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domingo, 4 de febrero de 2018

Crítica doble de 'El sacrificio de un ciervo sagrado'.

En cierto momento 'El sacrificio de un ciervo sagrado' se menciona de pasada el mito de Ifgenia, hija del rey Agamenón sacrificada a la diosa Artemisa por cazar sin permiso uno de sus venados sagrados. El mito, llevado a la literatura por Eurípides entre otros, posee diversas variantes.


          A FAVOR 

El director griego  Yorgos Lanthimos echa mano de la mitología griega para contarnos una historia que confronta el mundo médico con el determinismo. 'El Sacrificio de un ciervo sagrado', narra un relato con la estructura típica de la tragedia del teatro griego pero con una cierta influencia de algunos de los directores que más han aportado al cine, es inevitable no acordarnos de 'Funny Games' (Michael Haneke. 1998), cuando vemos esa grotesca escena del final, así como encontrar influencias del surrealismo de Luis Buñuel o de Darren Aronofsky.

Sin duda estamos ante una película metafórica y de la que podemos sacar varios niveles para analizar. La parte más gruesa de la película es una crítica de como los medicos paulatinamente se van transformando en seres insensibles, donde la muerte ya se ha convertido en algo inherente para ellos, muy relacionado con esto, podemos ver un paralelismo entre el avance tecnológico y la reconversión del ser humano en un ser casi autómata.  El director griego utiliza la película como fonendoscopio para escuchar los ruidos de una sociedad egoista y degradada. Como hemos comentado anteriormente, Lanthimos nos hace reflexionar sobre el determinismo y hasta que punto los actos del pasado marcan nuestro destino.

Como ocurrió en su anterior película 'Langosta' (2015), nos encontramos con una primera parte, que en este caso será más lenta y repetitiva y una segunda parte donde veremos el climax, la caida del protagonista y donde aparecerá la enseñanza moral. Hasta mitad de la cinta podemos encontrarnos desorientados, haciendo un enorme esfuerzo por encajar las pocas piezas que nos han ido dejando los protagonistas. Pero a medida que nos acercamos a ese trágico final, todas nuestras dudas empiezan a despejarse y empezaremos a entender todo lo sucedido.

'El sacrificio de un ciervo sagrado' también demuestra ser un ejercicio metafórico en el apartado técnico.  El director utiliza el angular para distorsionar la realidad y degradar todavía más, si cabe, a sus protagonistas, mediante el uso del zoom y acompañado de una música extridente nos provoca, nos hace sentir la tensión y el vacio emocional de Steven (Collin Farren), la película utiliza un ritmo lento pero que crea un malestar que será constante en el espectador, planos generales sin apenas elementos, poco dialogo y con tono monótono, acciones y escenas demasiado mecánicas así como largos y lentos travellings que pondrán a prueba nuestra paciencia. Todos estos elementos desencadenarán en nuestro interior una enorme fatiga, similar a la que podria experimentar nuestro protagonista. El último acto de la película se comporta  como salida de emergencia de toda esta irá y frustración, donde presentaremos uno de los actos más trágicos visto en el cine durante la última década.

En cuanto a las actuaciones, es posiblemente uno de los puntos más fuertes, Yorgos Lanthimos vuelve a repetir con Collin Farren y lo cierto es que, aunque no lo hace nada mal, todas las miradas se centran en Nicole Kidman y Barry Keoghan.

Nicole Kidman esconde la marca más misteriosa de la película, un personaje autómata, casí mecánico, incluso parece estar sosegada y tranquila, capaz de ser sodomizada por el dios más enfermo de todos; Martin (Barry Keoghan), sin duda el actor que más destaca en la cinta, con una de las escenas más provocativas (el momento en el que come los spaghettis) que nos recordará a la escatológica 'Gummo' (1997). Barry hace una de las interpretaciones del año, un personaje completamente trastornado que nos producirá escalofrios y que no tiene nada que envidiar a los violentos jovenes de 'Funny Games' (1997). Por un lado Martin busca venganza pero también es un ser con fragilidades preocupado por encontrar una figura paterna que sepa guiarlo, en este caso ese referente que busca es Steven.

Steven (Collin Farren) se ve envuelto en una especie de maldición divina con un final inevitable. A medida que nos acercamos al último acto, las actuaciones cogen más y más fuerza acorde a esa tensión in crescendo que se crea en el espectador. En este final de la película es cuando más destaca la presencia de Collin Farren que tiene que tomar por fín una decisión y conseguir el momento de mayor angustia del metraje.

'El sacrificio de un ciervo sagrado' peca de ser pretenciosa, así como Yorgos Lanthimos de recrearse y gustarse en su propio cine. Por lo que no es una película para todos los gustos, de hecho solo los más afines al director podrán saborearla como realmente se merece. Con un guión que en manos de otro director haría aguas y sería inverosimil, Yorgos Lanthimos consigue hacernos creer en esos mitos que solo creían los niños de la antigua Grecia y cuestionarnos si realmente existe una persona que nos pueda condenar con un maleficio basado en la Ley de Talión (Recibir el mimos nivel de castigo que crimen cometido) lo que vendría a ser un ojo por ojo, diente por diente. Un guion que nos narra una historia de suspense pero sin tener miedo a meter ingredientes sobrenaturales, el director sabe llevar el compas de esta mezcla  creando una género unitario y hace creer al espectador que todo lo que verá desde el inicio es real.

El guión enfrenta la idea del racionalismo contra la fe o lo irracional. Tanto el espectador como los personajes van a sufrir un cambio a lo largo de la película. Vamos a ver como los personajes pasan de ser seres racionales, que emplean la lógica a empezar a creer en la divinidad en lo sobrenatural, en seres que experimentan lo que no tiene una base lógica. El espectador también sufrirá este cambio de concepción, aunque al principio puede no creer en estos castigos divinos al final acepta sin dudar lo que ve a través de la pantalla, acepta que lo que ocurre es real.

Posiblemente es por esto por lo que 'El sacrificio de un ciervo sagrado' haya ganado el Premio a Mejor Guión en el Festival de Cannes. Por esa idea de contraponer dos ideas contrarias y hacer cambiar de idea al espectador en mitad de la cinta. 'Sacrificio de un ciervo sagrado' es una de esas películas que son necesarias, una película independiente arriesgada, que pretende hacer cambiar de opinión y que rompe los esquemas establecidos por el cine más comercial.

Creo que uno de los mejores resumenes de la película es la escena en la que Martin muerde el brazo de Steven y cuando este se libera, Martin se muerde su propio brazo y dice con los dientes ensangrentados: "Es una metáfora"

Lo mejor: Una película con intención, valiente y que reta al espectador.

Lo peor: Sacrificar tu dinero en una película que te angustiará hasta decir ¡Basta!

Valoración: 7/10


Cristian Fuster





             EN CONTRA

Dos planos, no más. Eso es todo lo que necesita Yorgos Lanthimos para dejar clara sus intenciones en 'El sacrificio de un ciervo sagrado', su último largometraje, inexplicable ganador en la última edición de Cannes del premio a Mejor Guión (mezclar a Pedro Almodóvar y Will Smith en un jurado no podía dar buenos frutos).

La cámara se despega poco a poco de un corazón batiente, en ángulo cenital. A este impactante primer plano, lo sucede otro de un travelling que sigue una conversación en plano general de Steven (Collin Farrell) y Mattew (Bill Camp), cardiólogo y anestesista respectivamente, por los blancos pasillos del hospital sobre relojes. Por tanto, el espectador es ya consciente de la asepsia con la que va a ser tratado el tema, el distanciamiento de los personajes y sus sentimientos, y que el tiempo va a ser un factor importante en la resolución de una trama que va a presumir además de profundidad, ya que uno de los atributos destacados de los relojes de los médicos es su capacidad de funcionar bajo grandes masas de agua.

Lástima que las intenciones del realizador griego se queden en eso, en intenciones. Y que la profundidad argumental necesite ser explicada recurriendo a mitos extratextuales  y a la fantasía más banal. A nivel argumental la película es más bien superficial, admite varias lecturas (el vacío que dejan los hijos que abandonan el hogar, la razón y la ciencia contra la voluntad de los dioses o simplemente, y me temo que esta última concuerda con la pretensión del autor, el clásico Hollywoodiense quien la hace la paga) y ni siquiera el tiempo es determinante (aunque si se puede dividir la trama en tres actos, sean llamados como se quiera) para una película que ha sido comparada con la tragedia griega por numerosos críticos y espectadores.

"Mediante el aparataje estructural y narrativo de una tragedia griega (puesto que de Atenas es el director)" escribe Luis Martínez en ElMundo, que sería algo así como decir que en la composición de las melodías del grupo de indie rock Phoenix se advierten ritmos y estructuras propias de Mozart porque uno de sus discos se llama Wolfang Amadeus Phoenix. De todos modos, para no ser injustificadamente cruel, sí existen indicios que llevan a pensar que Lanthimos, como ya hiciese en su última película 'Langosta' (2015) parta de elementos de la tragedia y la mitología de su país. 

En primera instancia, el alejamiento de la cámara aplicado a los personajes pretende mantener las distancias que el espectador tenía con los reyes y héroes del teatro clásico, por 'El sacrificio de un ciervo sagrado' circulan personajes vulgares, médicos y niños con los que podríamos identificarnos, pero el gran angular y las conversaciones impostadas lo impiden. Sin embargo, al ir dicho distanciamiento acompañado a su vez de una interpretación fría, mecánica al estilo de los actores de  Bresson, más cercanos a leer el texto que a la actuación, se hace muy difícil remarcar la hamartía (el error cometido por Steven). La culpa de la cual divaga por el texto como si su relevancia fuese nimia hasta que, finalmente, el espectador es conocedor de las verdaderas causas de la muerte del padre  de Martin (Barry Keoghan). Y si en la tragedia griega era la hamartía la encargada de marcar el destino funesto, si el héroe trágico gritaba sus faltas para poder establecer un pathos trágico, un sentimiento de afecto del espectador hacia este, en este caso, la inacción de Steven, su pusilanimidad dejan inoperativo este pathos y el destino resulta casi intrascendente. 

Desde otra óptica, podría entenderse que Lanthimos ha buscado sutilizar el tono trágico, prescindiendo del machacón corifeo y de un héroe histriónico. A fin de cuentas, la segunda escena de la película ya nos enseña a un Steven reunido con Martin , antes incluso de que sepamos el vínculo que los une y de que conozcamos a la familia del médico, lo cual puede entenderse como su particular (y muy humana) forma de entonar el mea culpa. Además, el realizador griego introduce con fineza y coherencia el metabolé, lo que supondrá  el detonante del conflicto: cuando Steven presenta a Martin a sus hijos, Bob (Sunny Suljic) lleva las mismas playeras que el adolescente, presagio de la dolencia que poco después padecerá el benjamín de los Murphy. Mientras que la conversación en la habitación de la primogénita Kim (Raffey Cassidy)  propicia que Martin le pida a esta que le cante algo, esta se niega, pero no tenemos que esperar ni media docena de planos para escuchar a Kim poniendo en práctica sus dotes exclusivamente para Martin. Además está fumando, algo que Kim no había hecho antes, pero práctica ya habitual en Martin. No será tampoco casualidad que sea precisamente en clase de coro (otro paralelismo con la tragedia) donde a la joven le fallen las piernas.

Asistimos por tanto al transbase de las características de la deidad de un personaje, Steven, a otro, Martin, que se consuma en el momento en el que Kim posa ante el joven de la misma forma que antes lo había hecho Anna frente a su marido en el momento del acto sexual, como se postran los fieles, pasivos, dominados, frente a los dioses. Hasta aquí, todo es, por lo menos, correcto. El problema es cuando la sutileza es dejada de lado para mostrar las actitudes violentas en primer plano, con el propósito ruin de crear el malestar en el espectador que no ha sabido formar mediante una atmósfera de tensión -lo mínimo que se le puede pedir a una película vendida como un thriller- debido a un difuso planteamiento del argumento. Es al ver los ojos sangrantes de Bob, cuando comprendemos que ni el personaje de Collin Farrel en 'Langosta' es  Edipo aunque se arranque los ojos, ni Lanthimos es Sófocles por mucho que use el gran angular y ese frustrante y molesto zoom in/zoom out como particular forma de distanciarse.

La penúltima secuencia, y aquí coincido con Cristian Fuster en que esta es grotesca en forma y contenido, esconde caprichos de niño pequeño, de ser aún incontinente. Una  a una las luces de la razón de Steven (también las de Lanthimos) se van apagando conforme las lámparas del salón reciben los balazos de la escopeta. Algunos han visto en esto una referencia al cine de Haneke, pero el austríaco (sin entrar a valorar su cine) al menos era coherente en la aplicación de los comportamientos violentos fuera de campo. Lanthimos por su parte, en su afán de desagradar, muestra tras el tercer disparo el cuerpo sangrante de Bob (por segunda vez), en un muy innecesario plano medio. La letra no siempre entra con sangre.

No hay catarsis. Y sin catarsis no hay tragedia. Hay una sucesión de imágenes simbólicas inconexas y una estridente banda sonora. Lanthimos ha hecho lo que parecía imposible: ha convertido la geometría en angustia.

Lo mejor: Una castrada Nicole Kidman y una entusiasta Raffey Cassidy.

Lo peor: La deshonestidad de Lanthimos a su propuesta.

Valoración: 2/10


Javier Haya

viernes, 25 de enero de 2019

Crítica de 'La favorita', el estilo locuelo

Una de las sorpresas del año que le tomará el pulso a Cuarón y su 'Roma' (2018) en la carrera por los Oscars, con otras 10 nominaciones por la Academia, es la última extravagancia de Yorgos Lanthimos ('El Sacrificio de un Ciervo Sagrado', 2017, un director que recibe tantos elogios como reproches por su estilo vanguardista y a menudo excesivo.


Yorgos Lanthimos es ese director que siempre relaciono con el titular "persona muerde a perro", que imagina un inverosímil y te lo cuenta haciendo el pino y te pellizca con una mano mientras te acaricia con la otra. Es el griego loco pero entrañable que te hizo amar u odiar 'Canino' (2009), 'Langosta' (2011) o 'El Sacrificio de un Ciervo Sagrado (2017), películas con sello propio y una forma de dirigir bastante chocante.

Ahora, con 'La Favorita', nos encontramos con el primer recado que le hacen a Lanthimos: una historia semi-real y de época. Aunque esto parece alejarse de ese canon original que tanto le destaca es curiosamente la vez que más se va a hablar de cine de autor, pues el ingenio del director sale a relucir y saca oro de donde casi no se podía, y el resultado es exquisito.


El inicio de este drama ambientado en la Inglaterra del siglo XVIII nos allana un terreno que sin embargo se avecina fangoso, algo así como una cinta de los hermanos Coen o de Tarantino en donde sabes que algo malo va a pasar. Abigail (Emma Stone) ve en la frágil reina Anne (Olivia Colman) la oportunidad perfecta para volver a ser parte de la realeza, pero antes tendrá que deshacerse de su prima Sarah (Rachel Weisz), la mano derecha de la reina.

Este dramón no es más que un chisme que Lanthimos manipula a su gusto para dar rienda suelta a su humor y sus simbolismos característicos. El ojo de pez no es más que uno de tantos otros recursos que deforman esta historia tan cómica pero a la vez turbia donde toda la atención está puesta en una reina con demencia y no en una guerra inminente contra Francia.


Cuanto más avanza la película (contados en breves capítulos) más me obsesiono con Olivia Colman y su personaje imposible. Ella es el centro por el que orbitan todas las intenciones de la casa real. En su mentalidad de niña no reina nadie, sin embargo es quien tiene siempre la última palabra y la que gobierna todo un conjunto de inquietudes, y por tanto emociones, que un humano puede llegar a tener.


Aún con algunos arcos dramáticos finiquitados (menos el de la inverosímil reina) todavía hay momentos de brillantez cómica en los diálogos, tensión en algunas escenas y más simbolismo que analizar. No sabemos si será la favorita de la Academia pero para muchos es la mejor de Yorgos Lanthimos, ese locuelo que nos entretiene con sus rarezas.

Lo mejor: Olivia Colman es la joya de la corona.

Lo peor: A Lanthimos le odias o le amas.

Valoración: 9/10

Trailer:



A la altura de: la filmografía de Yorgos Lanthimos, incluyendo el inquietante 'Sacrificio de un Ciervo Sagrado' (2017) y su sobresaliente 'Canino' (2009)

Nicolás de Benito

viernes, 25 de marzo de 2016

‘Batman v. Superman: el amanecer de la justicia’: el hombre contra Dios

Hace solo dos escasos días que ‘Batman v. Superman: el amanecer de la justicia’ llegó a las salas de cine, y en tan breve lapso de tiempo ha logrado levantar ya una considerable polémica. Sitios web y redes sociales plagadas de opiniones, comentarios, críticas y, cómo no, artículos envenenados cargados de ira, unos para tratar de derribar a la competencia ensalzando a la película que nos ocupa y otros intentando hundirla. Pero bueno, fanatismos de DC y Marvel aparte, aquí nos centraremos en la cinta; todo sea dicho, desde el punto de vista de un fan –que no fanático–, así que quien aborrezca a los superhéroes que la protagonizan, o a la compañía que les dio vida, puede dejar de leer en este mismo párrafo, que nadie se lo echará en cara.


Hace nada hablamos de ‘El Hombre de Acero’, y por fin ha llegado el momento de abordar esta nueva película que, como su predecesora, funciona como cinta independiente a la vez que como precuela o introducción de algo mayor y también, en cierta medida, como secuela más espiritual que directa de aquel reinicio de Superman del 2013. Esto nos lleva a pensar que tal vez no veamos una continuación directa de ‘Man of Steel’ o incluso veamos completada una posible trilogía, pues toda la atención parece centrada ahora en ‘La Liga de la Justicia’ y en el nuevo Batman, algo que entristecerá a algunos, pues el universo de Superman ofrece tramas y villanos para llenar de sobra tres películas, pero si los productos que nos ofrecen a continuación son como este ‘Batman v. Superman’, creo que no habrá demasiadas quejas.


Y creo que ya, desde el inicio del análisis, advertiré de que en mayor o menor medida y para poder comentar la película en mayor profundidad, este artículo incluirá más de un spoiler, aunque intentaré no ser muy explícito, pero no está de más dar el aviso. 

Es obvio que era jarto complicado juntar a estas dos insignias del mundo de los superhéroes en una misma película, hacerlo con acierto al tiempo que se cuenta otra historia y se sientan las bases para próximamente narrar unas cuantas más, y también tratando de solucionarse algunas de las partes más flojas de ‘El Hombre de Acero’, pues aun no siendo una continuación, el espectador quería ver subsanados dichos errores que para muchos empañaron el conjunto, y creo que pocos podrán poner discrepancia sobre el hecho de que estamos ante uno de esos casos en que, al parecer, los grandes estudios han escuchado la voz de los fans, pues sí he notado muchas mejoras.


La película arranca con dos secuencias que han sido hasta la fecha de las más comentadas. Nos presentan al nuevo Batman de forma breve y eficaz, pues ya lo vimos anteriormente y nadie quería ver demasiado metraje al respecto, pero era algo necesario, y Zack Snyder se sacó de la manga unas escenas que, más que a su anterior película, recordaban directamente a ‘Watchmen’ (2009) por su factura –como también una de las secuencias finales, de las que no hablaré abiertamente por no hacer un fuerte spoiler–, película de la que no se suelen acordar algunos que critican el director en las redes, haciendo alusión únicamente a cintas como ‘Sucher Punch’ (2011), considerada un fracaso. Repito, ¿nadie se acuerda de ‘Watchmen’? ¿Nadie se acuerda de ‘300’ (2006)? Pues eso, todos damos pasos en falso, pero el potencial está ahí.

Junto a esta secuencia, la otra; Bruce Wayne observando a pie de calle la feroz y destructiva batalla entre Superman y el General Zod, viendo el caos que resulta de la misma, el pánico de la gente, sufriendo la impotencia al no poder hacer nada, solo observar, ante dos titanes que reducen todo a cenizas. Muy buena introducción tanto para la historia en sí como para que podamos entender mejor el sentimiento que se apoderará del Caballero Oscuro a la hora de tachar a Superman como un alienígena con poderes de Dios que debe ser detenido por el inconmensurable poder que alberga.


Algo general y que logró sorprenderme: que en una sola película, bastante larga sí, dos horas y media de metraje, hayan logrado introducir tal cantidad de cosas sin llegar a aburrir o hacer que el conjunto resulte pesado. Sí, algunos discreparán, pero es lo que hay. Tuvieron tiempo de mostrarnos rápidamente al nuevo Batman desde el principio, de hacernos ver cómo ha cambiado, cómo ahora opta más por provocar terror a sus enemigos, viéndose como un justiciero más oscuro que nunca, alejado de la auténtica y pura justicia e imponiendo la suya propia. También vemos qué pasó con Superman después de que el mundo lo conociera, cómo se ha adaptado y sigue haciéndolo, seguimos viendo a los personajes de la primera cinta, vemos a un extraño y psicótico Lex Luthor –también uno de los puntos más criticados–, los primeros retazos de Wonder Woman antes de verla en todo su esplendor, las relaciones que se van tramando entre los tres personajes principales, los múltiples guiños –unos obvios, otros dedicados a los seguidores de los comics y que se le escaparán al espectador medio– y una rápida visión a los superhéroes que llegarán para formar la Liga. Y también una caótica y terrible visión de un futuro aparentemente casi posapocaliptico –¿más que posible, quizá, en las secuelas? Teniendo en cuenta a qué hace alusión (la llegada de Darkseid)–, y también vemos el esperado enfrentamiento entre ambos, la mayor lucha de gladiadores de la historia, otra batalla todavía más grande y espectacular, y un más que digno desenlace. Posiblemente me deje algo pero… ¿Todo ello en dos horas y media? No está nada mal.


Como ya sucedió con Christian Bale antes de enfundarse en el traje del Caballero Oscuro, y también con el tristemente difunto Heath Ledger previamente a encarnar el mejor Joker de la historia, la gente se lanzó a degüello a por Ben Affleck en cuanto se anunció que sería el nuevo Batman. Ahora, tras el visionado, aunque la opinión de algunos persista, muchos han tenido obligatoriamente que cambiar de parecer, porque lo cierto es que se ve increíble como el Batman abatido y cansado y como un Bruce Wayne que ha fascinado a muchísimos. Se puede ser mejor o peor actor, pero algunos logran sorprender contra todo pronóstico –véase Ryan Reinolds como Deadpool–, y en esta ocasión creo que el ¿milagro? ha vuelto a repetirse. Me encantó Bale y me encantó la trilogía de Christopher Nolan, y me atrevo a decir sin miedo que son las mejores películas de superhéroes hasta la fecha, pero este Affleck me ha dejado muy buen sabor de boca. Para mí ha cumplido con creces con su cometido, y ha ofrecido a un Batman distinto –porque lo son, están sacados de comics totalmente distintos, éste y el que encarnó Bale, y entre ambos, se dice en la película, han pasado un buen puñado de años– y lo borda. Es sin duda uno de los grandes aciertos, y protagonistas, de esta nueva película.


En cuanto a Superman, algo que ha desagradado a muchos, personalmente me sigue gustando, y como fan del personaje, de hecho es mi superhéroe favorito –algo que la inmensa mayoría de la población no logra entender y te mira mal cuando lo dices en voz alta– me ha faltado ver más de él, verlo recabando más protagonismo y adquiriendo una mayor profundidad y trama dedicada –de ahí a que deseara un ‘Man of Steel 2’, pero aun así salí de la sala más que satisfecho en este aspecto. 

En cuanto a qué ha sido adaptado en esta cinta, sin ser lector de los comics me atrevo a decir que, principalmente, se han basado en ‘El regreso del Caballero Oscuro’ y ‘Superman: Doomsday’. Lo último lo sé porque vi la espectacular película de animación que adapta el extenso comic, y lo primero porque un amigo que vio esa cinta, también de animación, sí la vio y quedó muy satisfecho con este port a la gran pantalla. Dos grandes historias plasmadas en una sola película, y con gran acierto; poco más se puede pedir. Y el que tenga cualquier queja respecto a los personajes, a los trajes o cualquier tema de debate similar, que se asome a las páginas impresas. ¿En cuanto a las mejoras respecto a ‘Man of Steel’? Se han centrado más en la trama, en los personajes y en las relaciones entre ellos, dedicando a esto más metraje que a las secuencias de pura y espectacular acción, que me pareció más bestia e impresionante que en ‘El Hombre de Acero’ y además de mayor calidad, viéndose más realistas. En este punto, se ve que han sabido escuchar las demandas de los fans.


Batman no tiene aún su nueva adaptación, que llegará próximamente; Superman sí. Quizá por ello cobre más protagonismo en esta película, y hablando de la banda sonora del enorme Hans Zimmer y Junkie XL, con la música logran que ambas películas, esta y su espiritual predecesora, se entremezclen magistralmente. Cuando solo vemos a Superman y suenan de fondo esas notas de piano del tema “What Are You Going to Do When You Are Not Saving the World?”, de ‘El Hombre de Acero’ que lograban ponernos los pelos de punta en los momentos más emotivos de la cinta, creemos estar viendo metraje de la misma, pero de pronto la música cambia de rumbo y vemos a Batman en escena y sabemos que estamos visionando una mezcolanza entre ambos; una simbiosis increíble entre ambas historias.


Wonder Woman obtiene aquí su primera aparición cinematográfica, uno de los puntos fuertes de la película según la inmensa mayoría, pues Gal Gadot interpreta a un personaje atractivo y enigmático que no revelará su auténtica forma hasta que la amenaza de un Doomsday desatado ponga a todos en jaque. Principalmente se trata también de una introducción para la que será su próxima película en solitario, pero nos han regalado algo más que dos escenas fugaces, dándole su parte del pastel, y ha sido todo un acierto. Respecto a las múltiples quejas sobre Jesse Eisenberg y el nuevo Luthor, sí, es diferente y arriesgado, y guste más o menos nadie sabe a dónde llegará este personaje, mostrado desde el inicio como un psicótico nervioso en pos de la psicopatía; solo el tiempo y las adaptaciones futuras lo dirán.


En cuanto al final, sin entrar en detalles, teniendo en cuenta el comic / película de ‘Doomsday’, me pareció impresionante. Cierto es que hay algunas diferencias, intuyo que para dar parte del protagonismo a los compañeros en batalla de Superman, y que dejaron fuera a personajes como Bizarro, que hubiera supuesto tal vez demasiado, pero aun así sigue siendo fiel en cuando a los sucesos, y mucho más, y es lo importante, en cuanto a la esencia y a las emociones que transmite esa historia, sobre el espectador y sobre el mundo. Mención especial a la frase de Luthor cuando el monstruo está a punto de liberarse: "Ahí tienes tu juicio final"; increíble. Genial esa titánica lucha de a cuatro y genial el enfrentamiento entre los dos verdaderos protagonistas, en el que se aprecian las cualidades de cada uno de manera casi palpable; la predisponibilidad al diálogo de Superman, la bondad que representa al ser un signo, una metáfora de un Dios en la Tierra, y la hostilidad y violencia de un Batman cegado por la ira y también manipulado que solo quiere acabar con aquello que él cree que es una amenaza, imponiendo su propia justicia. El hecho de que Batman se aproveche de esa cualidad / debilidad de su enemigo es lo que posibilita el fiero duelo, y ofrece una espectacularidad sin precedentes. Solo después, al ver lo que Superman realmente representa, se verá “afectado” por su luz y aceptará su guía, el motivo por el que realmente está en la Tierra.


Para finalizar, y sin intención de entrar en polémica, esto es lo que yo quiero cuando veo a superhéroes en pantalla, algo que no veo en otras cintas, sean o no de la misma compañía. Aquí veo dilemas humanos, profundidad en los personajes –algo que muchos tildarán de inexistente, pero para gustos colores–, y observo las dudas existenciales y las debilidades morales que hacen a estas bestias de la acción verdaderos seres humanos. Veo los tonos grisáceos, la oscuridad palpable tanto en ellos como en la historia, la rabia, la ira, el sacrificio, la impotencia y la emotividad que me llevan a pensar que, salvando la trilogía del Caballero Oscuro, esta es una de las mejores – y auténticas– películas sobre superhéroes que he visto. Esto es épica, no solo espectacularidad, que no es lo mismo.


Y en cuanto a la nota que le pongo a la película, aun siendo la misma que le otorgué a ‘El Hombre de Acero’, lo hago a la espera de qué nos ofrecerá ‘La Liga de la Justicia’, aunque admito que esta cinta me ha parecido bastante superior a su predecesora. Podría extenderme mucho más hablando de ‘Batman v. Superman’, pero me ha parecido suficiente. Quien quiera más, y me incluyo, que revisione la cinta, algo que haré sin dudarlo cuando se lance al mercado. 

Lo mejor: la combinación de las historias, la cantidad de detalles y la oscuridad y autenticidad de los personajes.

Lo peor: no haber tenido tiempo para extenderse en algunas partes y no ver más desarrollado al Hombre de Acero.

Nota: 9 / 10

Salva Alberola

Sinopsis:

Ante el temor de las acciones que pueda llevar a cabo Superman, el vigilante de Gotham City aparece para poner a raya al superhéroe de Metrópolis, mientras que la opinión pública debate cuál es realmente el héroe que necesitan. El hombre de acero y Batman se sumergen en una contienda territorial, pero las cosas se complican cuando una nueva y peligrosa amenaza surge rápidamente, poniendo en jaque la existencia de la humanidad.

Trailer:

domingo, 11 de junio de 2023

'Spider-Man: Cruzando el Multiverso': Infinita locura visual

'Spider-Man: Cruzando el Multiverso' está dirigida por Joaquim Dos Santos, Kemp Powers y Justin Thompson, es la esperadísima continuación de la aclamada 'Spider-Man: Un nuevo universo' (2018). En esta entrega, seguimos a Miles Morales en la ciudad de Brooklyn mientras se enfrenta a nuevos desafíos como Spider-Man. Al igual que en 'Doctor Strange en el multiverso de la locura' (2022), la trama se sumerge en la idea del multiverso llevando al espectador a un viaje frenético con muchas arañas.


La experiencia visual de la película es sencillamente exquisita. El nivel de detalle en la animación llega a superar a su predecesora, brindando al público una mezcla de personajes y fondos fascinantes. Cada fotograma está repleto de colores, texturas cautivadoras y un estilo visual único que nos sumerge de lleno en la aventura.  

La animación está explorando todos los caminos posibles, como vimos en la utilización de diversas técnicas en 'Chip y Chop: Los guardianes rescatadores' (2022) y también 'El gato con botas: El último deseo' (2022) que se basó en este mismo tipo de animación. Pero en esta película se lleva a un nivel superior, juegan con los colores en todo momento para mostrar el estado de ánimo de los protagonistas y sus pensamientos.


Miles Morales, además de lidiar con los desafíos propios de la adolescencia, se va dando cuenta de lo que sufren todos los Spider-Mans del universo, ser un superhéroe es un gran sacrificio. La película explora de manera hábil y emotiva los dilemas morales a los que se enfrenta el nuevo personaje, Miguel O'Hara, quien debe tomar decisiones trascendentales para proteger la línea temporal de la Tierra de Miles. 


Además al principio de la película se nos presenta a una Gwen Stacy con una profundidad y desarrollo mucha más que notables. Spider-Woman tiene un gran peso en la película, lo que permite que el público conecta y empatice con ella como nunca.

Si bien es cierto que existen algunas escenas que podrían haber sido acortadas o eliminadas para mejorar el ritmo general de la película ya que no aportaban demasiado y así reducir la duración de la película para mantener la atención del espectador en todo momento.

En cuanto al villano, La Mancha, su concepto es muy interesante. Sin embargo, su falta de seriedad, torpeza y su obsesión con Miles hacen que carezca de la fuerza que si tuvo Kingpin en la primera entrega. Es de esperar que en la tercera parte se le dé un mayor desarrollo y se potencie su impacto en la historia.

En resumen, 'Spider-Man: Cruzando el multiverso' es una película más adulta y compleja, que presenta un tono distinto y más reflexivo que su predecesora. Aunque no le faltan momentos divertidos, también se adentra en el terreno del drama, explorando los sacrificios y las muertes que persiguen a todos los Spider-Mans. El final nos deja con un cliffhanger intrigante que deja al espectador con ansias para ver la tercera parte.

Lo Mejor: El nivel de detalle de la animación y la forma en que los colores se utilizan para transmitir los sentimientos y pensamientos de los protagonistas.

Lo Peor: El villano pierde fuerza a medida que avanza la película y se convierte en un mero pretexto para explorar (de nuevo) el concepto del multiverso en Marvel.

Valoración: 8/10

lunes, 11 de enero de 2021

Crítica de 'La colina de Watership', príncipes de los mil enemigos

'La colina de Watership' es una miniserie de 4 episodios que podéis ver en Netflix. En esta adaptación de la novela clásica de Richard Adams, un grupo de conejos se enfrenta a muchas amenazas al emprender un peligroso viaje en busca de un nuevo hogar. 


Quinto tiene premoniciones de un gran desastre que está a punto de sucederle a la madriguera. Él intenta convencer a todos los conejos para que busquen un nuevo hogar. Los conejos son apodados como los príncipes de los mil enemigos y, a pesar de ser muy astutos, tienen muchos depredadores, incluso los hombres. La sensación de amenaza constante para nuestros protagonistas se va incrementando con el paso de los capítulos, la iluminación se vuelve más oscura conforme entramos en el final. 


Hacía tiempo que no se veía en animación lo duro que puede ser el ciclo de la vida, en 'El Rey León' (1994) nos lo enseñan cantando, pero esto no es Disney y aquí lo podemos ver en la propia piel de los conejos. La naturaleza, aunque bella en muchos aspectos, suele ser dura para animales que no son depredadores. 


El comportamiento de los conejos en todo momento es muy fiel a lo que harían en realidad, la incesante lucha por reproducirse está en todo momento presente. Pero aparte, se le añade un trasfondo muy humano y complejo para que la historia consiga la epicidad que vemos en la pantalla.


Hay muchas clases de conejos en las madrigueras: el cuentacuentos, el jefe, el soldado... algo que siempre vemos en películas de aventuras como 'El señor de los anillos' (2001). A pesar de ello, cada uno tiene una personalidad muy marcada, aunque hay muchos que cuesta diferenciar y tienes que guiarte en todo momento por las voces y los nombres. 


El apartado de la animación te deja un poco desencantado. Los pelos de los conejos, la forma de moverse en escenas amplias se tendría que haber pulido más. El final es muy poético y una gran manera para cerrar de nuevo un ciclo para para la madriguera. Los valores del honor, el sacrificio por los demás y la muerte son los grandes atractivos de la serie.

Lo Mejor: La historia y los valores

Lo Peor: La animación

Valoración: 7 sobre 10


Tráiler

domingo, 31 de diciembre de 2017

Las peores películas de 2017 para nuestros redactores

Ya habéis podido ver las mejores películas de 2017, pero como sabemos todos los que hemos ido a las salas de cine este año, no todas han sido buenas. Ahora los miembros del equipo de 'El Script también cuenta' hacen una lista de las que piensan que son las 5 peores películas del año. Para vosotros, ¿cuál se lleva la palma?

El TOP 5 de Paula Cabrejas


5- Cars 3

El TOP 5 de Cristian Fuster


1- Inside
3- Bright

El TOP 5 de Javier Haya


1- El bar
2- El sacrificio de un ciervo sagrado
3- Proyecto Lázaro

El TOP 5 de Iván Gregori


4- Oro

El TOP 5 de Nicolás de Benito



El TOP 5 de Álvaro M. Ballester


2- Shin Godzilla
3- Rings
5- El bar

domingo, 26 de noviembre de 2017

Crítica con Spoilers 'Saw VIII', un retorno fatídico.

Los fans de la saga 'Saw' llevaban siete años esperando el regreso de uno de los asesinos en serie más querido de las películas de terror, Jigsaw. Pero lo que iba a ser un prometedor retorno se ha convertido en un encuentro fatídico. Esta octava entrega de Saw está dirigida por los hermanos Michael y Peter Spiering ('Predestination', 2014), el guión está escrito por Pete Goldfinger y Josh Stolberg ('Piraña 3D', 2011) mientras que la producción vendrá de mano de dos miembros de la casa, Oren Koules y Daniel J. Heffner ('Saw', 2004)


'Saw VIII' repite con la fórmula que tanto éxitos le ha traído durante siete años, pero aunque se aprecia un intento por sorprender, sobre todo en el tramo final de la cinta, lo hace sin notoriedad. Cada vez es más difícil sorprender y se nota, personajes demasiado estereotipados, pruebas vacías que poco tienen que ver con los pecados de los jugadores o escenas muy similares a las de otras entregas de 'Saw', como es el caso de la trampa de los cubos que nos recuerda mucho a la prueba de cinco cuellos que aparece en 'Saw V' (2008). Incluso vemos un plano contrapicado de la cámara de vigilancia igual en ambas escenas, así como la trampa del arenero que también nos evoca a la prueba del depósito en 'Saw III' (2006) 



En cuanto al reparto, está conformado mayoritariamente por actores televisivos: Laura Vandervoort ('Smallville', 2001), Matt Passmore ('The Glades', 2010), Brittany Allen ('All My Children', 1970), Callum Keith Rennie ('Californication', 2007), Clé Bennet ('Lost Girl', 2010). Unos actores que interpretan a unos personajes planos que apenas conocemos y de los que se nos quiere contar mucho en poco tiempo. Personajes que tienen actitudes que también hemos visto en anteriores entregas, el soberbio, la inteligente, el joven. Sin duda, lo mejor de la cinta es ese tramo final en el que iremos encajando las diferentes piezas y descubriremos una vez más cómo el puzzle ha jugado con nosotros. 


Posiblemente estemos ante una de las entregas menos sangrientas de la saga Saw, al menos durante la primera parte de la película, en la que los juegos y las trampas tienen más que ver con una declaración de mentiras que con el sacrificio. Además de ser la menos gore también es la más nostálgica, ya que alude a las pruebas más significativas de la saga y rememora el pasado de Jigsaw y sus inicios. En conclusión, en 'Saw VIII' encontramos una cinta repetitiva, con falta de ideas que solo apaciguará a los más fans de la saga. Sin duda no es el reinicio de la saga que se esperaba, pero al mismo tiempo es entretenida y sigue estando en la línea de las tres últimas películas de la saga. 

Lo mejor: El tramo final de la película, un giro de guión que puede sorprender a muchos. 

Lo peor: Las trampas de Jigsaw, cada vez más absurdas y con menos metáfora. 

Nota: 6,5

Tráiler: 



Igual que: Saw IV, Saw V, Saw VI, Saw VII

Peor que: Saw, Saw II, Saw III.

Cristian Fuster

viernes, 31 de agosto de 2018

Crítica de 'Purasangre', un debut sorprendente

Vayan apuntando su nombre. Cory Finley se hace un hueco en Hollywood con su primera película, 'Purasangre'. Finley dirige y escribe este inquietante thriller con toques de humor negro protagonizado por Anya Taylor-Joy ('La Bruja', 2015), Olivia Cooke ('Ready Player One', 2018) y Anton Yelchin ('Star Trek Beyond', 2016).


Como si llevase toda la vida haciéndolo, el debutante Cory Finley maneja los hilos de una historia macabra con estilo ya propio pero que sin duda ha sido influido por grandes maestros del thriller. Apenas dos minutos bastan para saber que vamos a presenciar algo heavy y rico en ingredientes del terror moderno. Minimalismo puro en su epílogo: un solo elemento, sin diálogos, título de la película, suena una viola... empezamos. Y empezamos nada más y nada menos que con un plano secuencia recorriendo las habitaciones de una mansión. Un manejo de la cámara atrevido que se volverá a repetir varias veces durante la película. Sin duda es una ambientación que está bastante conseguida con una fotografía obsesiva y una banda sonora misteriosa a la vez que estremecedora. Muy al estilo Lanthimos ('El sacrificio de un ciervo sagrado', 2017).


Pero, al contrario que Lanthimos, Cory Finley quiere que nos centremos más en los personajes. La historia de 'Purasangre' se mueve por las emociones de sus dos protagonistas, aunque sea precisamente la ausencia de emociones de una de ellas la que despierte el instinto de la otra. Se respira tensión con la extraña relación que mantienen estas dos antiguas amigas (a priori) opuestas, y a medida que avanza la trama te sugiere cada vez más de lo que son capaces estas jóvenes con alma de maniática. No obstante, todas las miradas están puestas en Anton Yelchin, que tristemente nos dejó en 2016, brindándonos con una actuación memorable que además aporta gran parte de la comedia negra que se desarrolla en la segunda parte de la cinta y dotándolo de color a la misma.


'Purasangre' no se convertirá en un clásico del thriller, ni mucho menos. Pero sin duda que ha sido una de las sorpresas del verano y tal vez del año, y todo gracias a un Cory Finley que apunta alto.

Lo mejor: Un thriller con actitud y bien cuidado. Mención especial a Anton Yelchin.

Lo peor: Casi a pasado desapercibida en España. Una historia y un trasfondo algo flojos.

Valoración: 7/10

Nicolás de Benito

Tráiler:


Mejor o igual que: 'El sacrificio de un ciervo sagrado' (2017)

Peor que
: 'Criaturas celestiales' (1994)

sábado, 28 de mayo de 2016

Efectos visuales de 'Warcraft: El origen'

'Universal Spain' nos muestra un vídeo con los efectos visuales que podremos ver en la película 'Warcraft: El origen'.


Legendary Pictures y Universal Pictures presentan 'Warcraft: El origen', la épica aventura de dos mundos enfrentados, basada en el fenómeno mundial del mismo nombre de Blizzard Entertainment. El pacífico reino de Azeroth está a punto de entrar en guerra para enfrentarse a unos terribles invasores: orcos guerreros que han dejado su destruido mundo para conolizar otro. Al abrirse un portal que conecta ambos mundos, un ejército se enfrenta a la destrucción, y el otro, a la extinción. Dos héroes, uno en cada bando, están a punto de chocar en un enfrentamiento que cambiará el destino de su familia, su pueblo y su hogar.
Así empieza una espectacular saga de poder y sacrificio donde se descubren las numerosas caras de la guerra y donde cada uno lucha por lo suyo.

Dirigida por Duncan Jones (Código guente) y protagonizada por Travis Fimmel, Paula Patton, Ben Foster, Dominic Cooper, Toby Kebbell, Ben Schnetzer, Rob Kazinsky y Daniel Wu. Os dejamos con el vídeo de los efectos especiales de la película.



Álvaro M. Ballester
 
 
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