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sábado, 23 de enero de 2021

Crítica 'Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón', un bolero muy punk

'Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón' es considerada la primera película de Pedro Almodóvar, aunque antes ya había realizado algunos cortometrajes y un largometraje en super 8, es en esta película cuando pasa al terreno profesional. 

Surge en plena efervescencia del Madrid de los 80, lo que marcará el tono de la película, reflejando todo lo que ocurría durante la movida madrileña, casi como una radiografía documental. Las drogas, el desprecio por la autoridad, los grupos punk, el sadomasoquismo, la homosexualidad, la violencia, son elementos que se van a hacer muy presentes a lo largo de la película y que formaban parte de este periodo que ponía punto y final al régimen dictatorial que se había vivido hasta entonces.

Ahora la gente es libre, sin remilgos, y tiene el impulso de mostrarlo en cada instante, así lo hace Pedro Almodóvar con 'Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón'.

En algunas ocasiones Pedro Almodóvar a declarado que sus películas son como boleros, hablan de los sentimientos, dicen la verdad de la vida, hablan del amor y del desengaño, como ocurre exactamente en 'Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón' pero envuelta con la ideología punk, la agresividad, la corrosividad social, la liberación de las imposiciones.

En realidad la película transmite y representa la alegría de vivir, el amor, el sentimiento más dulce, pero con la acidez de un humor que nunca antes se ha vuelto a ver en Pedro Almodóvar, con un estilo transgresor y grosero consecuencia del humilde presupuesto económico con el que ha contado el director manchego. 

Aunque se trata de una película irreconocible con respecto al resto de su filmografía también presenta puntos en común con las películas que más éxitos le han otorgado. A parte de los enredos amorosos, el sentido surrealista vinculado con Buñuel, el estilo de cine B o el contrapunto musical, entre otros, el elemento más plausible es el de las interpretaciones femeninas

Siempre se ha dicho que el secreto de Almodóvar es conocer como se sienten las mujeres, la representación de la figura femenina con personajes memorables. En esta ocasión podemos apreciar a una jovencisima Alaska que aunque su actuación no es la mejor, sí lo es la energía que desprende, así como la relación que existe entre los personajes de Bom (Alaska) y Luci (Eva Siva). Pero sin lugar a duda, el personaje que se convierte en una completa estrella, y que repetirá y repetirá, a lo largo de la carrera de Almodóvar convirtiéndose en su actriz predilecta, es Carmen Maura que interpreta al personaje de Pepi. 


'Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón' puede presentar algunos elementos provocativos, con un estilo grosero y radical pero en realidad estamos ante una de las películas de amor, pero sobre todo de amistad, más destacables en la carrera de Pedro Almodóvar.

Lo mejor: Su carácter punk con la mezcla del melodrama, el amor y la amistad. 

Lo peor: Que Pedro Almodóvar se fuera desvinculando a lo largo de su carrera de este estilo punk. 

Nota: 8/10

Tráiler:


domingo, 31 de julio de 2016

'Green room', ruina gris

A muchos sorprendió Jeremy Saulnier con su segundo largometraje, 'Blue Ruin' (2013), un thriller vengativo de una elegancia y cuidado espectaculares. Soy uno de esos muchos que, con cierto mosqueo por el poco ruido que hizo en salas una obra de tanta calidad, esperaba impaciente otro trabajo de Saulnier. Mi espera terminó con el estreno de 'Green room', otro thriller -menos brillante- que se decanta más por el contenido gore y el terror psicológico. Lástima que no pueda reivindicar a este interesante director de la misma forma que habría hecho el año pasado.

Rockeros, skinheads y algún que otro pitbull son los protagonistas de esta pesadilla cinematográfica cuyos ingredientes son  -cómo no- la violencia, la sangre, la música punk, el miedo y una larga cadena de crímenes.

Con el actor de culto Patrick Stewart en la cabeza del reparto como líder de la panda de neonazis descontrolados, creyentes de la posesión del poder que les permite destruir todo aquello que les incordia. Las víctimas indirectas son un grupo de música punk testigos de un vil asesinato,  Darcy, el personaje de Stewart, no desea incriminación alguna a las autoridades y se servirá de todos sus secuaces para evitar que así sea.


'Blue Ruin' combinaba las escenas de tensión con la nostalgia que desprendía Macon Blair, con imágenes de las playas de Virginia y muchos momentos de transición. Esa aura de belleza y dolor es suprimida por Saulnier, que prefiere esta vez atar al espectador a la butaca a base de una saturación de suspense, el entrar y salir de los camerinos dura demasiado.

El director aplica a la película el mismo ritmo que la música que interpretan Anton Yelchin y compañía: muchos gritos y ningún silencio, es música que puede entretener y sorprender, pero no la veo capaz de emocionar, de recorrer profundos laberintos, todo se queda en la superficie. Golpes y vísceras.


Y sin embargo, la película tiene alma, empapa al que esta al otro lado de la pantalla de un miedo racional: ¿quién está a salvo si un rebaño de radicales se cruza en su camino?¿Cómo controlar a personas que apoyan, por uno u otro motivo, semejantes ideas? A pesar del borreguismo de los neonazis, se advierten diferentes posturas y pensamientos entre los miembros, hasta los grupos aparentemente más cohesionados sufren escisiones: los celos, la traición, la duda son factores decisivos, de vida o muerte, en situaciones extremas como la que relata la película, y eso, Jeremy Saulnier sabe mostrarlo a la perfección.

Aun siendo personajes superficiales, se advierte una variedad entre los diversos, y al clima de violencia se le suma un ambiente muy oscuro bien construido en el garito de skinheads. Es difícil advertir lagunas en este thriller construido con repaso y sentido. Eso sí, no tiene la estética ni los criterios temáticos propios del neo-noir como 'Blue Ruin', sino más bien la forma de una pesadilla gris, un desastre de anécdota, una ruina. Se trata más bien de noventa minutos sobre la lucha por la supervivencia y el miedo a la represalia que acaba con infinidad de golpes, heridas, cabreos y algún ligero giro inesperado de última hora, propio de las películas de suspense, pero que no sorprende gran cosa.


Lo mejor: Voy a serle fiel, Macon Bair.
Lo peor: Que tras 'Blue Ruin', no satisface las expectativas.

Valoración: 6/10

Javier Haya

Tráiler

Sinopsis
Tras presenciar un asesinato en un bar, los miembros de una banda de música punk son encerrados en una habitación del local por los autores del homicidio: una pandilla aterradora de neonazis que reivindican la supremacía blanca. Su líder es el dueño del bar (Patrick Stewart), un tipo que no quiere dejar testigos de lo sucedido.
 
 
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