedaba alguna duda, la estatuilla que le mereció este papel las despejó completamente.


Esta es una historia profundamente dramática, una tragedia moderna revestida de los marítimos tonos azulados que serán el panorama de fondo de la trama. El potente tráiler, en el que se incrustaban todas las críticas triunfales de la prensa para dar mayor veracidad del contenido, ambientado con el tema de Matthey Perryman Jones, Land of the living, ya nos acercaba a la realidad de la que después podríamos ser testigos en la sala. Bien es cierto que hubo un importante cambio: la canción, y el acertado montaje, daban a entender que la cinta gozaría de cierta espectacularidad emocional que nos llegaría a través del audiovisual; cuando visionamos la película esto cambia, pues vemos sobriedad, normalización en cada una de las acciones y sucesos y esto, lejos de ser una contrariedad, se erige como un acierto.


El director parece rehuir la mencionada espectacularidad; no hay exageraciones teatrales, no hay una épica banda sonora de fondo realzando el dramatismo de lo que se nos cuenta, no. Lo que vemos es tan cotidiano, tan exento de edulcoración, que resulta de un dramatismo abrumador y exorbitante. Esta realidad exhibida sin filtro alguno es la que nos llega y nos golpea sin que apenas nos percatemos. Escenas que exudan una desgarradora crudeza, una violencia trágica y unas emociones que nos harán sentir en la piel del protagonista, algo que nadie, en su sano juicio, desearía experimentar jamás.


La historia parece querer narrarnos cómo Lee Chandler (Casey Affleck), deberá hacerse cargo de la tutela de su sobrino tras el repentino fallecimiento de su hermano. Una trama que nos acerca la adaptación, la superación y la compenetración entre el joven y su tío, ahora tutor legal. Ambos personajes parecen esconder sus sentimientos, rehuyendo el exhibirlos ante el otro, normalizando una situación que, evidentemente, les estará carcomiendo por dentro. La única duda que nos queda, más en referencia a Lee que con para su sobrino, es qué rondará en la mente de este frío e ido personaje.

Para seguir comentando los aspectos de la trama, advertir previamente que el presente párrafo contiene importantes spoilers. Dicho esto, el espectador se percata, avanzada la cinta, de que aquello de lo que realmente trata la película se nos está dando, gota a gota, en forma de historia encubierta, que sale a relucir en el momento oportuno. Sabemos que Lee mantuvo una relación amorosa que ya murió, pero lo que se nos estaba ocultando es que la pareja se disolvió a raíz de un terrible suceso: a causa de un error de Lee, se provocó un incendio en su hogar que se cobró la vida de sus tres hijos. De esto trata realmente la película, de cómo superar un golpe tan tremendo, de cómo un ser humano queda completamente vacío, prácticamente incapaz de experimentar en adelante sentimiento o emoción alguna que no estén impregnados de dolor y sufrimiento. Una vida que se apaga, que pierde los colores que la hicieron brillar, una existencia que carece razón de ser. Una historia de pérdida, de superación, narrada a través de dos historias, pero cuyo mayor y abismal peso radica en esta segunda, en la que cambió a Lee para siempre.


Todo un lujo de interpretaciones por parte de un reparto (que completan, principalmente, Michelle Williams, Kyle Chandler y Lucas Hedges) que, más que cumplir sobradamente, consigue brillar en esta cinta en la que, como comentábamos, se le extirparon todos los tintes de espectacularidad para dejar, como resultado, una realidad tal cual podría ser vivida por cada uno de los espectadores, otorgándole ese estilo de película independiente que, ni aun así, pudo evitar ser un éxito de la crítica y adentrarse en los Oscar para dejar una profunda huella, alzándose, además de con la estatuilla a mejor actor de reparto, con la de mejor guión original. Una cinta que han tildado de obra maestra y que, en varios aspectos, bien podría serlo. 

Valoración: 9 / 10

Lo mejor: el guión, las interpretaciones, el desarrollo de la trama y el estilo empleado.

Lo peor: prácticamente nada. Por decir algo, que no haya mayor fuerza en algunas escenas. 


Trailer:



Sinopsis:

Lee Chandler (Casey Affleck) es un solitario encargado de mantenimiento de edificios de Boston que se ve obligado a regresar a su pequeño pueblo natal tras enterarse de que su hermano Joe ha fallecido. Allí se encuentra con su sobrino de 16 años, del que tendrá que hacerse cargo. De pronto, Lee se verá obligado a enfrentarse a un pasado trágico que le llevó a separarse de su esposa Randi (Michelle Williams) y de la comunidad en la que nació y creció.
 
 
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