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viernes, 6 de octubre de 2017

'Una verdad muy incómoda: Ahora o Nunca', está advertido señor Trump

Antes de meternos en materia tenemos que dar las gracias a Ecoembes y Paramount Pictures, por organizar la premiere en los Cines Capitol de Madrid del documental de Al Gore 'Una verdad muy incómoda: Ahora o Nunca' e invitarnos a cubrir el evento. Dentro de unos días veréis en nuestro canal de Youtube el reportaje de esta cita medioambiental.


Diez años después de que se estrenara la primera parte de este documental, que narra la lucha contra el cambio climático del ex vicepresidente estadounidense Al Gore, llega a nuestro país su segunda parte, con el objetivo de volver a agitar conciencias y difundir el problema que supone para nuestro planeta el calentamiento global. El cambio climático es un problema que nos afecta a todos y gracias a pequeños gestos ciudadanos, como el reciclaje, podemos ponerle freno.


El documental muestra momentos aterradores, como explosiones de icebergs por las altas temperaturas o inundaciones sobrecogedoras, e incluso nos explica cómo el cambio climático puede dar pie a las guerras actuales. Todo esto mezclado con varias conferencias de Al Gore y gráficas interactivas, que harán que el documental sea menos ameno, pero también ayudarán a concienciar a gran parte de los espectadores de lo que está pasando en nuestro mundo.


Los líderes de los países deberían escuchar a los científicos, pero los ignoran. Aquí y ahora, solo pueden actuar los ciudadanos. Las personas tienen que salir a las calles, tienen que incomodar a los de arriba porque si no nos quedaremos con que "El cambio climático es un invento de los chinos", dicho por el todopoderoso Donald Trump. Huracanes, tifones, terremotos, grandes peces nadando por las calles de Miami, ningún país está a salvo. La madre naturaleza nos está dando más señales que nunca pero parece que estamos retrocediendo.


Es un documental de obligado visionado, por todos los valores morales y ecológicos que transmite. Se echa en falta alguna imagen de cómo otros seres vivos también están sufriendo en nuestro planeta, como pueden ser los osos polares que tan bien se ven reflejados en 'Tierra, la película de nuestro planeta' (2007). Al Gore tiene más protagonismo en esta segunda película, es una figura respetada en lo que al medio ambiente se refiere.. Gracias a ello puede ayudar a mejorar el planeta con propuestas en la India y otros países que necesitan financiación. También da a pensar que este exceso de protagonismo se debe a que quiere presentarse a presidente de los Estados Unidos, pero eso está por ver.


Hay toques de humor a pesar del tema tan crudo del que se habla para intentar atrapar al espectador y que sea más agradable de digerir. Será difícil que mucha gente abra los ojos porque no llega a impactar demasiado, ya que técnicamente es un documental que no innova. Tal vez en la tercera parte, dentro de otros 10 años, Al Gore se fije en los documentales de Michael Moore e intente llegar de una manera más amenazante todavía al espectador. En definitiva, 100 minutos para concienciar a todo habitante de la Tierra de que tenemos que hacer algo urgente por la naturaleza y convencer a los presidentes de esta verdad tan incómoda. 

Lo mejor: La crítica a los líderes y las imágenes impactantes.

Lo peor: El exceso de protagonismo de Al Gore.

Valoración: 7 sobre 10



Igual que: 'Before the Flood' (2016)

Peor que: 'Tierra, la película de nuestro planeta' (2017)

sábado, 17 de junio de 2017

Crítica de 'The Son' el western de la América del S.XX y del SXXI


Desconoczo el motivo por el cual la miniserie 'The Son' producida por AMC -la misma que 'Breaking Bad' (2008) y 'Mad Men' (2007)- lleva este nombre por título. Quizás porque este western de diez capítulos que relata como se construyo la América de principios de S.XX mantiene similitudes con la América de principios de S.XXI. Si Donald Trump escribió el libro 'El arte de negociar' , el novelista Philipp Meyer ha escrito la novela, en que se cimienta 'The Son', sobre como el ser humano se corrompe por el poder. Un western de masacres contra indios nativos y mejicanos en el Texas que Trump vería como referente.


Un western moderno -no van a caballo sino en coche y se busca el petróleo y no oro- que expone el ascenso al poder de Eli McCullough (Pierce Brosnan), patriarca de una de las familias más ricas de Texas que primero convivió con los indios comanches, verdugos de su familia. Y es a partir de estos dos hechos que se desarrolla la historia durante los diez capítulos que dan vida a 'The Son'. La serie parte con la intención de contar como el joven y de espíritu inocente, Eli McCullough, se convierte en un adulto terrateniente sin escrúpulos movido por el poder, intención que no se logra del todo debido al evidente elipses con el que parte la serie. La construcción de las dos historias paralelas es un gran acierto pero carece del nexo que las una. Se pretende plasmar como el joven McCullough, que rodeado de indios comanches muestra su cara más humana, simpática e inocente, se convierte en el adulto McCollough que lidera a colonos americanos que se visten para mancharse de sangre a base de pistolas listas para disparar, de un plumazo. Pero faltan argumentos para mostrar ese cambio de actitud. 'The Son' se centra más en la  ascensión al poder de McCullough y en como ya esta podrida su ética y su moral y no en el porque se adopta esta actitud despiadada por primera vez. Una cuestión que puede etiquetar a 'The Son' de pretenciosa al querer ser una propuesta introspectiva sobre los limites morales del ser humano sin acabar de ahondar en ellos, mostrando solo el resultado final y no el germen de la malicia. Se puede entender que esa semilla radica en la comunidad que rodea al personaje, pero son suposiciones que discurren en el espectador. Demasiado abierto a suposiciones siendo este tema el objeto principal de la serie.


A nivel de tramas la serie se desenvuelve con soltura consiguiendo no perder el interés. Destaca sobretodo la trama del joven McCullough relacionándose con los comanches, una trama que sin llegar a ser considerada costumbrista, se asemeja, y muestra la cultura del pueblo comanche. Más allá de su intención de mostrar los hábitos de los indios se plantea una nueva visión alejada de la del colono. Donde el 'enemigo' no es el indio sino el colono americano que se adueña de las tierras. Una trama combinada con la de McCullough adulto en que se cambian los roles ya que, al igual que en la América de Trump, el enemigo es el individuo mejicano al que hay que echarle de las tierras. Siendo esta la trama contra los mejicanos, en la que Pierce Brosnan es el gran protagonista, ya que lidera como patriarca de los McCullough el ataque contra mejicanos por codicia y poder. Y el problema no radica en que Brosnan participe en la serie sino que el desarrollo de los personajes solo sea visible en él y en su hijo. Eli McCullough y su hijo menor son los únicos personajes, por los que los guionistas han tenido cura de hacer visible un desarrollo emocional, pero como se ha comentado anteriormente sin lograr satisfacer la premisa de la serie. Un error que se paga caro, ya que un estupendo Carlos Bardem se presenta desaprovechado al concluir la serie.
'The Son' nunca sera considerada una gran serie, solamente se pude definir como interesante y entretenida lo que no le quita valor. Quizás destaca más por su idiosincrasia histórica que no por su condición artística. Su único error es pretender narrar motivaciones morales y humanas que no acaban de concretarse de forma concreta.

Lo mejor: Que en ningún momento te llegas a aburrir.

Lo peor: Que no queda claro el porque de ese cambio en el protagonista.

Nota: 6/10


Trailer:

lunes, 12 de diciembre de 2016

Entrevista a Carlos Madrid, director de La Cabina

En 2008 se celebró la primera edición de La Cabina, el único festival internacional de cine en el mundo dedicado exclusivamente al mediometrajes. Carlos Madrid, su fundador y director, lleva casi una década reivindicando este formato de cine olvidado, películas de entre 30 y 60 minutos sin cabida entre los circuitos comerciales. Nueve ediciones han sido suficientes para consolidar el festival y convertirlo en una de las citas culturales más importantes de la ciudad de Valencia. El mediometraje ha demostrado poseer todas las virtudes del cine: su encanto, su emoción, su magia.

Pregunta: Sueles decir que La Cabina está creciendo poco a poco, ¿es realmente así? Este año habéis pasado de 6000 a más de 8000 espectadores.
Hemos crecido despacio hasta este año, la inauguración en el Palau de les Arts Reina Sofía ha sido un impulso importante, a raíz de ella mucha gente se acercó al festival y descubrió que esto del mediometraje no es nada raro.
Además del fantástico trabajo del equipo de comunicación y producción, cuyos resultados y logros se arrastran edición tras edición.
P: ¿Los medios de comunicación nacionales han contribuido al aumento del público y al crecimiento de La Cabina?
Los medios españoles se hacen bastante eco de La Cabina, pero no el suficiente. A nivel nacional únicamente ‘Dias de cine’ en la 2 de TVE y de manera más profunda ‘El séptimo vicio’ de Radio 3 han hecho una cobertura del festival.
 P: E internacionalmente, ¿qué prestigio crees que tiene La Cabina?
¡Uf! Es difícil saber nuestro impacto fuera de España. Sí que podemos decir que grandes festivales como el de Clermont o la Berlinale saben de nuestra existencia, y en las productoras de toda Europa somos conocidos. Aunque lo que más me alegra saber es que muchos de los directores que traemos confiesan con sinceridad conocer La Cabina antes de ser seleccionados, ya sea por su círculo de colegas de profesión o por otros artistas coetáneos de sus países de origen que han proyectado sus mediometrajes aquí.
P: Eso explica que la mayoría de los autores vengan a Valencia a presentar sus obras.
Sí. Ellos vienen encantados, y la mayoría se lo pasa muy bien. Además suele tratarse de gente joven, artistas de entre 30 y 40 años que están por primera vez en la ciudad. 
P: ¿No te entra el gusanillo de hacer cine al ver a tanta gente joven presentando con orgullo sus obras? ¿Nunca te has planteado participar con un mediometraje?
De vez en cuando participo en algún que otro rodaje; hace años escribí junto a un amigo un par de cortos que rodamos, pero dirigir cualquier película es mucha responsabilidad. Cuando descubrí en su día el mundo de la programación cultural decidí quedarme en él. Además, el festival está creciendo y cada vez me lleva más tiempo, ya sólo pienso en eso. Y obviamente, si participara no podría hacerlo en la Cabina.
    (Carlos Madrid)
P: ¿Con qué mediometraje de esta edición te quedas?
Supongo que con ‘Cariño’ de ­­­­Sebastian Schimdl. Ahora lo puedo decir, cuando me hacían esta pregunta durante el festival me negaba a contestar.
‘Cariño’ es un mediometraje que trata con gran sensibilidad el último fin de semana de una pareja que va a separarse, tiene el acierto de dar con situaciones paradójicas pero reales. También tiene un gran guión, de hecho ha ganado el Premio al Mejor Guión.
P: ‘The art of the deal’ fue uno de los mediometrajes que más dio que hablar durante el festival, se trata de una parodia de Donald Trump interpretada por Johnny Depp, ¿qué pensaste el día después de proyectarla cuando Trump ganó las elecciones americanas?
Somos afortunados de haber hecho el estreno mundial de esta película, pero deberían haberla proyectado con anterioridad en las salas americanas para que sus ciudadanos se diesen cuenta que clase de tipo han elegido como presidente. Las elecciones en Estados Unidos se suelen decidir por unos cientos de votos, ‘The art of the deal’ podría haber decantado la balanza hacia el otro lado. Aun así hay que darle sus cien días de confianza a Trump, su oportunidad, como a todos.
P: Y aquéllos que no hayamos aprovechado la oportunidad de disfrutar de todas las obras que nos hubiese gustado, ¿existe alguna forma de que podamos verlas?
Nosotros no tenemos la capacidad legal de mostrarlos más allá del festival o de las fiestas que organizamos con proyecciones. Podríamos hacerlo si comprásemos los derechos, pero eso le corresponde a otras entidades, lo nuestro es organizar el festival.
P: ¿De quién es la responsabilidad entonces? ¿Qué debería cambiar en España para que el mediometraje gozase de más repercusión como en otros países de Europa?
Lo primero que debería ocurrir es que los programadores de televisión -a los que invitamos todos los años- vengan al festival, y luego ya decidan si nuestros contenidos merecen o no la pena, entre ellos la futura Canal 9.
Las distribuidoras también podrían facilitarle la faena al programador empaquetando estos mediometrajes para su compra por parte de las televisiones. Los contenidos individuales no se compran de manera suelta sino en paquetes, más allá de países como en Francia donde la sensibilidad hacia el arte en general es mayor. Aquí, las sobremesas de TVE están plagadas de telefilms alemanes.
Pero esto, aunque chocante y triste, es natural, ¿qué podemos esperar de un país que no tiene un ministerio específico de cultura? Tampoco tenemos una conselleria dedicada exclusivamente a fomentar y preservar la cultura valenciana. Si hubiera una sola institución fuerte con presupuesto en España dedicada a la cultura, esta tendría una identidad propia importante. Pero para eso falta mucho.
P: Bueno, ¿y tenéis alguna sorpresa preparada para la X edición de La Cabina?
Sí puedo anunciar ya que haremos una exposición con los carteles de las diez ediciones, pero no hay nada más pensado. Ahora toca descansar.

Javier Haya
 
 
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