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Mostrando entradas con la etiqueta Nicole Kidman. Mostrar todas las entradas
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domingo, 16 de enero de 2022

Tráiler de 'El hombre del Norte'

El aclamado director Robert Eggers ('La bruja', 2015) escribe y dirige 'El hombre del Norte', protagonizada por Alexander Skarsgård, Anya Taylor-Joy, Nicole Kidman, Ethan Hawke, Willem Dafoe y Björ. Estamos ante un thriller épico de venganza que sigue a un príncipe vikingo en su búsqueda de justicia por el asesinato de su padre. 


'El hombre del Norte' se estrena el próximo 22 de abril en cines. Ahora os dejamos con su tráiler:


martes, 17 de agosto de 2021

'Nine Perfect Strangers', la nueva serie de Nicole Kidman

Amazon Prime Video estrena este viernes 20 de agosto la serie 'Nine Perfect Strangers'. Basada en el bestseller de The New York Times de la autora australiana Liane Moriarty, la serie está producida por los equipos responsables de 'Big Little Lies' (2017-2019) y 'The Undoing' (2020) y está protagonizada por Nicole Kidman y Melissa McCarthy en su primer proyecto juntas. 


Rodada en Australia, la serie está ambientada en un exclusivo centro de salud y bienestar que promete la recuperación y transformación y en el que nueve estresados urbanitas intentan emprender el camino hacia una forma de vida mejor. La directora del complejo, Masha (Kidman), los vigila durante los 10 días de retiro con la misión de revitalizar sus mentes y cuerpos agotados. Sin embargo, estos 9 desconocidos no tienen ni idea de lo que les espera. Los primeros 3 episodios de 'Nine Perfect Strangers' estarán disponibles el 20 de agosto en Amazon Prime Video, con nuevos episodios disponibles cada semana. 


viernes, 18 de octubre de 2019

Tráiler de 'El escándalo (Bombshell)', un reparto de lujo para la recta final de los Oscars

Jay Roach ('Trumbo. La lista negra de Hollywood', 2015) dirige 'El escándalo (Bombshell)', otra película basada en hechos reales y esta vez con un caso muy actual y controvertido. Con la ayuda del guionista Charles Randolph ('La gran apuesta', 2015), el próximo estreno se centra en las acusaciones de acoso sexual al que fuese el director de Fox News, Roger Ailes.


Lo más sorprendente de la película, que se estrenará en España en febrero de 2020, es su trío protagonista: Charlize Theron, Nicole Kidman y Margot Robbie. Un reparto de escándalo (nunca mejor dicho) y un tráiler donde nos deja claro que las actuaciones apuntan muy alto en los próximos premios de la Academia. "Alguien tiene que indignarse", como dice el personaje de Kidman, y nosotros ya estamos deseando verlas guerrear.



Nicolás de Benito

viernes, 9 de agosto de 2019

Crítica (sin spoilers) de la 2º temporada de 'Big Little Lies', Meryl Streep al rescate

Una de las series más aclamadas por la crítica y la prensa vuelve a su plataforma de origen, HBO, con una segunda parte que ha dado otra vez de qué hablar. La multipremiada 'Big Little Lies' de 2017 fue renovada bajo evidentes presiones mediáticas para ofrecer ahora un producto cuestionable, estirado, con muchas luces pero también algunas sombras


¿Debió haber una segunda temporada? La respuesta corta es no. Técnicamente, la historia que creó David E. Kelley basándose en la novela de Liane Moriarty estaba pensada para ser cerrada a cal y canto cuando se descubriese quién había matado y por qué se hizo. Pero el final que dirigió Jean-Marc Vallée, quien nos descubrió y selló la historia de 'Heridas Abiertas' un año más tarde, se interpretó como un desenlace abierto del que se podía sacar mucho más jugo... y pasta.

Andrea Arnold ('Fish Tank', 2009) se puso a lo mandos para dirigir al elenco de estrellas femeninas en esta continuación de los acontecimientos. Y volvieron las polémicas: escenas muy caras, exceso de editores, cambios de guion y corrección del tono, etc. De seguro no fue un trabajo fácil para la talentosa directora, pero creo que, a grandes rasgos, el esfuerzo sí valió la pena.


Diría que casi todo el mérito de esta segunda parte se lo lleva la mera presencia del personaje que hace Meryl Streep. Suegras irritantes las encontramos en nuestro día a día, pero la inquina que nos transmite la antipática Mary Louise solo podía ser fruto de la oscarizada Streep y de su talento sin parangón. El mano a mano con el personaje de Nicole Kidman y sus amigas ofrece momentos televisivos exquisitos, sobre todo las que ocurren con la orgullosa Madeline de Reese Witherspoon, y eleva el nivel de diálogo a una altura que parecía que no se fuese a superar en su primera temporada.

Esos momentos de tensión, visualmente graciosas e irritantes a la vez, son de lo mejor de esta temporada que, no obstante, empieza a acentuar sus irregularidades cuando llegamos al (nuevo) final. El tratamiento de las relaciones, en su mayoría tóxicas, de las protagonistas con sus maridos son, aunque bien representadas y diferenciadas, carentes de interés. Las subtramas refuerzan las personalidades variopintas de este grupo de amigas, pero no dejan de ser algunas de ellas estereotipadas y sin ápice de originalidad.


Solo hay que ver cómo la mayoría del público rescata los memes de algunos fuera de tono de personajes como el que hace Laura Dern, pero no se profundiza en las emociones de esta ricachona en bancarrota porque la directora no ha querido o no ha podido hacerlo. Sin duda llegan a ser entretenidos los encontronazos y las disputas, sin embargo, la gravedad de lo que se trata pedía un tono tal vez más oscuro y emocionante

Y aun con todo el caos, y una resolución final algo tramposa y floja, 'Big Little Lies' es un canto a la amistad y todo lo que conlleva y una perseverante mirada a la toxicidad del enamoramiento. Sin ser perversa o extravagante, consigue ser una serie muy recomendable con un elenco de actrices que hacen maravillas cuando se juntan.


Lo mejor: Meryl Streep te saca de tus casillas y es genial.

Lo peor: No es una trama de puzzle. El interés por algunos personajes se pierde.

Valoración: 8/10


Tráiler:



Te gustará si viste: 'Heridas abiertas'

viernes, 5 de abril de 2019

Crítica de 'Identidad borrada', el miedo a cambiar

Joel Edgerton ('El Regalo', 2015) dirige su segunda película, 'Identidad Borrada', una adaptación de las memorias de Garrard Conley y su terrible experiencia tras pasar por una terapia de conversión donde se "reconduce" a los gays.



Perturbador. Es la primera palabra que me viene a la mente cuando veo el semblante de Joel Edgerton. Colocarle esa etiqueta no me posiciona ni me deja de influir en su obra; puesto que el actor y ahora director australiano se hizo famoso por interpretar personajes risueños e incluso adorables, como su debut en la serie de éxito 'The Secret Life of Us' o en la reciente 'Loving' (2016), quiero creer que su inquietante rostro de ojos hundidos sirve para expresar emociones bonitas y esperanzadoras.


Pero seguramente fue desde que vi su magnífica ópera prima 'El Regalo', el cual también protagoniza, que cada vez que sale su figura a escena me pone los pelos de punta. Tal vez fuese esa turbadora historia de escalofriante final lo que me hizo respetar la inverosimilitud de la estrella australiana; ahora, con esta rendida perturbación me aventuré a ver su nueva película de, eso sí, aparente distensión en la carga dramática. 


La historia del joven Jared en 'Identidad borrada' es en gran medida estremecedora, quitando a homófobos y protestantes radicales que podrían considerar a día de hoy de algo normal esto de "curar a los gays". Para el resto del planeta el corazón se nos encogerá cuando veamos entrar al chico a este centro de internamiento como si de un loco a una clínica psiquiátrica se tratase.

La banda sonora, los rostros apagados de los reclusos (de los que destacan Xavier Dolan y Troye Sivan, iconos LGTB de las nuevas generaciones) y la prepotencia de los dirigentes del lugar comandado e interpretado por el señor Edgerton (quién si no) y respaldado por, ojo a esto, el bajista de los "Red Hot Chili Peppers", Flea, es poco comparado con el dramatismo que se cuece fuera de todo esto, sitio al que Jared recurre para escapar del lavado de cabeza y así buscarse en sus recuerdos amargos.


Con estos elementos era pan comido capturar bien toda esta conciencia que empieza a tener el protagonista sobre que algo iba mal. Lo realmente emocionante es cómo la película consigue trasladarte el sentimiento de lucha y arrepentimiento que culmina en un clímax muy poderoso que te hace cerrar el puño y casi gritarle a la pantalla.

Y es aquí además cuando se producen dos de los momentos más importantes de la cinta, que tienen que ver con la familia. Primero es esa evolución y esa conexión madre-hijo donde Nicole Kidman lo hace a la perfección, y después está la escena en el que el personaje de Lucas Hedges, con más razón que un santo, le dice al de Russell Crowe que quizás el que tiene que cambiar es él, el padre, quien ni siquiera puede decir ni una sola palabra.


'Identidad borrada' es fulminante en su mensaje de concienciación, pero lo es más enérgico en dirección de actores y tratamiento del tensiómetro, algo de lo que se ha hecho experto Joel Edgerton en tan solo dos películas. Seguramente una puesta en escena más atrevida y un ensañamiento mayor en el guion podría haber elevado la película a la categoría de obra maestra, pero en todo caso sigue siendo un asombroso y emocionante relato que la gente debe conocer.

Lo mejor: El casting y la dirección de actores es impecable.

Lo peor: Se esperaba más nervio de un director que sobrecogió a todos con 'El Regalo'

Valoración: 9'5/10


Tráiler:



Te gustará si viste: 'El Regalo' (2015), la ópera prima de Joel Edgerton

martes, 6 de noviembre de 2018

Tráiler de 'Boy Erased'

Nicole Kidman ha vuelto a la gran pantalla con un filme, cuanto menos, polémico. En este caso, acompañado de Lucas Hedges, conocido por películas tan destacadas como 'El gran hotel Budapest' (2014) o 'Manchester frente al mar' (2016)  se dispondrán a tratar el tema de la homosexualidad desde el punto de vista de una parte de la sociedad que todavía se niega a verlo como algo normal. La película también cuenta con la actuación de la estrella Russell Crowe.


Este filme que se estrenará el 11 de enero de 2019 tratará la historia del hijo de un predicador baptista de una pequeña ciudad norteamericana que se ve obligado a participar en un programa para "curar" su homosexualidad, apoyado por la Iglesia. Cuando a los 19 años Jared Eamons cuenta a sus padres Nancy y Marshall Eamons que es gay, el joven comienza a ser presionado para que asista a un programa de terapia de conversión gay, o de lo contrario será rechazado por su familia, su amigos y la iglesia. Dentro del programa Jared entrará en conflicto con el terapeuta jefe Victor Sykes.

Tráiler


Daniel Descalzo

domingo, 4 de febrero de 2018

Crítica doble de 'El sacrificio de un ciervo sagrado'.

En cierto momento 'El sacrificio de un ciervo sagrado' se menciona de pasada el mito de Ifgenia, hija del rey Agamenón sacrificada a la diosa Artemisa por cazar sin permiso uno de sus venados sagrados. El mito, llevado a la literatura por Eurípides entre otros, posee diversas variantes.


          A FAVOR 

El director griego  Yorgos Lanthimos echa mano de la mitología griega para contarnos una historia que confronta el mundo médico con el determinismo. 'El Sacrificio de un ciervo sagrado', narra un relato con la estructura típica de la tragedia del teatro griego pero con una cierta influencia de algunos de los directores que más han aportado al cine, es inevitable no acordarnos de 'Funny Games' (Michael Haneke. 1998), cuando vemos esa grotesca escena del final, así como encontrar influencias del surrealismo de Luis Buñuel o de Darren Aronofsky.

Sin duda estamos ante una película metafórica y de la que podemos sacar varios niveles para analizar. La parte más gruesa de la película es una crítica de como los medicos paulatinamente se van transformando en seres insensibles, donde la muerte ya se ha convertido en algo inherente para ellos, muy relacionado con esto, podemos ver un paralelismo entre el avance tecnológico y la reconversión del ser humano en un ser casi autómata.  El director griego utiliza la película como fonendoscopio para escuchar los ruidos de una sociedad egoista y degradada. Como hemos comentado anteriormente, Lanthimos nos hace reflexionar sobre el determinismo y hasta que punto los actos del pasado marcan nuestro destino.

Como ocurrió en su anterior película 'Langosta' (2015), nos encontramos con una primera parte, que en este caso será más lenta y repetitiva y una segunda parte donde veremos el climax, la caida del protagonista y donde aparecerá la enseñanza moral. Hasta mitad de la cinta podemos encontrarnos desorientados, haciendo un enorme esfuerzo por encajar las pocas piezas que nos han ido dejando los protagonistas. Pero a medida que nos acercamos a ese trágico final, todas nuestras dudas empiezan a despejarse y empezaremos a entender todo lo sucedido.

'El sacrificio de un ciervo sagrado' también demuestra ser un ejercicio metafórico en el apartado técnico.  El director utiliza el angular para distorsionar la realidad y degradar todavía más, si cabe, a sus protagonistas, mediante el uso del zoom y acompañado de una música extridente nos provoca, nos hace sentir la tensión y el vacio emocional de Steven (Collin Farren), la película utiliza un ritmo lento pero que crea un malestar que será constante en el espectador, planos generales sin apenas elementos, poco dialogo y con tono monótono, acciones y escenas demasiado mecánicas así como largos y lentos travellings que pondrán a prueba nuestra paciencia. Todos estos elementos desencadenarán en nuestro interior una enorme fatiga, similar a la que podria experimentar nuestro protagonista. El último acto de la película se comporta  como salida de emergencia de toda esta irá y frustración, donde presentaremos uno de los actos más trágicos visto en el cine durante la última década.

En cuanto a las actuaciones, es posiblemente uno de los puntos más fuertes, Yorgos Lanthimos vuelve a repetir con Collin Farren y lo cierto es que, aunque no lo hace nada mal, todas las miradas se centran en Nicole Kidman y Barry Keoghan.

Nicole Kidman esconde la marca más misteriosa de la película, un personaje autómata, casí mecánico, incluso parece estar sosegada y tranquila, capaz de ser sodomizada por el dios más enfermo de todos; Martin (Barry Keoghan), sin duda el actor que más destaca en la cinta, con una de las escenas más provocativas (el momento en el que come los spaghettis) que nos recordará a la escatológica 'Gummo' (1997). Barry hace una de las interpretaciones del año, un personaje completamente trastornado que nos producirá escalofrios y que no tiene nada que envidiar a los violentos jovenes de 'Funny Games' (1997). Por un lado Martin busca venganza pero también es un ser con fragilidades preocupado por encontrar una figura paterna que sepa guiarlo, en este caso ese referente que busca es Steven.

Steven (Collin Farren) se ve envuelto en una especie de maldición divina con un final inevitable. A medida que nos acercamos al último acto, las actuaciones cogen más y más fuerza acorde a esa tensión in crescendo que se crea en el espectador. En este final de la película es cuando más destaca la presencia de Collin Farren que tiene que tomar por fín una decisión y conseguir el momento de mayor angustia del metraje.

'El sacrificio de un ciervo sagrado' peca de ser pretenciosa, así como Yorgos Lanthimos de recrearse y gustarse en su propio cine. Por lo que no es una película para todos los gustos, de hecho solo los más afines al director podrán saborearla como realmente se merece. Con un guión que en manos de otro director haría aguas y sería inverosimil, Yorgos Lanthimos consigue hacernos creer en esos mitos que solo creían los niños de la antigua Grecia y cuestionarnos si realmente existe una persona que nos pueda condenar con un maleficio basado en la Ley de Talión (Recibir el mimos nivel de castigo que crimen cometido) lo que vendría a ser un ojo por ojo, diente por diente. Un guion que nos narra una historia de suspense pero sin tener miedo a meter ingredientes sobrenaturales, el director sabe llevar el compas de esta mezcla  creando una género unitario y hace creer al espectador que todo lo que verá desde el inicio es real.

El guión enfrenta la idea del racionalismo contra la fe o lo irracional. Tanto el espectador como los personajes van a sufrir un cambio a lo largo de la película. Vamos a ver como los personajes pasan de ser seres racionales, que emplean la lógica a empezar a creer en la divinidad en lo sobrenatural, en seres que experimentan lo que no tiene una base lógica. El espectador también sufrirá este cambio de concepción, aunque al principio puede no creer en estos castigos divinos al final acepta sin dudar lo que ve a través de la pantalla, acepta que lo que ocurre es real.

Posiblemente es por esto por lo que 'El sacrificio de un ciervo sagrado' haya ganado el Premio a Mejor Guión en el Festival de Cannes. Por esa idea de contraponer dos ideas contrarias y hacer cambiar de idea al espectador en mitad de la cinta. 'Sacrificio de un ciervo sagrado' es una de esas películas que son necesarias, una película independiente arriesgada, que pretende hacer cambiar de opinión y que rompe los esquemas establecidos por el cine más comercial.

Creo que uno de los mejores resumenes de la película es la escena en la que Martin muerde el brazo de Steven y cuando este se libera, Martin se muerde su propio brazo y dice con los dientes ensangrentados: "Es una metáfora"

Lo mejor: Una película con intención, valiente y que reta al espectador.

Lo peor: Sacrificar tu dinero en una película que te angustiará hasta decir ¡Basta!

Valoración: 7/10


Cristian Fuster





             EN CONTRA

Dos planos, no más. Eso es todo lo que necesita Yorgos Lanthimos para dejar clara sus intenciones en 'El sacrificio de un ciervo sagrado', su último largometraje, inexplicable ganador en la última edición de Cannes del premio a Mejor Guión (mezclar a Pedro Almodóvar y Will Smith en un jurado no podía dar buenos frutos).

La cámara se despega poco a poco de un corazón batiente, en ángulo cenital. A este impactante primer plano, lo sucede otro de un travelling que sigue una conversación en plano general de Steven (Collin Farrell) y Mattew (Bill Camp), cardiólogo y anestesista respectivamente, por los blancos pasillos del hospital sobre relojes. Por tanto, el espectador es ya consciente de la asepsia con la que va a ser tratado el tema, el distanciamiento de los personajes y sus sentimientos, y que el tiempo va a ser un factor importante en la resolución de una trama que va a presumir además de profundidad, ya que uno de los atributos destacados de los relojes de los médicos es su capacidad de funcionar bajo grandes masas de agua.

Lástima que las intenciones del realizador griego se queden en eso, en intenciones. Y que la profundidad argumental necesite ser explicada recurriendo a mitos extratextuales  y a la fantasía más banal. A nivel argumental la película es más bien superficial, admite varias lecturas (el vacío que dejan los hijos que abandonan el hogar, la razón y la ciencia contra la voluntad de los dioses o simplemente, y me temo que esta última concuerda con la pretensión del autor, el clásico Hollywoodiense quien la hace la paga) y ni siquiera el tiempo es determinante (aunque si se puede dividir la trama en tres actos, sean llamados como se quiera) para una película que ha sido comparada con la tragedia griega por numerosos críticos y espectadores.

"Mediante el aparataje estructural y narrativo de una tragedia griega (puesto que de Atenas es el director)" escribe Luis Martínez en ElMundo, que sería algo así como decir que en la composición de las melodías del grupo de indie rock Phoenix se advierten ritmos y estructuras propias de Mozart porque uno de sus discos se llama Wolfang Amadeus Phoenix. De todos modos, para no ser injustificadamente cruel, sí existen indicios que llevan a pensar que Lanthimos, como ya hiciese en su última película 'Langosta' (2015) parta de elementos de la tragedia y la mitología de su país. 

En primera instancia, el alejamiento de la cámara aplicado a los personajes pretende mantener las distancias que el espectador tenía con los reyes y héroes del teatro clásico, por 'El sacrificio de un ciervo sagrado' circulan personajes vulgares, médicos y niños con los que podríamos identificarnos, pero el gran angular y las conversaciones impostadas lo impiden. Sin embargo, al ir dicho distanciamiento acompañado a su vez de una interpretación fría, mecánica al estilo de los actores de  Bresson, más cercanos a leer el texto que a la actuación, se hace muy difícil remarcar la hamartía (el error cometido por Steven). La culpa de la cual divaga por el texto como si su relevancia fuese nimia hasta que, finalmente, el espectador es conocedor de las verdaderas causas de la muerte del padre  de Martin (Barry Keoghan). Y si en la tragedia griega era la hamartía la encargada de marcar el destino funesto, si el héroe trágico gritaba sus faltas para poder establecer un pathos trágico, un sentimiento de afecto del espectador hacia este, en este caso, la inacción de Steven, su pusilanimidad dejan inoperativo este pathos y el destino resulta casi intrascendente. 

Desde otra óptica, podría entenderse que Lanthimos ha buscado sutilizar el tono trágico, prescindiendo del machacón corifeo y de un héroe histriónico. A fin de cuentas, la segunda escena de la película ya nos enseña a un Steven reunido con Martin , antes incluso de que sepamos el vínculo que los une y de que conozcamos a la familia del médico, lo cual puede entenderse como su particular (y muy humana) forma de entonar el mea culpa. Además, el realizador griego introduce con fineza y coherencia el metabolé, lo que supondrá  el detonante del conflicto: cuando Steven presenta a Martin a sus hijos, Bob (Sunny Suljic) lleva las mismas playeras que el adolescente, presagio de la dolencia que poco después padecerá el benjamín de los Murphy. Mientras que la conversación en la habitación de la primogénita Kim (Raffey Cassidy)  propicia que Martin le pida a esta que le cante algo, esta se niega, pero no tenemos que esperar ni media docena de planos para escuchar a Kim poniendo en práctica sus dotes exclusivamente para Martin. Además está fumando, algo que Kim no había hecho antes, pero práctica ya habitual en Martin. No será tampoco casualidad que sea precisamente en clase de coro (otro paralelismo con la tragedia) donde a la joven le fallen las piernas.

Asistimos por tanto al transbase de las características de la deidad de un personaje, Steven, a otro, Martin, que se consuma en el momento en el que Kim posa ante el joven de la misma forma que antes lo había hecho Anna frente a su marido en el momento del acto sexual, como se postran los fieles, pasivos, dominados, frente a los dioses. Hasta aquí, todo es, por lo menos, correcto. El problema es cuando la sutileza es dejada de lado para mostrar las actitudes violentas en primer plano, con el propósito ruin de crear el malestar en el espectador que no ha sabido formar mediante una atmósfera de tensión -lo mínimo que se le puede pedir a una película vendida como un thriller- debido a un difuso planteamiento del argumento. Es al ver los ojos sangrantes de Bob, cuando comprendemos que ni el personaje de Collin Farrel en 'Langosta' es  Edipo aunque se arranque los ojos, ni Lanthimos es Sófocles por mucho que use el gran angular y ese frustrante y molesto zoom in/zoom out como particular forma de distanciarse.

La penúltima secuencia, y aquí coincido con Cristian Fuster en que esta es grotesca en forma y contenido, esconde caprichos de niño pequeño, de ser aún incontinente. Una  a una las luces de la razón de Steven (también las de Lanthimos) se van apagando conforme las lámparas del salón reciben los balazos de la escopeta. Algunos han visto en esto una referencia al cine de Haneke, pero el austríaco (sin entrar a valorar su cine) al menos era coherente en la aplicación de los comportamientos violentos fuera de campo. Lanthimos por su parte, en su afán de desagradar, muestra tras el tercer disparo el cuerpo sangrante de Bob (por segunda vez), en un muy innecesario plano medio. La letra no siempre entra con sangre.

No hay catarsis. Y sin catarsis no hay tragedia. Hay una sucesión de imágenes simbólicas inconexas y una estridente banda sonora. Lanthimos ha hecho lo que parecía imposible: ha convertido la geometría en angustia.

Lo mejor: Una castrada Nicole Kidman y una entusiasta Raffey Cassidy.

Lo peor: La deshonestidad de Lanthimos a su propuesta.

Valoración: 2/10


Javier Haya

sábado, 12 de agosto de 2017

Trailer de 'La seducción': Coppola cambia a Eastwood por Colin Farrell


El apellido Coppola ya no es sinónimo de la trilogía de 'El Padrino' (quizás la mejor de la historia del cine) o 'Apocalypse Now' (1979), ambas hijas del director Francis Ford Coppola. Pero dentro del universo cinematográfico actual avanza, cada vez más alejada de la sombra de las leyendas de los Corleone y las Valkirias de Vietnam, otra hija de Coppola: su hija Sofia Coppola (esta biológica y no fruto del celuloide) quien el 18 de agosto estrena 'La seducción'.


Sofia Coppola dirige este remake 'El seductor' (1971) de Don Siegel, donde mantiene el hilo argumental. Una escuela femenina de Virginia decide prestar ayuda a un soldado confederado herido. Lo que Coppola no cambia en su 'La seducción' es las disputadas amorosas entre las mujeres de la escuela, originadas por la fascinación que despierta el soldado, pero si los nombres ya que si Siegel apostó por Clint Eastwood para encarnar al apuesto soldado, Coppola se ha decidido por Collin Farrel. El que protagonizo la magnifica 'Los sietepsicópatas' (2012) -no haremos mención a la segunda temporada de 'True Detective'-compartirá pantalla, en este drama romántico de época, con Elle Fanning -'Malefica' (2014), Kirsten Dunst -'Maria Antonieta' (2012) de Sofia Copppola- y Nicole Kidman entre otros.

Trailer:
 

jueves, 16 de febrero de 2017

Tráiler de 'La seducción'

Os presentamos el tráiler de la nueva película de Sofia Coppola, 'La seducción'. Con un reparto de lujo formado, entre otros, por Colin Farrell, Nicole Kidman y Kirsten Dunst. Esta adaptación de la novela de Thomas Cullinan trata sobre la llegada de un soldado confederado herido que produce la alteración de una tranquila escuela femenina. El film es también un remake de "El seductor" de Don Siegel y protagonizada por Clint Eastwood


Tendremos que esperar un poco para poder disfrutar de su estreno en la gran pantalla; y es que, Universal Pictures la ha fechado el largometraje de Sofia Coppola para el 7 de julio en España.

Tráiler

lunes, 11 de abril de 2016

'El secreto de una obsesión', el manual del perfecto destrozo

Enhorabuena a aquellos que predecían un pronto remake americano de 'El secreto de sus ojos' (2010) porque han acertado. 'Secret in their eyes', traducida en nuestro país como 'El secreto de una obsesión', omite el artículo del título como si eso le diese carta blanca para introducir todos los cambios habidos y por haber, poco convincentes todos ellos.

Cuando la industria cinematográfica de Hollywood se queda obsoleta tiende a tirar de reediciones de películas de éxito europeas o sudamericanas. 'Déjame entrar' (2010), versión bastante exitosa de la película homónima sueca de 2008, fue de los últimos remakes americanos conocidos, junto a la serie británica 'The Office' (2001) que los yanquis dilataron. Aunque esporádicamente puede salir un resultado positivo mediante un aire nuevo o cambios acertados, las más de las veces es considerablemente peor a la original, y esta película podría considerarse el paradigma del último grupo.

Reconozco que no puedo ser neutro cuando el film de Campanella es de mis películas favoritas de ficción de los últimos años, y ya albergaba muchas dudas antes de empezar el visionado de la versión americana; aun así, lo que veo en la pantalla es más espantoso si cabe que mis peores temores. Yo esperaba una trama similar pero sin la esencia ni el ambiente de la obra argentina, donde se retrataba la corrupción, el arrepentimiento y la nostalgia, el oscurantismo de la dictadura y las pasiones humanas de una forma soberbia. 'El secreto de sus ojos' es una película con alma sudamericana, imposible de extrapolar. Y hasta ahí acierto, ni siquiera esa extraña relación entre el agente judicial y su superiora, ahora interpretados por Chewitel Ejiofor y Nicole Kidman, tiene magnetismo alguno, todo es frío e impostado, el brillo se apaga, los ojos se cierran.

El hecho de que hubiese dos actrices superstars como Kidman y Roberts en el reparto ya me hizo sospechar: '¿pero si en la película sólo hay un papel de mujer importante?', pensé. Y luego resulta que el familiar de la víctima es una policía compañera de Ray Kasten (quien fuese Benjamín Espósito en la original, interpretado por Darín) llamada Jessica Cobb (Julia Roberts), que además tiene bastante relación con Kasten. Este cambio argumental hace que la película pierda el tono oscuro y romántico de la otra para establecerse en el sensacionalismo, ya no hay un Morales ajeno y enamorado que persigue la justicia, sino que Morales (Alfred Molina), es el corrupto y cruel mandamás del departamento, feo guiño.

Los cambios argumentales no acaban aquí, sino que deciden incluso modificar temporalmente la historia, incluir una acción en el presente, a diferencia de la original, que es casi en su totalidad una analepsis. Supongo que la intención del director, Billy Ray (a estas alturas ya dudo que se haya leído la novela de Eduardo Sacheri) fuese distanciarse, no sólo en el plano argumental sino también en el narrativo. A favor de Ray tengo que decir que es muy difícil proponer una alternativa de algo que es de por sí magnífico; en su contra, que ninguno de los cambios es convincente, el peor es quizás convertir al tierno, conflictivo, sabio, alcohólico y generoso (empleando la retórica argentina) Pablo Sandoval (Guillermo Francella) en un Hank Schrader sin encanto ni gracia. Para colmo, el transfondo contextual es el gastado cliché del 11-S y el antiterrorismo.


La película americana es mucho más explícita, y también tiene más escenas de violencia y de acción. Sin embargo, cuenta y transmite mucho menos que la argentina, dejándose mucho más dinero, además desala completamente el guión, piedra angular de la película de Campanella, hasta hacerlo muy decepcionante (cosa previsible tras ver la profundidad psicológica de los personajes). Si vio la película, Billy Ray no debió disfrutarla ni entenderla, porque lo cambia todo: presencio con horror que convierten el asesinato de la joven en una crueldad del azar más funesto, en la que los protagonistas, víctimas, se culpan de la tragedia... Esto... ¿Vos qué peli viste, flaco?... El final me abstengo de comentarlo, sólo encuentro palabras feas.

Veo comprensible, incluso aceptable, que americanos que jamás han visto una película extranjera les guste este film policíaco, al fin y al cabo la trama sigue teniendo los residuos de la obra original, en la que era magnífica. Lo enervante es que críticos cinematográficos argentinos pongan en buen lugar esta adaptación, o que tenga buena aceptación en nuestras salas, a donde llega este viernes. Yo os recomiendo encarecidamente que no la veáis si no habéis visto ya 'El secreto de sus ojos' (y que os apuréis en visionarla), y si la habéis visto no creo que os haga mucha gracia dejaros el dinero en esta burda imitación, vuestro gusto juzgará las diferencias.

Lo mejor: Nikole Kidman siempre será Nicole Kidman.
Lo peor: Que haya sido Ray el encargado de versionar este prematuro clásico.

Valoración: 1/10


Tráiler



Sinopsis
Ray y Jess, dos investigadores del FBI, son relevados de su puesto junto con la supervisora del Fiscal del Distrito, cuando aparece brutalmente asesinada la hija adolescente de Jess. Trece años después de búsqueda incansable al asesino, Ray encuentra por fin una pista para resolver el caso.
 
 
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